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Los ministros europeos de Medio Ambiente se reúnen hoy para aprobar nuevos alimentos transgénicos

Estudiarán la normativa que facilitará la aprobación en 2003 de nuevos productos

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  • Fecha de publicación: lunes 9 diciembre de 2002
El Consejo de ministros de Medio Ambiente acordará hoy en Bruselas, salvo sorpresas, nuevos productos modificados genéticamente (OMG´s). De esta forma, la moratoria "de facto" que bloquea desde 1998 la autorización en la UE de 17 alimentos, piensos y otros productos modificados genéticamente o que contienen OMG´s puede tener los días contados. Tras un largo debate, los ministros de Agricultura de los Quince acordaron en su ultima reunión, con la única oposición de Austria, Gran Bretaña y Luxemburgo, un conjunto de reglas más estrictas sobre el etiquetado obligatorio de estos productos, así como un nuevo sistema de autorización. Esta nueva normativa entrará en vigor a mediados de 2003 si es respaldada por el Parlamento Europeo. El etiquetado y trazabilidad de los OMG´s era el escollo principal para la autorización de nuevos productos porque constituía una exigencia incuestionable para siete países. Finalmente, con el impulso de la presidencia danesa de la UE, el acuerdo de los ministros de Agricultura amplía la obligatoriedad del etiquetado, lo que satisface parcialmente a las organizaciones ecologistas e irrita a la industria.

Etiquetado forzoso

En primer lugar, los Quince han decidido extender a la alimentación animal los principales requisitos de etiquetado que existían para los productos de consumo humano. Por primera vez, los piensos destinados al ganado que contengan maíz o soja transgénica estarán sujetos a un forzoso etiquetado y además deberán superar todos los procedimientos de evaluación científica existentes para los alimentos humanos antes de conseguir su autorización, lo que no ocurría hasta ahora.

Otro importante acuerdo es que, a partir de su entrada en vigor, también deberán etiquetarse todos los alimentos en cuya elaboración se hayan utilizado organismos modificados genéticamente, incluso cuando estos OMG´s no aparezcan en el producto final. De esta forma, a partir de la entrada en vigor de esta normativa, los aceites refinados, galletas y azúcar elaborados a partir de soja, maíz y remolacha transgénicas tendrán también que estar etiquetados visiblemente para el consumidor. Sin embargo, de esta exigencia europea quedaran exentos aquellos productos donde la presencia de OMG´s no supere el 0,9% del contenido total. Francia y Alemania, entre otros países, querían un umbral más bajo, pero Gran Bretaña lo considera excesivo porque asegura que técnicamente será difícil controlar el cumplimiento del etiquetado obligatorio. Los Quince también adoptaron un periodo transitorio de tres años de duración en el que quedarán eximidos del etiquetado aquellos productos donde se detecte la presencia accidental de un 0,5% de OMG´s no autorizados aún en la UE, pero que dispongan de una evaluación científica favorable.

Como cabía esperar, las reacciones a las nuevas reglas han sido dispares. Pese a no oponerse al etiquetado, la confederación europea que agrupa a la industria alimentaria y de bebidas (CIAA) rechaza la futura normativa al considerar difícilmente aplicable. En un comunicado afirmó que los actuales test analíticos no permiten distinguir, por ejemplo en los aceites, entre el material modificado genéticamente y el que no lo es. "Este sistema conducirá a una competitividad injusta y a fraudes", precisó. La industria alega también que las normas producirán confusión en los consumidores porque por una parte se permite prescindir del etiquetado cuando la presencia de OMG´s no alcanza el 0,9% y por otra parte se obliga a etiquetar productos donde no hay rastros de OMG´s, como los aceites derivados de soja y maíz transgénicos. Para la industria, sólo un sistema de etiquetado basado en la detectabilidad de los OMG´s dará a los consumidores capacidad para elegir.

Consciente de los retos técnicos que comporta el nuevo sistema de etiquetado, la Comisión Europea ha anunciado su intención de crear una red de laboratorios en todos los países miembros para mejorar los sistemas de detección de OMG´s en los alimentos y piensos. Esta red, constituida por 45 laboratorios, deberá armonizar sus métodos de análisis y estrategias de muestreo, ya que en esos centros recaerá la responsabilidad de comprobar la presencia de ingredientes modificados genéticamente en alimentos, semillas y piensos.

Reacción ecologista

La reacción de los colectivos ecologistas ha sido de satisfacción matizada. Amigos de la Tierra acoge positivamente la decisión de extender el etiquetado a todos los alimentos y piensos con OMG´s, pero matiza que el límite de tolerancia del 0,9% "deja la puerta abierta" a la contaminación del medio ambiente y cercena el derecho de los consumidores a no comer alimentos transgénicos si así lo desean. Según Amigos de la Tierra, el umbral es nueve veces superior al actual límite de detección, ya que la mayoría de los productores pueden detectar, en sus operaciones rutinarias, si en sus alimentos hay una proporción del 0,1% de OMG´s. "Laboratorios europeos están actualmente trabajando con el límite del 0,1%", añade.

La respuesta de Greenpeace también es positiva, pero con reparos. Asegura que la futura normativa será la más estricta adoptada en el mundo, aunque lamenta el establecimiento de ese periodo de transición de tres años sin etiquetado para los alimentos con un 0,5% de OMG´s por contaminación accidental. También cuestiona que los Quince hayan rechazado la obligatoriedad de etiquetar la carne, huevos y leche producidos por animales alimentados con piensos que incluyan OMG´s.

Por su parte, el grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo aplaude el acuerdo político alcanzado en el seno de la UE, pero puntualiza que los Quince no están preparados para levantar la moratoria a nuevos productos porque "la co-existencia de cultivos de plantas transgénicas y convencionales sigue siendo una cuestión abierta".

Mecanismo de autorización

Pese a los reparos de los grupos ecologistas, todo indica que los países de la UE caminan hacia el fin de la moratoria, ya que también hay un acuerdo para adoptar un nuevo mecanismo de autorización de estos productos, que también entraría en vigor el próximo año si cuenta con el visto bueno del Parlamento Europeo. Cuando se desee comercializar un transgénico, los productores presentarán la solicitud a las autoridades de un país, como ocurría hasta ahora. Sin embargo, la petición deberá remitirse por los Estados a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), que acometerá la evaluación científica y la remitirá a la Comisión. Finalmente, el producto sería aprobado o rechazado formalmente para toda la UE, a través de comités en los que participan los Quince. Ahora, con la directiva sobre liberación de OMG´s en el medio ambiente en vigor desde octubre pasado, sólo resta un acuerdo sobre el sistema de trazabilidad, que permita saber de dónde procede un transgénico detectado en piensos o alimentos.

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