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¿Cinco comidas al día?

Añadir una comida a media mañana y otra a media tarde permite tener energía durante toda la jornada para hacer frente a la actividad diaria

La costumbre gastronómica está marcada por tres comidas diarias. El desayuno, el almuerzo y la cena han sido tradicionalmente la principal fuente de ingestión de alimentos. Sin embargo, algunos nutricionistas comienzan a cuestionar esta costumbre y apuestan por añadir dos tentempiés más a la dieta diaria: uno a media mañana y otro a media tarde. El objetivo es conseguir que el cuerpo cuente durante toda la jornada con la energía suficiente para hacer frente a la actividad diaria, además de facilitar la digestión y evitar los atracones al llegar al almuerzo o a la cena con gran apetito. En el caso de las personas mayores, cuatro comidas diarias pueden ser suficientes, ya que su gasto energético es menor que el de los niños, a los que conviene acostumbrar a comer cinco veces al día y enseñarles a no abusar de alimentos ricos en azúcar, grasa o sal. Un último consejo: no hay que confundir el ‘picoteo’ con las comidas entre horas y hay que saber que lo importante no es que al final del día se haya consumido la cantidad diaria recomendada de calorías, sino que éstas hayan estado bien repartidas.

Aprender a comer entre horas

Las comidas entre horas no deben confundirse con el denominado picoteo, relacionado con alimentos ricos en azúcar, grasa o sal. Según datos de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, el 30% de los niños consumen dulces y golosinas varias veces al día y el aporte de vitaminas en las niñas es insuficiente. El 30% de los niños consumen dulces y golosinas varias veces al día y el aporte de vitaminas en las niñas es insuficiente Por ello, es bueno aprender desde pequeños a comer bien y a distinguir los alimentos que se pueden picar y los que no. En este sentido, Cuadrado considera que “lo más interesante es que la energía provenga de los hidratos de carbono, puesto que existe la tendencia a realizar dietas muy ricas en proteínas y grasas, en detrimento del aporte de energía de los hidratos de carbono, que son los que realmente equilibran nuestra dieta”. En realidad, los hidratos de carbono aportan una energía que se elimina de manera más lenta, por lo que el organismo cuenta con energía suficiente durante más tiempo para hacer frente a la actividad física o laboral.

Por otro lado, con el fin de cumplir con las cinco comidas, existen varias alternativas para ingerir a media mañana o a media tarde, como el consumo de frutas y verduras, que permite tener una dieta más sana y variada. Además, en estas horas, es posible consumir entre tres o cuatro galletas, un yogur, que puede ser desnatado, y zumos, que admiten prácticamente cualquier variedad de fruta o verdura. “También se pueden tomar alimentos con fibra, que posee un efecto saciante, aunque el aporte energético es mínimo”, añade Cuadrado. Lo que hay que evitar son los alimentos dulces, salados o con mucha grasa, sobre todo cuando el trabajo que se realiza requiere estar sentado muchas horas. “No es lo mismo que un obrero de la construcción coma un bocadillo a media mañana, que se lo tome alguien que está delante de un ordenador y que no va a quemar esas calorías”, precisa la profesora.

Explica Lluis Serra que en los últimos diez años el número de personas que reconoce ser asiduo al picoteo ha aumentado considerablemente, al pasar del 8% de la población que tenía esta costumbre al 35%. Para el presidente de la FDDM, esta situación “no es deseable porque supone un consumo en exceso de azúcar, grasa y sal”, a la vez que rechaza el hecho de que el almuerzo haya desaparecido prácticamente como base de la alimentación, en favor de la cena, que es la principal comida que se hace en casa. A su juicio, se abusa de la comida fuera del hogar, en restaurantes, lo que se traduce en un aumento del consumo de comida rápida o en raciones mayores en las que es difícil controlar el reparto de nutrientes como las proteínas o las vitaminas.

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