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Agua de consumo doméstico

Es limpia y segura para el consumidor, pero no da la máxima calidad como alimento

Agua de baja calidad en origen

El agua de los grifos proviene fundamentalmente de fuentes superficiales, con un porcentaje del 73%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), mientras que tienen menor presencia las aguas subterráneas (23%) y las obtenidas por otros procedimientos (4%), como la desalación.

Uno de los problemas que existe en España es que, por lo general, el agua que se potabiliza es de baja calidad en origen. “Está bastante deteriorada por el abuso de los ecosistemas acuáticos, sobre todo en la vertiente mediterránea. Por ejemplo, hay una calidad baja en Zaragoza, en Barcelona y en general en toda Cataluña, en la Comunidad Valenciana, etc. En la vertiente atlántica el agua es de mejor calidad. Madrid y su entorno, en cambio, tienen un agua excepcional, de muchísima calidad”, detalla Estevan.

Sin embargo, los expertos creen que hay mucho margen de mejora en cuanto a la calidad de las aguas prepotables. “El primer paso es que se mejore la calidad; cada vez hay más cantidad de aguas subterráneas y de peor calidad porque tienen más sales”, señala Gascó.

Según datos del INE, en el año 2000 a cada español se le abastecía de 168 litros de agua al día y había unas perdidas diarias por fugas en la red de distribución de 68 litros por habitante y día. Es decir, un porcentaje del 21% de agua perdida por el mal estado de la red de distribución. Este es uno de los grandes puntos, según los expertos, en los que se puede trabajar para mejorar la calidad del agua de consumo. “Reparar las redes y evitar las fugas es una medida fundamental. En Suiza hay menos del 5% de fugas de agua; en España las mejores ciudades llegan a un 10 %, pero las hay que llegan hasta el 40% de fugas. Tan sólo con rebajar las fugas ya se mejora la calidad del agua porque utilizamos menos recursos de dudosa calidad”, argumenta Estevan.

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