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Dormir en los trenes con camas y literas ahorra tiempo y dinero en los viajes, aunque el descanso se resiente
- Imagen: Gemma Longman -El servicio de los trenes los diferencia de otros medios de transporte: para los largos recorridos por Europa, son los únicos que cuentan con camas y literas destinadas al descanso de los viajeros. Estos pueden dormir en mejores condiciones que en un asiento normal de tren, autobús, coche o avión. No todos los convoyes son iguales, ni es lo mismo pasar la noche en un camarote privado que en un compartimento con literas. Hay distintas opciones, que se reflejan en la comodidad y en los precios. Pero todas ellas tienen ventajas e inconvenientes.
Además del uso cotidiano en los trazados de cercanías, el tren es una opción adecuada para recorrer grandes distancias, ya sea por motivos de trabajo o turismo. Si bien los vuelos baratos se han convertido en la alternativa estrella de los últimos años, tanto turistas como empresarios no han renunciado a las vías férreas por los puentes aéreos. En Europa, quienes lideran el uso de este medio de transporte son los suizos, tanto por la frecuencia anual con que lo utilizan como por la cantidad de kilómetros que recorren. No obstante, España avanza en esa misma dirección y, con la incorporación de las nuevas líneas de alta velocidad, cada vez son más los viajeros que se decantan por esta alternativa.
Las tarifas y suplementos que se cobran por un coche cama o una litera son más baratos que muchos hoteles
Entre las diversas razones que explican esta preferencia destacan la puntualidad, la comodidad y la facilidad de acceso a las estaciones, situadas en zonas céntricas y bien comunicadas con los medios públicos de transporte. A estos factores prácticos se suman otros más subjetivos -como el valor del paisaje o el encanto cinematográfico del tren- que, a pesar de ser intangibles, son a menudo decisivos. Para un gran número de viajeros, el disfrute del trayecto es tan importante como llegar al destino, aunque se tarde más tiempo o, incluso, resulte más caro.
El tren es el único medio de transporte terrestre que permite a sus pasajeros dormir en camas o en literas. Las opciones son variadas y, aunque cada compañía ferroviaria tiene sus particularidades, a grandes rasgos hay tres alternativas:
Aunque los costes varían en función del trayecto, pueden utilizarse como referencia las tarifas del tren que cubre el trayecto Madrid-Lisboa. Un viaje de ida y vuelta, en asiento reclinable, costaría 94,40 euros; 134,15 euros en litera (cabinas de cuatro literas, separadas por hombres y mujeres). Si se desea dormir en una cama preferente (habitacion individual), hay que desembolsar 242,60 euros, que ascienden a 325,40 euros si la habitación individual está en primera clase.
La principal ventaja de dormir mientras se viaja es el ahorro de tiempo y dinero. Las tarifas y suplementos que se cobran por un coche cama o una litera son más baratos que la mayoría de los hoteles, en especial, cuando el billete se compra con antelación, puesto que es posible conseguir un descuento. El ahorro de tiempo, sobre todo para los turistas, es posible gracias a los trayectos nocturnos. El pasajero puede disfrutar al máximo de las ciudades de origen y destino, y utilizar las horas de sueño para avanzar en el itinerario. Éste es un factor de peso cuando se recorren varias ciudades en pocos días, ya que se aprovechan las horas de luz y no se pierde tiempo en desplazamientos ni en esperas.
Este tipo de convoyes sólo llega a las ciudades principales, lo cual deja fuera del itinerario a numerosos destinos
Entre las desventajas, destaca la incomodidad y su repercusión en el descanso del pasajero. Un coche cama o una litera son más confortables que un asiento, pero dormir en uno de estos lechos no es igual que hacerlo en casa o en la habitación de un hotel, sin ruidos ni movimiento. Compartir el camarote con personas desconocidas obliga a algunos a permanecer en cierto estado de vigilia, para cuidar los efectos personales.
Otro inconveniente de querer viajar en coche cama o en litera es que no todos los trenes cuentan con este servicio. Si bien cubren los trayectos más importantes y conectan a todos los países de Europa, este tipo de convoyes sólo llega a las ciudades principales, lo cual deja fuera del itinerario a numerosos destinos u obliga a combinar distintas modalidades de viaje. En la actualidad, en España -a excepción del Transcantábrico, una propuesta de turismo integral de alta gama-, la mayor parte de estos trenes parte desde Barcelona. Entre los destinos nacionales figuran Cádiz, Málaga, Granada, Gijón y A Coruña. Entre los internacionales destacan París, Zurich y Milán. Madrid es otra ciudad de partida para el Trenhotel de Renfe, con destino a Pontevedra, A Coruña, Ferrol, San Sebastián, Lisboa y París. El resto de las conexiones nacionales tiene servicios sencillos. En Europa, los centros neurálgicos están en París, Viena, Niza y Munich.
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