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Madrid y País Vasco son las comunidades donde la juventud tiene más dificultades para acceder a un piso
Los jóvenes españoles tienen cada vez más difícil hacerse con un piso en propiedad. En el último trimestre de 2005, un joven de entre 18 y 34 años debía comprometer el 55,2% de su salario para comprarse una vivienda en el mercado libre, casi dos décimas más que el trimestre anterior (53,7%), y casi tres puntos más que un año atrás (52,8%), según datos del Consejo de la Juventud de España, que advierte de que las políticas públicas de vivienda no funcionan.
El panorama difiere mucho según la comunidad. Los jóvenes madrileños son quienes lo tienen más complicado: deben empeñar el 72,6% de su sueldo. En el País Vasco el esfuerzo es similar, 68,5%. También tienen un coste de acceso por encima de la media Baleares (64,1%), Canarias (58,1%) y Cataluña (57,6%). Los que menos dificultades afrontan son los extremeños que, con un esfuerzo salarial del 33,9%, están cerca del tope considerado "ideal", dedicar algo menos de un tercio de la nómina a la hipoteca y los gastos de adquisición de la casa.
El tamaño de los pisos es otro punto negro. Con el 30% del salario como límite de endeudamiento asumible, un joven medio sólo podría comprarse un piso de 54,3 metros cuadrados, que mengua hasta los 41,3 en Madrid. En Extremadura podría entrar en una vivienda de 88,6% metros.
Ante esta situación, no es de extrañar que la juventud española siga a la cola de Europa en emancipación del hogar familiar. Entre los 18 y los 24 años, sólo uno de cada diez jóvenes españoles ha abandonado el nido. Entre los 25 y los 29 años la proporción sube hasta el 42,4%, y en el tramo superior, ya en la treintena, la tasa de emancipación supera el 50%. Pero incluso entre los 30 y los 34 años de edad, hay más de un millón de españoles que sigue en casa de sus progenitores.
Por sexos, las mujeres se emancipan más que los hombres de su misma edad; entre los 18 y los 34 años, casi la mitad de las chicas ha salido de la casa familiar, el 47,2%, por un 37,3% de los varones. Y por autonomías, Baleares, Comunidad Valenciana y Cataluña son las tres con niveles más altos de emancipación, por encima del 48%. En Galicia, Asturias y Cantabria, menos del 35% de sus jóvenes vive por su cuenta.
Entre las causas que explican las dificultades que tiene la juventud para adquirir una vivienda, el CJE destaca la alta tasa de temporalidad en el empleo, ya que el 69% de los contratados temporalmente y el 63,8% de los que tienen un contrato temporal de menos de un año de duración son jóvenes.
Luego están los tipos de interés, que desde diciembre pasado han subido en tres ocasiones, hasta el 2,75%. Según el Consejo, el encarecimiento de las hipotecas eliminará el único factor positivo con que contaban los jóvenes españoles, y ni siquiera el alargamiento durante décadas -40 ó 50 años- del plazo de devolución del crédito les permitirá conseguir el préstamo necesario para comprar una vivienda libre.
Este desolador panorama exige "políticas más audaces tanto en el mercado de trabajo como en el de la vivienda", indica el CJE. Así, cree que se deben conceder más ayudas directas a los jóvenes para acceder a una casa, priorizando las dirigidas al alquiler, y potenciar la construcción de pisos de protección oficial (VPO) en régimen de arrendamiento para la población con menos ingresos. También aboga por reservar hasta un 40% del suelo para la construcción de VPO.
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