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Religión y alimentación en Navidad

Las costumbres religiosas también determinan la oferta gastronómica

Al lado de las comidas propias de las tradiciones religiosas, los distintos credos condicionan el consumo de determinados alimentos. Los católicos no pueden comer carnes rojas los viernes de Cuaresma, los judíos y musulmanes tienen prohibido consumir cerdo y beber alcohol y los tres grandes credos monoteístas prevén el ayuno como penitencia en ciertas partes del año. Conocer y entender los condicionamientos religiosos en el plano de la alimentación es una forma más de acrecentar las nociones sobre las creencias y costumbres de los pueblos.

Los preceptos del Islam en relación con la comida

Los tres pilares de la religión musulmana son la oración- practicada por los fieles cinco veces al día- el matrimonio, que debe ser celebrado por dos personas adultas y dos testigos ante un imán o autoridad competente, y el ayuno- que se debe seguir durante el mes llamado Ramadán-. Asimismo, el tema de la alimentación tiene una importancia capital dentro del Islam por estar prescrita en el Sagrado Corán. Según Mohamed El Afifi Mohamed, encargado de Relaciones Culturales del Centro Cultural Islámico (CCI) de Madrid, la religión musulmana prohíbe todo lo que puede ser dañino para la salud, como el alcohol y las drogas.

“El alcohol puede dañar la salud de las personas y provocar problemas en su entorno y a la sociedad en general», sostiene El Afifi. “No afecta sólo a la libertad individual porque el consumo de alcohol genera problemas económicos, de salud, aumento de la violencia doméstica, de la criminalidad. Al igual que las drogas, su consumo dista de ser un asunto sólo del individuo, ya que los demás padecen la adicción de quien consume sustancias nocivas. La religión musulmana es clara: lo que afecta negativamente a la salud está prohibido”, aclara.

En cuanto a la prohibición de comer cerdo, este portavoz señala que es propia de las religiones monoteístas, pues este consumo está también vedado a los judíos. «Esta prohibición y todo lo relacionado con ella es de obligatorio cumplimiento cuando no hay otras alternativas. Si un musulmán está en un sitio en el que el único alimento que tiene es el cerdo, lo puede comer para subsistir”. El Afifi añade que la comida de los católicos y los judíos es lícita para los musulmanes, mientras no contenga carne de cerdo.

Estas prescripciones están basadas en el Corán, libro sagrado de los musulmanes. En este texto, en la sura 2, aleya 172, que en equivalencia con la Biblia católica sería capítulo y versículo, se establece la siguiente norma: “Se os prohíbe comer la carne del animal que haya muerto de muerte natural, la sangre, la carne de cerdo, y la del animal que se sacrifique en nombre de otro que Alá; no obstante, quien se vea obligado a hacerlo en contra de su voluntad y sin buscar en ello un acto de desobediencia, no incurrirá en falta”.

La principal novedad para este año es que, según explica El Afifi, las celebraciones de Nochevieja y Año Nuevo coinciden con la Pascua de los musulmanes, festividad conocida como la Pascua del Sacrificio del Cordero. “Esta fiesta tiene su base en un pilar de la religión musulmana, que es la fecha de la peregrinación a la Meca, justo dos meses y nueve días después de finalizar el mes de Ramadán”, detalla. Este año, la Pascua de los musulmanes se celebra del 30 de diciembre al 3 de enero, “por lo que estos días el cordero formará parte tanto del menú de los musulmanes, como del menú de los católicos”. Según la tradición musulmana, el cordero sacrificado se divide en tres partes que se entregan a las personas necesitadas, a los amigos y familiares, y a quien sacrifica el animal. “Se trata de darle un uso personal, fomentar la solidaridad con los demás y reforzar aún más los lazos con los amigos y familiares”, destaca El Afifi.

En cuanto al sacrificio del animal, el Corán establece que la carne debe ser sacrificada de acuerdo a un rito especial. Especifica que para ser permitido su consumo el animal no puede haber muerto por causa natural, sino que debe de haber sido sacrificado en nombre de Alá. El encargado de relaciones culturales del CCI explica que el rito musulmán comienza con la elección del animal, a quien se le debe dar su comida y su bebida. Posteriormente, se debe trasladar al matadero en vehículos equipados para tal fin, evitando hacinamiento y sufrimiento innecesario. Una vez que se llega al lugar del sacrificio, se debe bajar del vehículo sin violencia y en el momento de la matanza, se debe retirar a la bestia del grupo para que los otros no presencien el sacrificio. “Es necesario colocar al animal en dirección Este, tomar un cuchillo muy afilado y, de un solo tajo, realizar el degollamiento para que no sufra. Se le bendice en el nombre de Alá, y mirando en dirección a la Meca”.

Cualquier alimento que en general no cumpla estas condiciones está prohibido para los musulmanes. Los dulces, bebidas no alcohólicas, frutas y verduras, no expresamente prohibidas en las anteriores suras o que no contengan alguno de los preceptos, están permitidos. Es preciso añadir que si en un alimento se aprecia la existencia de grasa animal de tipo porcino, todo el compuesto estaría prohibido. De la misma forma, se prohíben en forma absoluta los alimentos, recetas y platos que contengan, en todo o parte, alcohol.

Yussef Gómez, colaborador del CCI, asegura que es posible seguir los cánones musulmanes en España porque conseguir productos que se ajusten a las normas musulmanas es actualmente más fácil que hace un tiempo, por la existencia de carnicerías y establecimientos en los que se venden pollo, carnes y productos de animales sacrificados según las leyes religiosas del Corán. “Estas carnicerías son muy fáciles de encontrar. Además, proliferan cada día más clientes que no siendo de confesión musulmana, adoptan la alimentación musulmana, baja en colesterol”, apunta.

Por otra parte, se ha llegado a distintos acuerdos entre las instituciones sanitarias españolas y las islámicas, y se ha creado un sistema organizativo que certifica el control sobre los mataderos que realizan esta forma de sacrificio preceptiva para el Islam. “Este control de dichas empresas garantiza que los alimentos vendidos en estas carnicerías islámicas cumplen a la vez con las garantías sanitarias de España y las religiosas del Islam”, manifiesta Gómez.

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