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La UE estudiará la presencia de acrilamida en alimentos detectada por la agencia alimentaria sueca

El Ejecutivo comunitario no cree que haya que alarmarse, ni emitir nuevas recomendaciones dietéticas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 10 mayo de 2002
El informe elaborado por la agencia alimentaria sueca (NFA) que ha detectado elevadas dosis de una sustancia cancerígena denominada acrilamida en muestras de alimentos como las patatas fritas, el pan y las galletas, será objeto de estudio por parte de un comité de expertos de la Unión Europea (UE).

Aunque desde la Comisión apuntan que no existen motivos para alarmarse, ni para emitir nuevas recomendaciones dietéticas, el estudio sueco tiene el suficiente interés para la comunidad científica como para someterlo a un análisis.

La presencia de esta sustancia en alimentos no es nueva, sin embargo las técnicas de detección de acrilamida utilizadas por la agencia sueca si lo son, señaló ayer el responsable de evaluación científica de la dirección general de Sanidad de la UE Bertrand Carsin, durante su intervención en el Foro de Seguridad Alimentaria, promovido por la UE, Sanidad, asociaciones de consumidores y la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).

También intervino en el foro el secretario general de FIAB Jorge Jordana, quien se mostró muy crítico con la agencia alimentaria sueca por la forma de hacer públicos sus resultados de la acrilamida. En su opinión, las autoridades de ese país deberían haber mantenido los datos en la confidencialidad hasta su publicación por una revista científica.

La acrilamida es una sustancia cancerígena en animales y probablemente también en humanos. En principio, se creía que las fuentes principales de esta sustancia eran el agua corriente y el humo del tabaco. Sin embargo, la agencia sueca ha descubierto la acrilamida en alimentos que han sido fritos u horneados a altas temperaturas, como es el caso de las patatas fritas o el pan.

La UE aconseja una dosis máxima de acrilamida para el agua corriente de 0,1 microgramos por litro. La cantidad media detectada por las autoridades suecas en las patatas fritas de bolsa (1.200 microgramos por kilo de producto) supera en 12.000 veces ese límite.

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