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Emprender un viaje con un animal de compañía

El veterinario habitual ofrecerá las pautas más apropiadas

  • Fecha de publicación: 25 de agosto de 2006

En pleno verano y período vacacional, puede darse el caso de que se tengan que realizar viajes o desplazamientos con las mascotas de casa. Es por este motivo que resulta conveniente que el automóvil cuente con las condiciones más idóneas para el traslado. En primer término por la propia seguridad del conductor del vehículo y la de sus compañeros de viaje. Y en segundo término, y no por ello menos importante, por la propia salud del animal.

Seguridad ante todo

Existen diversas posibilidades para viajar de la forma más segura con los animales de compañía. En comercios y centros especializados de animales se pueden encontrar múltiples alternativas y soluciones. Una de ellas consiste en la instalación una especie red, colocada entre los asientos traseros y delanteros del coche con el fin de evitar que el animal acceda a la parte delantera del vehículo, ocasionando inconvenientes y distracciones al propio conductor que pueden derivar en algo más que un susto. En automóviles de mayores dimensiones, los de clase familiar o los llamados todoterreno, esta red puede ubicarse entre los asientos traseros y el propio maletero del coche. Aunque, también hay que tener presente el espacio necesario para llevar el equipaje.

Para especies de dimensiones más grandes, como algunos perros, en el mercado actual existen unos práctico arneses, en diversos tamaños, que se instalan, por medio de un mecanismo de anclaje, a uno de los cinturones de seguridad de la zona trasera del automóvil. Estos arneses están especialmente diseñados para que no opriman el cuerpo del animal pero le obligan a ir sentando, y casi inmovilizado, ya que apenas tiene posibilidad de moverse de un lado a otro.

Por otro lado, en ejemplares más pequeños, como puede ser el caso de los gatos, la fórmula más recomendada consiste en acomodarlos en una caja de transporte, más conocida como "transportín". Un pequeño truco para acomodar al animal en el interior del transportín -ya que muchos de ellos son reacios a este sistema de traslado- consiste en adquirir un spray, que contiene un olor similar al que desprenden las feromonas del propio animal y que actúan a modo de tranquilizante natural de los felinos. Y acto seguido, rociar todo el interior de la caja de transporte.

Riesgos para la salud

En todo viaje con animales domésticos pueden producirse dos situaciones peligrosas para la salud de la propia mascota.

En primer lugar puede suceder que el animal sufra el denominado "mal del transporte", que responde al clásico mareo. Aunque su solución no resulta sencilla, dado que, a diferencia de las personas que pueden prevenir este percance con la ingesta de un antihistamínico poco antes de ponerse en marcha, los animales deben llevar a cabo un tratamiento con una dosis específica, incluso dos días antes de iniciarse el viaje. Pero, el mayor inconveniente reside en que este método no siempre resulta efectivo. Los tranquilizantes se presentan como otra opción, aunque es conveniente recurrir a ellos sólo cuando se trate de traslados largos. Así, para trayectos más cortos, una fórmula a veces indicada radica en mantener al animal doméstico en ayuno durante 12 horas, aparte de no dejarle beber agua hasta tres o cuatro horas antes de la salida.

Otro de los grandes inconvenientes que se pueden plantear durante el viaje y puede afectar a la salud de la mascota es el llamado "golpe de calor", que suele tener mayor incidencia en los canes. Un inconveniente que hay que tener muy en cuenta, ya que puede causar la muerte del propio animal. Así, el organismo de un perro es incapaz de soportar temperaturas elevadas, por lo que si se superan los 40,5 grados, éstos entran en situación de riesgo. En este caso, las medidas inmediatas que hay que adoptar pasan por proporcionarle abundante agua para que beba y darle un baño de agua fría. Es por ello que los profesionales aconsejan no dejar solo al perro en el interior del vehículo, aunque se mantenga alguna ventanilla abierta.

Otra buena recomendación reside en aprovechar las propias paradas que se hacen en el viaje para que el perro pueda ejercitarse un poco y respire al aire libre.

Respecto a problemas de salud más concretos y específicos, es conveniente conocer que los perros con problemas cardíacos pueden acusar en mayor medida las subidas de temperatura ambiental por un exceso de nerviosismo. Pese a ello en ningún caso se debe administrarles algún tipo de tranquilizante, dado que puede resultar contraproducente para su propia salud. Sin embargo, en el caso de los gatos que padecen "asma felina" -dificultades respiratorias crónicas-, también por exceso de nerviosismo tienen probabilidades de sufrir ataques asmáticos. Al contrario que a los canes, a los perros sí se les puede administrar tranquilizantes.

Pero, con todas las recomendaciones apuntadas, lo más indicado es acudir al veterinario habitual, ya que él ofrecerá las pautas más apropiadas a seguir para el animal de compañía en cuestión.



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