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Platos de invierno: verduras para entrar en calor

Una crema calentita de verduras y un sabroso pastel de patatas y espinacas son dos ideas culinarias con vegetales para disfrutar en la mesa cuando hace frío

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 28 febrero de 2019

Durante los meses más fríos del año, la alimentación es clave para mantener las defensas del cuerpo a pleno rendimiento, evitando gripes o resfriados. Para ello, es fundamental incluir frutas y verduras en la dieta diaria. Existen muchas formas de preparar las verduras, sin embargo, lo más recomendable durante el invierno es consumirlas calientes: ¡están deliciosas y ayudan a entrar en calor! A continuación contamos cómo hacer varias de ellas, usando cazuelas, sartenes y hasta horno.

De cuchara

Uno de los platos más comunes en invierno son las cremas calientes de verdura. Las combinaciones son infinitas, por completo saludables y muy fáciles de elaborar. Además, gracias a las verduras congeladas, se puede añadir cualquier variedad, con independencia de su momento de maduración y recolecta. Entre las cremas que se hacen más comúnmente, destaca la crema de calabacín, pero existen variedades para todos los gustos, como la crema de pimientos rojos, la crema de lechuga y cebolla, la crema de calabaza y puerro, la crema de espinacas o la crema de espárragos.

Al horno

Además de las cremas, existen otras alternativas para comer verdura en invierno. ¿Qué tal una ración de brócoli con bechamel? Para elaborar esta receta lo primero que hay que hacer es una salsa de tomate. Sobre la bandeja del horno se deben colocar unos tomates lavados y cortados, una cebolla picada, dos dientes de ajo pelados y laminados, sal y un chorro de aceite sobre estos ingredientes. A continuación, se cocina todo en el horno a 210 ºC durante media hora aproximadamente. Cuanto esté listo, hay que triturarlo y reservar para más adelante.

Por otro lado, hay que limpiar el brócoli y cocerlo en una cazuela con agua y sal durante seis minutos. Es importante no excederse con la sal. A continuación, se debe cortar y escurrir. Para hacer la bechamel hay que seguir los pasos habituales: colocar una cazuela al fuego con mantequilla, agregar la harina, rehogar y, cuando la harina esté tostada, verter la leche caliente poco a poco, sin dejar de remover para que no surjan grumos en la mezcla. Y, al final, queda añadir el queso, una pizca de nuez moscada rallada y una pizca de sal. Cuando todos los ingredientes estén juntos, hay que mezclar bien y remover a fuego suave hasta que se termine de cocinar. Para servir, primero se coloca la salsa de tomate, encima el brócoli y, sobre la verdura, la bechamel de queso. Solo queda gratinarlo en el horno ¡y listo!

¡A la cazuela!

Si preferimos algo más suave, podemos optar por una sopa de verduras, por ejemplo, una sopa juliana. Para ello necesitamos contar con dos zanahorias, dos ramas de apio, un nabo, un puerro, y añadir un litro y medio de caldo de pollo, mantequilla y sal (opcional). En primer lugar, hay que cortar las verduras en juliana, es decir, en tiras largas y finas. Aparte, en una cazuela se debe rehogar un poco de mantequilla, para después saltear la verdura durante cinco minutos. Cuanto esté listo, toca añadir el caldo poco a poco, echar la sal al gusto y dejar hervir en torno a diez minutos. Es un plato muy sencillo y nutritivo que ¡recomiendan servirlo muy caliente!

La combinación original

Si pensamos en algo más original, podemos elaborar un pastel de patata y espinaca, un plato vegetariano delicioso. En primer lugar, hay que lavar y cortar bien los puerros en rebanadas finas. A continuación, se deben rehogar en una sartén con un poco de aceite de oliva y algunas hojas de espinaca lavadas previamente. Después, hay que añadir sal al gusto y un poco de pimienta blanca y, luego, dejar cocinar hasta que las hojas de espinaca estén tiernas. Por otro lado, se deben hervir las patatas, sin pelar, para retirar la piel cuando estén cocidas y elaborar, aparte, un puré con sal, nuez moscada y pimienta blanca. También hay que hervir dos huevos y picarlos. Después, en una bandeja para horno, se debe colocar una capa muy fina de puré de patata, encima la mezcla de espinacas y puerro y, sobre ello, el huevo picado y trozos de queso fresco. Y, finalmente, hay que añadir otra capa de puré de patatas. Antes de introducir en el horno es importante alisar la superficie. Hay que hornear durante media hora aproximadamente ¡y listo!

Con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de incorporar las verduras en la dieta diaria como hábito de vida saludable, la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC) cuenta con un espacio en Internet que permite conocer con profundidad y rigor el mundo de las verduras congeladas. En la página se puede ver el proceso de fabricación de las verduras congeladas, las zonas españolas donde se recogen las diferentes variedades, consejos de salud y hasta el mejor tratamiento y uso en la cocina para elaborar deliciosos platos.

Etiquetas:

verdura

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