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Alimentación de los mayores en verano

El consumo diario de dos litros de agua es la base de la dieta para evitar la deshidratación

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 22 agosto de 2005

Si el consumo de agua es vital para cualquier persona, en el caso de los mayores se convierte en la regla de oro para evitar la deshidratación. Las altas temperaturas del verano y la consiguiente pérdida de líquidos requieren consumir entre un litro y medio y dos litros diarios de agua, que pueden ser sustituidos o completados por zumos y caldos. Además, la época estival se convierte en el mejor momento para ser fiel a la dieta mediterránea, apuntarse a la moda de las ensaladas y llenar la cesta de la compra con las frutas más típicas y frescas de la temporada. En el caso de las personas que viven solas, es muy importante que controlen la ingesta de líquidos y se obliguen a beber antes de tener sed porque esta sensación suele aparecer cuando ya están deshidratadas. Por otro lado, el consumo de frutas y verduras debe ser casi diario, ya que se unen las cualidades diuréticas, que ayudan a evitar trastornos como la obesidad, y alimenticias al tener gran cantidad de vitaminas y minerales.

Productos antioxidantes

Hay alimentos con propiedades antioxidantes que pueden ayudar al mejor En resumen, en verano conviene aumentar el consumo de vegetales de colores saturados, como el brócoli, el pimiento, las espinacas, los tomates y las zanahorias, así como los vegetales de color verde oscuro, que ayudan también a reducir el riesgo de contraer cáncerEn verano conviene aumentar el consumo de vegetales de colores saturados, así como los vegetales de color verde oscuro, que ayudan a reducir el riesgo de contraer cáncer. En cuanto a las frutas además de las citadas, los arándanos y las ciruelas se describen como las que cuentan con una mayor cantidad de sustancias antioxidantes -ayudan a mantener la vista y favorecen el buen funcionamiento del cerebro-, al tiempo que las uvas resultan muy beneficiosas para proteger los vasos sanguíneos y reforzar las defensas.

“Por ello -explica Carmen Cuadrado-, es muy importante comer ensaladas, frutas y verduras que, en caso de no tener dentadura y presentar mayor dificultad para masticar, se pueden cocinar, aunque se pierdan algunas vitaminas. Hay que buscar alimentación de fácil masticación como el gazpacho, que puede ser la comida estrella”.

Sobre los complejos vitamínicos y los denominados productos antiaging (suplementos alimenticios), el secretario de la SEGG recuerda que se deben recetar “sólo para las personas que necesitan hierro, magnesio o vitamina B12, pero no se puede generalizar”. “No existe la llave de la eterna juventud, lo que sí detiene el envejecimiento es la práctica del ejercicio continuado, como andar media hora cada día a paso ligero. Hay un gran marketing y publicidad detrás de los productos antiaging, pero en la práctica no se ha demostrado que su uso disminuya o retrase el envejecimiento. Además, tener más exceso de vitamina E o A es nocivo para la salud y produce complicaciones”, asegura.

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