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Alimentación durante el invierno

En época de frío, los potajes, los purés y otros platos, nos ayudan a entonar nuestro cuerpo...

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 28 febrero de 2003

La persona que practica actividad física, profesional o no, puede recurrir durante los meses más fríos a numerosas recetas ricas en hidratos de carbono complejos y otros nutrientes, fundamentales para optimizar el rendimiento físico.

Así como en el verano nos apetecen platos y alimentos refrescantes, templados o fríos y ligeros, en el invierno, el cuerpo nos pide más potajes, guisos, etc. En general, platos más consistentes, calientes y que aportan mayor sensación de saciedad.

Lo cierto es que nuestro cuerpo reacciona ante las bajas temperaturas. Debido al frío, aumenta nuestro gasto energético (nuestro organismo tiene que hacer un mayor esfuerzo en mantener su temperatura corporal) y por tanto, solemos tener más apetito y tendemos a comer más.


Algunas ideas para los menús de invierno....

Las legumbres, la pasta, el arroz y la patata, los protagonistas

Legumbres y potajes, cuatro a la semana:
Las recomendaciones de acuerdo a los criterios de dieta equilibrada son incluir legumbres al menos cuatro veces a la semana, dos como primer plato (lentejas, guisantes...) y otras dos como ingrediente de primeros platos o bien como guarniciones de los segundos (coliflor o cardo con garbanzos, merluza en salsa verde o redondo de ternera con guisantes, etc.).
Lo idel es combinar las legumbres con verduras y arroz o patata, ya que si les añadimos ingredientes grasos tales como el chorizo, el tocino, la morcilla, etc., resultan más indigestas y se enriquecen en grasas saturadas, aquellas que consumidas en exceso, tienden a aumentar nuestras tasas o niveles de colesterol en sangre. En ocasiones, las legumbres resultan flatulencias, y esa incomodidad puede afectar a la práctica deportiva. Si las sometemos a un buen remojo y cortamos la cocción (añadiendo agua fría o quitando la olla por unos minutos del fuego), reducimos el riesgo de que nos resulten flatulentas. El comino y el hinojo o una infusión de manzanilla o poleo con anís verde, al final de una comida, también contribuyen a mejorar su digestibilidad y a evitar problemas de aerofagia o flatulencia.

Arroz y pasta, entre dos y tres veces por semana:
El arroz y la pasta (fideos, espaguetis, tallarines, etc.) combinan muy bien con todo tipo de aimentos, condimentos y especias, ya que carecen de sabor propio. Respecto a las recomendaciones de consumo, estos alimentos debieran consumirse entre dos y tres veces por semana. Por otro lado, al igual que con las legumbres, se aconseja combinarlas preferiblemente con verduras y porteínas poco grasas (atún, huevo duro, pollo o pavo o conejo...) y, en menor número de ocasiones, con alimentos grasos de origen animal (costillas de cerdo, chistorra o longaniza, bacon, nata, etc.).

Patata, entre cuatro y siete veces por semana:
La patata es un alimento rico en hidratos de carbono complejos que admite múltiples técnicas culinarias y combinaciones. Se recomienda consumir entre cuatro y siete veces por semana, con verdura, carnes, pescados y huevos o como plato único (patatas en salsa verde, a lo pobre...), cocidas, al horno y con menor frecuencia fritas, cuando en la misma comida no están presentes otros alimentos ricos en hidratos de carbono tales como las legumbres, el arroz y la pasta.

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