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Agua, hidratación y salud

Beber cuando se tiene sed es suficiente para compensar la pérdida de líquidos, excepto en situaciones extremas de calor y humedad

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  • Fecha de publicación: martes 13 julio de 2010

El agua es un componente esencial para la vida. Debe aportarse una cantidad suficiente de líquidos con la alimentación para favorecer las acciones fisiológicas y compensar las pérdidas, que aumentan en ambientes de calor, con el ejercicio y en determinadas enfermedades y trastornos pasajeros como las gastroenteritis. Estos son parte de los argumentos que sirvieron de base para dar forma a la “Declaración de Zaragoza”, que recoge una serie de recomendaciones en torno al consumo de agua, infusiones, bebidas estimulantes, refrescos azucarados, bebidas lácteas y otros elementos líquidos de nuestra dieta. La comisión de expertos de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y el Observatorio de la Nutrición y Actividad Física culminaron la iniciativa con el desarrollo de un decálogo y una pirámide de la hidratación saludable.

Beber cuando se tiene sed

Reponer líquidos para compensar las pérdidas es esencial para cualquier persona de cualquier edad. Pero hay grupos, que por su propia situación vital o por sus circunstancias personales de salud o enfermedad necesitan prestar más atención al agua que beben. Es el caso de los niños, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas mayores.

Los niños. Los más pequeños no son conscientes de tener sed mientras están entretenidos en otras actividades. Conviene tener en cuenta este aspecto para insistirles en que beban agua, en particular durante los días más calurosos.

La leche materna contiene agua suficiente para satisfacer la sed del bebé

Las mujeres embarazadas y lactantes. La evolución y desarrollo del feto depende de un correcto aporte de todos los nutrientes, entre ellos los líquidos. Además, una buena hidratación mejora la calidad de vida de la mujer embarazada. Por su parte, durante la lactancia, las exigencias hídricas son mayores. La leche materna contiene un 85%-90% de agua, por lo que es comprensible que la madre lactante deba ingerir un volumen de líquido suficiente para asegurar la producción de leche diaria y mantener un buen estado de hidratación. La leche materna siempre contiene agua suficiente para satisfacer la sed del bebé, con independencia de si la madre toma menos líquidos de los que necesita.

Los ancianos. Es frecuente que la persona mayor pierda la sensación de sed o que evite beber líquidos por temor a la incontinencia y para evitar la urgencia de ir al aseo cuando está fuera de casa. A fin de que beban suficiente, las personas que atienden o acompañan a los ancianos deben animarles con sugerentes y refrescantes bebidas, además del agua natural. Este esfuerzo será mayor en los días de más calor o en caso de vómitos, diarreas o si toman medicamentos diuréticos. El agua, además de calmar la sed, favorece la función renal y el movimiento intestinal, por lo que mejora el estreñimiento, común en este grupo. En determinados casos, como hemodiálisis o edema (retención de líquidos), la ingesta elevada de líquidos está contraindicada, por lo que deberá seguir las recomendaciones médicas para no empeorar la situación. Las aguas con gas o las bebidas carbonatadas también perjudican en caso de hipertensión arterial debido a que las burbujas que contienen influyen en el aumento de la presión arterial.

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