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Vivir en menos de 35 metros cuadrados

La superficie mínima de un inmueble para ser catalogado como vivienda debe ser de 20 metros cuadrados, pero en España los hay más pequeños

  • Autor: Por LAURA CAORSI
  • Fecha de publicación: 29 de julio de 2008

El perfil del comprador

Imagen: Katie Claypoole

Las personas que se deciden a comprar un piso de hasta 35 metros cuadrados responden a más de un perfil, aunque están claramente definidos. Las parejas jóvenes sin hijos son un buen público para este tipo de viviendas. Con edades que rondan los treinta años y deseos de independizarse, encuentran una alternativa viable en los inmuebles pequeños, sin lujos excesivos, que les permitan comenzar una nueva vida en común. Aunque el metro cuadrado cueste más en relación que el de un piso "normal", el valor neto se ajusta mejor a sus posibilidades, sobre todo si ambos trabajan y pueden acceder a una hipoteca. Si, al cabo de unos años, deciden tener niños y el apartamento les queda pequeño, siempre tienen la opción de venderlo y buscar un sitio más amplio.

Parejas jóvenes y personas solas son los compradores tipo, aunque hay familias que los adquieren como segunda vivienda

Como ellos, las personas que viven solas -sean jóvenes o no- también perciben que estos pisos cumplen todas sus expectativas. Desde 1998, las viviendas en las que reside sólo una persona han aumentado en más de un 80%. Ya sea por viudedad, por divorcio o por el simple hecho de no querer convivir con nadie, lo cierto es que dos de cada diez hogares de España son unipersonales. En estos casos, residir en un piso pequeño resulta más razonable y, en cierta medida, hasta práctico. Por supuesto, las necesidades varían con las personas, su estilo de vida y sus gustos, pero mantener un "minipiso" en orden es más fácil que hacer lo propio con un chalé. Incluso las reformas, cuyo valor conjuga la mano de obra con la cantidad de materiales, resultan menos costosas cuando se acometen en estas viviendas.

Además de las parejas jóvenes y las personas que viven solas, los apartamentos captan la atención de las parejas que, aun con hijos, desean adquirir una segunda propiedad. Es el caso de las familias que pasan sus vacaciones siempre en el mismo lugar y quieren comprar una vivienda "económica" para pasar allí períodos concretos. Quizá no sea tan cómodo como un piso tradicional, pero sin duda es más práctico y confortable que una tienda de campaña. No es casual que los "minipisos", además de concentrarse en los centros urbanos, lo hagan en zonas de playa. Por último, también hay quienes compran estos inmuebles como inversión, para alquilarlos por temporadas cortas e incluso por días -si se encuentran en lugares turísticos-, o para reformarlos y venderlos después a un precio más elevado.

Del hacinamiento al "cocoonismo"

Las viviendas de 35 metros cuadrados cobraron protagonismo en 2005, cuando la idea del Ministerio estuvo en boca de todos. En ese momento -y todavía ahora-, el concepto se antojaba novedoso o "importado" de otros países de Europa. Sin embargo, "los pisos de 35 metros no son ninguna novedad en España", según precisa el decano del Colegio Oficial de Decoradores y Diseñadores de Interiores de Madrid. Como explica Javier Cobián, en nuestro país ha habido mucha gente que ha vivido en viviendas de ese tamaño; incluso familias con dos y tres hijos. Dividían los inmuebles en tres dormitorios y un salón para conseguir cierta privacidad, y aunque no era lo ideal, lo conseguían -dice-. Y puede dar fe de ello pues, por su profesión, ha conocido algunos.

Lo novedoso, más que el tamaño, es el tipo de personas que residen en estos pisos, la distribución de los espacios y la utilidad que se les da. Si en 1950 lo usual era emular las divisiones de una vivienda "tipo" y llegar, en cierto punto, a la sensación de hacinamiento, ahora mismo la tendencia es justamente la contraria. Desde el punto de vista demográfico, la sociedad y los núcleos familiares han cambiado desde entonces, y así como hay más personas que viven solas por elección, también hay más individuos que trabajan desde su casa. Montar un espacio de trabajo en el hogar (o un hogar en el espacio de trabajo) es una corriente que cobró fuerza en Estados Unidos con los altos ejecutivos de Manhattan. El 40% de ellos trabajaba desde su casa y elegía pisos pequeños pero bien situados en la "gran manzana" para vivir y realizar sus negocios, como resume Javier Cobián. Tanto es así que a ese estilo de vida que consistía en meterse en la vivienda como si fuera un caparazón y hacer todo desde allí se le llamó "cocoonismo", en alusión a la famosa película de Ron Howard.

En cuanto a la distribución interior de estas viviendas, derribar tabiques, colocar muebles funcionales o montar una entreplanta para generar sensación de amplitud marcan la línea a seguir. "Los pisos de 35 metros cuadrados me parecen muy interesantes -señala Cobián-; sobre todo si están en un bajo o en un ático, pues cuentan con patios o terrazas que tienen encanto y dan juego". Como diseñador de interiores, el decano no tarda en mencionar algunas de esas posibilidades. Por ejemplo, emplear estructuras ligeras y crear una entreplanta cuando la altura del apartamento lo permite. Eso sirve para colocar allí el dormitorio y dejar libre toda la superficie de la vivienda para hacer un gran espacio abierto. De lo contrario, se pueden separar las áreas con los propios muebles, de modo que el armario del salón sea el cabecero del dormitorio. O comprar un sofá cama... o montar una cocina americana con barra para eliminar el comedor... Y elegir muy bien los muebles, procurando que sean plegables, como las mesas abatibles y las sillas "tijera".

DECORAR UN MINIPISO

A la hora de distribuir los espacios, comprar los muebles básicos y decorar la vivienda, existen algunos trucos para aprovechar mejor cada metro. La ayuda de un diseñador es siempre bienvenida, pero no todo el mundo puede permitírsela, así que las principales herramientas han de ser el ingenio y la organización. La eliminación de tabiques y paredes innecesarias es un paso importante porque da continuidad visual y mayor sensación de amplitud. Además, permite utilizar espacios "muertos", como los pasillos, para agrandar una habitación. Los espejos -especialmente cuando el piso tiene buena iluminación natural- también sirven para potenciar esa sensación de amplitud; algo parecido a lo que se consigue pintando las paredes con colores claros y escogiendo muebles poco recargados, de líneas simples y tonos suaves.

Unir la cocina al salón y elegir muebles multifunción brinda muchas posibilidades. El sofá cama es ya un clásico, pero se puede complementar con mesas de centro versátiles que ofrezcan varias posiciones y permitan comer o trabajar en ellas, sustituyendo a un escritorio o una mesa de comedor. Lo importante, en cualquier caso, es buscar un equilibrio y la máxima organización posible, especialmente en el salón, que es el lugar de la casa donde hay más cantidad de muebles y donde más horas se está. El dormitorio es otro lugar clave, aunque se le dedique menos tiempo al día. Los armarios empotrados con puertas correderas contribuyen a ahorrar mucho espacio, al igual que las camas con cajones o los canapés abatibles, que sustituyen de un modo muy práctico a los muebles contenedores auxiliares. En cualquier caso, es esencial barajar las posibilidades y visitar varias tiendas de muebles para comparar precios y recoger ideas hasta dar con el punto ideal.

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