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  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 10 abril de 2019

Se trata de una polémica tan antigua como el derecho al trabajo. La jornada partida es aquella en la que hay una interrupción de al menos una hora a mediodía para comer, aunque muchas veces se extiende durante dos o más. Por el contrario, la intensiva lo reduce a una pausa breve de no más de 30 o 45 minutos.

A FAVOR DE NO PARAR.

La jornada intensiva, sostiene una investigación del Centro Internacional Trabajo y Familia de la Universidad de Navarra, hace que seamos más productivos y aumente la motivación y el bienestar. Según este estudio, realizado en 23 países y con más de 30.000 personas, el rendimiento (producción en relación con el tiempo) se incrementa un 19% cuando se promueve la flexibilidad y se posibilita la jornada continua habitual. Pero es que, además, el absentismo cae un 30%.

Para sus defensores, trabajar de manera concentrada y disponer de más horas libres al final del día tiene muchas ventajas. De hecho, según el informe Bienestar y motivación de los empleados en Europa, de Edenred e Ipsos, nueve de cada diez encuestados afirman que uno de los factores más importantes al escoger una empresa es la posibilidad de conciliar la vida laboral y personal. También citan el ahorro energético para las empresas, que se plasma en un menor gasto en luz, calefacción y aire acondicionado. Y afirman que mantener la jornada intensiva continuada todo el año puede incluso tener beneficios para la salud, como hacer que vivamos menos estresados y facilitar la práctica de deporte. El horario de trabajo también afecta a nuestra esfera personal: dice la Encuesta del tiempo, del INE, que la jornada partida deteriora la vida familiar en España. Mientras los padres con jornada continua dedican 90 minutos a las actividades familiares, los que tienen jornada partida dedican hasta 30 minutos menos al día.

El exceso de trabajo entraña riesgos para la salud. Pasar más de 55 horas semanales en la oficina puede dañar las arterias y aumenta el riesgo de ictus (accidente cerebrovascular) en un 33%, concluye un estudio publicado en The Lancet. También tendemos a cuidarnos menos y nos alimentamos peor, ya que el estrés puede hacer comer más e ingerir alimentos de menor calidad.

UN DESCANSO PARA COMER

Pero la jornada laboral partida también tiene sus partidarios. Estos apuntan que hay determinados sectores como el comercial, los servicios sanitarios, el transporte de mercancías y viajeros e incluso los medios de comunicación o los que ofrecen un servicio al público, en los que es necesario mantener la jornada partida para atender a clientes, pacientes y proveedores. Además, hay quien defiende la pausa de la comida como un buen momento para entablar amistad con otros compañeros, cuidar la salud, ir al gimnasio (que se llena de trabajadores de 14.00 a 16.00), leer e incluso dedicarse a una actividad de ocio o a dar un paseo por el parque. Hábitos para los que, de otro modo, puede resultar complicado sacar tiempo al final del día.

ESPAÑA 'VERSUS' EUROPA.

Los españoles trabajamos más horas que alemanes, franceses, noruegos y daneses. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE, datos de 2018), pasamos una media de 1.687 horas al año en el puesto de trabajo. Casi lo mismo que los empleados de Reino Unido, que dedican 1.681 horas anuales, pero muy por encima de alemanes (1.356 horas, unas 300 horas menos), franceses (1.514 horas, unas 200 menos) o noruegos (1.419 horas). También hay países que nos superan; es el caso de Grecia (con 2.018 horas) y Polonia (con 1.863).

El nuestro es un país muy peculiar en sus horarios. Los trabajadores salen como media a las 19.00 horas, entre una y dos horas más tarde que sus vecinos europeos, según la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios en España, integrada por 116 instituciones y entidades, ministerios, comunidades autónomas, empresarios y universidades. La jornada partida resulta una peculiaridad a nivel europeo, donde este lapso oscila entre 30 y 60 minutos. Permanecer pegado a la silla hasta que el jefe sale de la oficina es una práctica frecuente aquí -e incluso está bien vista-, pero que en países como Reino Unido y Holanda es sinónimo de ineficacia.

LO QUE TRABAJAMOS... Y LO QUE TRABAJAN

Empresas que fijan el horario de sus trabajadores

  • Letonia: 95,3%
  • España: 88,2%
  • Finlandia: 44,8%

Hora de máximo rendimiento laboral

  • 9.30

Hora con mayor frecuencia de accidentes

  • 18.30

Horas/año

  • México: 2.257
  • Corea del Sur: 2.024
  • España: 1.687
  • Noruega: 1.419
  • Alemania: 1.356

Personas estudiando o trabajando a las 18.00

  • Noruega: 9%
  • España: 24%

Hora que concentra el mayor pico de empleados por la tarde

  • Reino Unido: 14.00
  • Francia: 14.30
  • Italia: 16.00
  • España: 16.45

Hora con más personas paradas para comer

  • Alemania: 12.15
  • España: 14.15
  • Francia: 12.15

Fuente: Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

El experto: Jordi García Viña, director de Relaciones Laborales de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE): "El horario partido refuerza los vínculos entre trabajadores y evita la fatiga".

Es catedrático de Derecho Laboral de la Universidad de Barcelona y responsable de Relaciones Laborales de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Este barcelonés cree que la jornada partida, con horario de mañana y tarde y amplio descanso a la hora del almuerzo, puede ayudar a armonizar horarios laborales y escolares, al menos en el caso de las ciudades pequeñas. E incluso, afirma, a reducir el cansancio. Eso sí: defiende que la jornada laboral ideal es aquella que permite organizarse de forma flexible, algo que "puede ser más complicado en sectores como el comercio, el ocio o el turismo".

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