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Juegos en línea multijugador gratuitos

La versión sin coste de estos juegos de rol irrumpe con fuerza en los países occidentales

La extensión de la banda ancha permitió diseñar videojuegos que se practican en exclusiva en Internet y que admiten la participación de miles de personas al mismo tiempo, cada una desde su punto de conexión. Son los llamados "Juegos en línea masivos y multijugador" (MMOG). Hasta la fecha, el acceso a estos universos virtuales exigía el desembolso de una cuota mensual. Ahora ya se popularizan títulos en abierto que compiten en igualdad de condiciones con los de pago.

El primer sistema de acceso a juegos en línea se asemeja a la distribución física tradicional de los videojuegos. El usuario compra en un soporte óptico o paga por la descarga del juego y puede participar con otros jugadores en Internet a cambio de una cuota mensual.

El buque insignia de este tipo de distribución es World of Warcraft, un juego basado en un mundo fantástico que hace poco ha cumplido cinco años desde su lanzamiento y cosecha un éxito rotundo. Reúne a más de once millones y medio de fans que pasan antes por taquilla a razón de 12,99 euros mensuales por cabeza, un precio que se reduce a 10,99 euros si se contrata por periodos semestrales.

Puzzle Pirates, que convierte al jugador en un pirata, contaba en diciembre de 2008 con cuatro millones de usuarios registrados

Sin embargo, ha llegado a occidente un sistema de distribución de videojuegos masivos ya habitual en países asiáticos: el acceso a los mismos, tanto por descargarlos como por practicarlos, es gratuito para el usuario. Los ejemplos se encuentran por decenas. Puzzle Pirates convierte al jugador en un pirata que saquea otros barcos, para lo cual tiene que completar diversos rompecabezas. En diciembre de 2008 contaba con cuatro millones de usuarios registrados.

Free Realms, diseñado para PC y previsto para PlayStation 3, se dirige a niños y adolescentes. Congrega a más de tres millones de usuarios y combina múltiples juegos con rasgos de las redes sociales, porque los participantes pueden chatear e intercambiar contenidos entre sí.

Más MMOG gratuitos

Más ejemplos, para todo tipo de públicos, se encuentran en MapleStory, un juego MMOG tradicional que causa furor; Runes of Magic, que ha atraído a más de dos millones de usuarios desde que se estrenara en marzo; 4Story, donde se enfrentan dos reinos y el jugador debe tomar partido; o Shaiya, que de momento no está traducido al español y transporta al jugador a un pasado de ciencia ficción.

Imagen: Puzzle Pirates

El mediático Second Life es otro juego, aunque tiene la intención de simular la vida real y carece de propósito definido. En la misma línea, se puede practicar con Imvu, aunque se centra sobre todo en el diseño de la ropa de los avatares y en la relación entre los personajes.

Incluso este tipo de juegos ha dado el salto a la web y se pueden manejar desde el navegador, aunque con menor calidad gráfica, como en el caso de Metaplace. Además, no sólo los títulos de rol masivos optan por la gratuidad. Así lo hacen Battlefield Heroes, que permite jugar en primera o en tercera persona, y Combat Arms, también de acción y que se juega en primera persona.

¿Cómo se financian?

Aunque entrar y jugar en estos universos virtuales sea gratuito para los usuarios, las empresas no renuncian a recaudar dinero. La primera vía es intrínseca a este formato de entretenimiento. En los juegos de rol, los usuarios crean personajes que evolucionan y se hacen con prendas u objetos que aumentan su relevancia.

Imagen: MapleStory

Los diseñadores de videojuegos aprovechan este resquicio y, aunque se puede jugar sin comprar nada, venden prendas de vestir o diferentes armas que ayudan a ganar duelos contra otros personajes o a encontrar nuevos escenarios. Para ello, los creadores de los videojuegos suelen emplear su propio sistema virtual de moneda, con equivalencias al dinero real a través de pasarelas de pago del estilo de Paypal o con tarjetas de crédito.

El ingreso medio por usuario registrado que consiguen estas empresas se establece entre uno y dos dólares mensuales, aunque como media sólo paga alrededor de un 10% de los usuarios. El resto disfruta del juego gratis y, si decide comprar algo, siempre lel puede resultar más barato que suscribirse a un MMOG de pago.

No interfiere en el juego

El pago por objetos y ropa podría introducir cierta discriminación ya que las personas con más dinero disponen de ventaja teórica. No obstante, esto se evita desde el principio porque el objetivo de estos juegos no consiste en ganar, sino en que el personaje creado evolucione y mejore. En esto, las relaciones establecidas con otros jugadores pueden ayudar más.

El objetivo de estos juegos no consiste en ganar, sino en que el personaje creado evolucione y mejore

Los creadores de MMOG gratuitos aprovechan el número de usuarios que se congregan día tras día como argumento para atraer a anunciantes y patrocinadores. Una tercera manera de incrementar los ingresos consiste en establecer el juego como gratuito, pero cobrar una cuota por el acceso a servidores que garanticen la velocidad necesaria para participar con comodidad. En este caso, los servidores gratuitos corren el riesgo de congestionarse y de que el juego se ralentice.

Algunos títulos también contemplan que haya usuarios de pago que acceden a diferentes extras fuera del alcance de quienes juegan sin desembolsar cantidad alguna. Este segmento de usuarios puede desempeñar en Free Realms cualquier profesión sin límite y disponer de artículos especiales. Por su parte, en Puzzle Pirates se han creado océanos exclusivos para los usuarios de pago.

Mercado de segunda mano

El hecho de que el dinero influya en el desarrollo del juego, por la cantidad de objetos que un usuario pueda adquirir, ha conformado todo un mercado de segunda mano. Los usuarios se sirven de sitios de subastas, como eBay, o de anuncios gratuitos para vender objetos virtuales que ya no quieren pero que otros participantes pueden necesitar.


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