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Cocina de invierno: caliente, gustosa y saludable

El invierno es una época idónea para tomar sopas, cremas y purés recién hechos o con unos días de reposo, pero siempre calentitos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 15 febrero de 2012
img_sopa c invierno hd Imagen: gdolgikh

El ambiente invernal de estas semanas enfría el cuerpo e invita a escoger, entre los alimentos de temporada, los más energéticos, los que más sacian y los que más calor dan. Mientras, entre los recetarios, se buscan las mejores maneras para cocinar en invierno. Las sopas, las cremas, los estofados y las preparaciones al horno o al vapor son las fórmulas culinarias que más calor proporcionan al cuerpo, el efecto esperado cuando tras un día de frío intenso se llega a casa destemplados. A continuación detallamos algunas de estas opciones saludables y sabrosas para comer rico, calentito y bien en los días más fríos del año.

Más sopas, cremas y estofados para los días de invierno

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Imagen: CONSUMER EROSKI
La naturaleza dicta. En invierno, las hortalizas para ensalada escasean. Es indiscutible la presencia de escarola, algunas lechugas y zanahorias, pero no es temporada natural de tomates, pimientos ni pepinos. Esto no significa que, pese a estar a la venta en el mercado, no se deban comer, sino que lo natural debería ser consumir los alimentos que se cultivan en cada estación. Ya llegará la hora de las ensaladas de tomate.

El ambiente gélido enfría el cuerpo, que pide calor también con los alimentos y con sus formas de preparación. Los meses fríos son el momento idóneo para tomar las verduras en sopas, en cremas y en purés, humeantes, recién cocinadas o recalentadas. Las ensaladas, cuando apetezcan, pueden servir como acompañamiento o complemento al menú, y no de manera necesaria como plato principal. Es un cambio dietético puntual que no repercutirá de modo negativo en la salud ni en la nutrición. A medida que pasan los meses, el propio cuerpo pide más ensaladas. De igual modo, quienes prefieran una ensalada para comer o para cenar no tienen más que seguir la intuición y saborearla con gusto.

  • Sopas de verduras: se pueden cocinar tantas sopas de verduras como combinaciones se hagan con los vegetales (de ajo, de puerro y zanahoria, de champiñones, de brócoli, de calabaza y tapioca, de calabaza y tapioca con toque de jengibre) y los líquidos de cocción (con caldos de pollo, vegetal, de pescado o de carne de cocido).

  • Cremas suaves: el puerro, la calabaza, la acelga, la zanahoria y los champiñones son las verduras que se deben escoger en estos meses fríos. Sin más aditivo que un buen chorro de aceite de oliva virgen, sin quesos ni natas, solo con un puñadito de semillas de sésamo tostadas o pipas de calabaza o de girasol, se obtiene un plato ligero, pero reconfortante.

  • Verduras estofadas o en guiso: el estofado duradero y a fuego lento realza el sabor dulce propio de las verduras, en particular, de las de raíz o rastreras, como zanahorias, calabaza, cebollas y nabos. Se consigue un sabor muy agradable si se cocinan durante al menos 30 minutos. Desde unas sencillas endibias estofadas al limón hasta una mezcla de cebolla, pimiento verde, puerro salteado con piñones que acompaña a una sepia u otro segundo plato.

  • Al horno: el horno seco, sin ventilador y sin que las hortalizas estén húmedas, consigue intensificar el dulzor de los vegetales. Las hortalizas más carnosas, como la berenjena o el calabacín, resultan deliciosas al horno, sazonadas y con un toque personal de hierbas aromáticas. De esta manera, las verduras asadas al horno, en cazuela o en papillote, se convierten en la guarnición idónea de cualquier plato o en un apetecible primero.

    GUISO NO ES SINÓNIMO DE GRASA

    Los guisos y los estofados también pueden ser de vegetales; contundentes estofados de legumbres, sustanciosas paellas variadas o suculentas pastas rellenas dan como resultado platos sabrosos en los que la grasa no es el inconveniente. Un buen chorro de aceite de oliva para el rehogado inicial de las hortalizas se escogerá como la única grasa de cocción. El resto del sabor se obtiene con una adecuada elección de los alimentos, con un uso equilibrado y justo de hierbas aromáticas y especias, y tras aplicar el tiempo necesario para el correcto cocinado.

    Basta probar el estofado de habas frescas y alcachofas, de brécol con champiñones, de verduras con tofu o con queso de oveja para comprobar que son platos con aspecto ligero, pero que sacian.

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