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España importó 34.000 toneladas de harinas de carne de los países con más “vacas locas”

La catástrofe de la encefalopatía espongiforme bovina, a la que en el Reino Unido y en Francia califican ya como la peste negra del siglo XXI, no ha mostrado aún su verdadero perfil

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  • Fecha de publicación: domingo 4 febrero de 2001
El pasado 4 de diciembre, la Unión Europea adoptó una medida extrema: prohibir la utilización de las harinas de carne en la alimentación de todo género de animales. Lo hizo consciente de que la orden cursada a los ganaderos el 27 de junio de 1994, prohibiendo el uso de las polémicas harinas en la alimentación de rumiantes, no estaba siendo cumplida convenientemente. Las vacas seguían comiendo a escondidas, en explotaciones dirigidas por desaprensivos o por ignorantes, auténtico veneno.

Nunca llegará a saberse qué cantidad de harinas cárnicas contaminadas con la proteína infecciosa de la encefalopatía espongiforme bovina, inicialmente destinadas al consumo de cerdos, peces y aves de corral, ha terminado siendo digerida por las vacas españolas desde que estalló la epidemia a finales de los años 80.

Pero sí conocemos el margen dentro del cual esos comportamientos fraudulentos han podido desenvolverse: 33.739 toneladas. Esa es, exactamente, la cantidad de harinas de carne que han entrado en España desde 1988 hasta agosto de 2000, procedentes de Reino Unido, Francia, Portugal, Bélgica y Holanda; es decir, desde los países más afectados por la epidemia. Son cifras oficiales, extraídas de la base de datos de comercio exterior de la Unión Europea, conocida por Comext. Naturalmente, es imposible determinar qué parte de esas 33.739 toneladas estaba contaminada, así como la cantidad que fue destinada indebidamente al engorde de rumiantes. Pero la cifra da una idea de la magnitud del problema con el que se enfrentan las autoridades españolas y la ganadería del país.

Comext revela que todavía en 1997 llegaron a España 22 toneladas de harinas de carne procedentes del Reino Unido. Y que en 1996 lo hicieron 202 toneladas, 36 en el 1995, 14 en el 1994 y 18 en el 1992. La prohibición de alimentar a los rumiantes con proteínas de despojos cárnicos data de junio de 1994 en el conjunto de la UE, pero en el Reino Unido se aplicaba desde julio de 1988. El 11 de agosto de 1990 entró en vigor en Francia una prohibición equivalente a la de los británicos: los rumiantes no serían alimentados con harinas cárnicas, determinó París. La decisión no fue óbice para que, hasta agosto del año pasado, Francia exportara a España 22.743 toneladas de harinas.

Está convenientemente documentado que cuando el Reino Unido prohibió las harinas de carne para el engorde de rumiantes, grandes partidas de sus "stocks" circularon, mezcladas con soja, por Bélgica y Holanda. Pues bien, las harinas cárnicas procedentes de ambos países y colocadas en el mercado español desde 1988 hasta mediados del año pasado ascienden a 2.346 toneladas.

Comext ofrece muchos más datos. Por ejemplo, el de las vacas importadas por España. De Francia han venido, desde 1988, casi cuatro millones de cabezas (30.000 de Portugal y 3.000 del Reino Unido). Lo que nos e sabe es cuántas portaban la enfermedad de las "vacas locas". Al menos una de las detectadas en Galicia, sí. Venía de Holanda. La catástrofe de la encefalopatía espongiforme bovina, a la que en el Reino Unido y en Francia califican ya como la peste negra del siglo XXI, no ha mostrado aún su verdadero perfil. En España tampoco.

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