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Un Boeing 747 realizó el trayecto Londres-Ámsterdam impulsado por una mezcla que contenía aceite de coco
La aerolínea Virgin Atlantic fletó ayer un avión que cubrió el trayecto entre el aeropuerto londinense de Heathrow y Schiphol, en Ámsterdam, impulsado por biocombustible. Fue un prometedor vuelo sin pasajeros que culminó con éxito. El 1 de febrero ya hubo un primer ensayo con biodiesel en aviones -en el vuelo de un Airbus A380-, pero el combustible usado era sintético.
En esta ocasión, uno de los cuatro motores del Boeing 747 quemó una mezcla de extracto de palma babasú y aceite de coco, aportando el 20% de la potencia del sistema de propulsión. El comandante no necesitó pilotar con las otras tres turbinas, alimentadas por combustible convencional por si acaso.
Se trató del primer experimento real con un combustible fabricado con materias primas que no son básicas para la nutrición de las personas. Los portavoces de Virgin Atlantic declararon que "la palmera babasú es nativa de Brasil, los cocos no suponen alimentos básicos y su producción proviene de plantaciones ya existentes". Por eso, su posible sobreexplotación para llenar los depósitos de la aviación mundial no supondría un encarecimiento de los alimentos, como sucede con el etanol procedente del maíz. No obstante, una de las desventajas que se le atribuyen es que este carburante puede congelarse a grandes alturas.
Richard Branson, presidente de Virgin Atlantic, calificó el ensayo como un primer paso hacia una aviación ecológica, ya que "permitirá desarrollar los combustibles del futuro, procedentes, por ejemplo, de las algas". El magnate auguró que las aerolíneas podrían funcionar mayoritariamente con combustible de origen vegetal en diez años. "Es evidente que las emisiones de dióxido de carbono son menores que con el combustible convencional", señaló Paul Charles, portavoz de Virgin Atlantic.
Por su parte, grupos ecologistas como Amigos de la Tierra dijeron que el experimento fue un "truco" para desviar la atención de la falta de soluciones reales para hacer frente al calentamiento global. "Las últimas investigaciones científicas revelan que los biocombustibles logran una reducción muy pequeña de las emisiones", dijo la organización conservacionista.
Es el primer experimento real con un combustible fabricado con materias primas que no son básicas para la nutrición
Pese a las críticas de los ecologistas, el empresario Richard Branson insiste en que este vuelo es "un punto de inflexión" que permitirá que los aviones empiecen a utilizar ese tipo de combustible antes de lo esperado. Branson remarcó en que el carburante empleado es de fuentes "verdaderamente sostenibles" que no ponen en peligro recursos naturales para la obtención de alimentos o agua. "Este vuelo de demostración nos dará un conocimiento clave que podremos usar para reducir nuestras emisiones de carbono", afirmó.
La semana pasada, el Gobierno británico encargó un estudio sobre el impacto medioambiental y económico del combustible biológico, ya que cada vez hay más científicos que opinan que puede perjudicar el entorno natural, ir en detrimento de la producción de alimentos e incluso puede aumentar las emisiones de carbono.
Un estudio reciente en la revista estadounidense Science halló que, en algunos casos, como en el de la deforestación en Indonesia para plantar aceite de palma, habilitar terreno para el cultivo de las plantas que componen los biocarburantes causaba más emisiones que el ahorro posterior que reportaba el combustible.
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