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Las compañías se oponen a los elevados desembolsos que deberán satisfacer a los usuarios perjudicados
El nuevo reglamento que regula el "overbooking" o sobreventa de billetes, los retrasos y las cancelaciones de vuelos de las aerolíneas, aprobado por la Unión Europea (UE) el pasado 26 de enero, mantiene enfrentadas a las compañías con las autoridades de Bruselas. El motivo del pulso abierto en los tribunales de justicia europeos reside en la obligación de compensar económicamente a los pasajeros afectados por retrasos o anulaciones de vuelos, responsabilidad no contemplada en la vigente normativa comunitaria.
Las aerolíneas cuestionan los criterios aprobados por la Comisión Europea y se oponen a los elevados desembolsos que deberán satisfacer a los usuarios perjudicados. Junto al "overbooking", práctica legal que cada año sufren más de 250.000 pasajeros en la UE, los retrasos y anulaciones constituyen la principal fuente de conflicto entre las aerolíneas y los viajeros.
La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) ha emprendido acciones legales para intentar rebajar las pretensiones del nuevo texto comunitario, que define como anulación la suspensión de todos aquellos vuelos programados que cuentan con, al menos, una plaza reservada. La IATA está de acuerdo en que las compañías aéreas europeas deben compensar a los pasajeros por denegarles el acceso a bordo, pero precisa que existen elementos descontrolados, ajenos a las aerolíneas, que propician los retrasos y las cancelaciones.
Sobre esta cuestión, el director general de IATA, Giovanni Bisignani, recuerda que, según las últimas estadísticas hechas públicas por la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol), más del 50% de los retrasos escapan al control de las aerolíneas porque son fruto de las inclemencias meteorológicas, de las huelgas de los controladores aéreos o consecuencia de las severas medidas de seguridad impuestas por los gobiernos. Fiel a esta estrategia, la patronal europea del sector aéreo presentó el 21 de abril una demanda ante la Corte Suprema del Reino Unido. Tras estudiar unas semanas las argumentaciones esgrimidas, el alto tribunal dio la razón parcialmente a la IATA y decidió remitir el recurso a la Corte Europea de Justicia el pasado 14 de julio.
Más compensaciones
Hasta el próximo 17 de febrero, fecha en la que entrará en vigor el nuevo reglamento si el alto tribunal no opina lo contrario, las compañías aéreas mantendrán el actual marco compensatorio con unos pagos en metálico que oscilan entre 75 y 300 euros, dependiendo de los kilómetros al destino contratados por el pasajero (3.500 o más) y el tiempo de demora que transcurre hasta el embarque en el siguiente vuelo (entre dos y cuatro horas).
A partir de la citada fecha, los pasajeros que no puedan embarcar por "overbooking", retrasos y cancelaciones en vuelos inferiores a 1.500 kilómetros percibirán 250 euros, cantidad que se elevará a 400 euros para los trayectos de entre 1.500 y 3.500 kilómetros y a 600 euros para los superiores a esa distancia. El nuevo reglamento comunitario establece igualmente que para los retrasos de más de dos horas si son vuelos cortos, de tres horas para los intracomunitarios y de cuatro para los de larga distancia, los perjudicados deberán recibir comida y bebida gratuitas "en proporción razonable al tiempo de espera". Los afectados también tendrán derecho a realizar llamadas telefónicas, enviar télex, fax o correos electrónicos y recibir alojamiento si el vuelo se retrasa hasta el día siguiente, además de ser transportados hasta el hotel designado por la compañía.
Si el retraso es superior a 5 horas, los viajeros podrán pedir otro billete para el mismo trayecto o el reembolso del precio pagado inicialmente antes de siete días, siempre que demuestren que el retraso ha introducido cambios en el plan original del viaje. Las compensaciones no se harán efectivas si los pasajeros son informados de la cancelación del vuelo con al menos dos semanas de antelación a la fecha prevista, son desviados a una ruta próxima en el tiempo a la original, o la suspensión está propiciada por causas mayores, como huelgas imprevistas o problemas climatológicos.
Respecto a la sobreventa de billetes, las compañías aéreas justifican esta práctica, admitida por Bruselas, por la flexibilidad tarifaria que disfrutan sus clientes y el elevado volumen de anulaciones que soportan.
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