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La reducción al máximo de los costes y de algunos servicios, clave del éxito
¿Viajar en avión desde Barcelona a Londres por 19,99 euros el trayecto? ¿O de Madrid a Colonia por sólo 19 euros? Hoy esto es posible gracias a las líneas aéreas de bajo coste, que se han convertido en el sueño de cualquier viajero europeo. La clave de estas compañías está en que reducen sus costes al máximo para poder ofrecer tarifas lo más bajas posibles. Estas compañías han pasado de ser una moda a convertirse en una seria competencia para las aerolíneas tradicionales, que se están viendo obligadas a emprender nuevas estrategias y a recortar los costes para mantenerse a flote.
El primer vuelo de bajo coste despegó del aeropuerto de Dallas, en Estados Unidos, en 1971. Este fenómeno no se implantó en Europa hasta 1993, cuando la desregulación del sector permitió a las compañías nuevas competir directamente con las aerolíneas europeas tradicionales. Ni siquiera los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 han ralentizado su ritmo de crecimiento, mientras las aerolíneas clásicas luchaban contra la bancarrota y la crisis, y subían los precios. Por el contrario, las low cost aprovecharon el tirón y bajaron aún más las tarifas, convirtiéndose en objeto de preocupación para las grandes aerolíneas.
En agosto del año pasado la cuota de mercado de las compañías de bajo coste en Europa era del 8,5%, según los datos de la administración de Aviación Civil del Reino Unido (OAG). Algunos expertos elevan ahora ese porcentaje hasta aproximadamente el 14%. Pero estas empresas, que todavía están despuntando, controlarán entre un 25% y un 30% del mercado europeo en 2010, según un estudio del sector aéreo. Ése es el porcentaje que se les atribuye ahora en EE UU, donde el mercado está más maduro.
España no ha sido ajena a ese crecimiento espectacular, favorecido por ser un país turístico. En poco tiempo aterrizaron en los aeropuertos españoles no sólo las dos compañías más poderosos en este segmento (EasyJet y Ryanair), sino otras como la italiana Volareweb.com, las alemanas Air Berlin, Hapag-Lloyd Express y German Wings, Virgin Express, Basiqair, Air Scotland, Sterling, Norwegian, MyTravel-Lite o BMI Baby. Este tipo de compañías transportaron en nuestro país el año pasado a un total de 31,8 millones de pasajeros, de los que casi la mitad correspondieron a conexiones con el Reino Unido.
¿Cuál es el secreto de estas compañías? La clave está en reducir al máximo todos los costes y prescindir de servicios innecesarios. Para ello, las aerolíneas de bajo coste utilizan las siguientes estrategias:
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