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Un estudio demuestra la capacidad adictiva de la comida de alto contenido calórico

Se comprueba que un exceso de consumo de "comida basura" puede provocar este tipo de respuestas en el cerebro

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 30 marzo de 2010
Un estudio realizado con ratas de laboratorio y que publica la revista científica "Nature" afirma que la comida de alto contenido calórico puede ser muy adictiva. Si bien el descubrimiento no puede trasladarse de manera directa a la obesidad en humanos, demuestra que un exceso de consumo de "comida basura" puede provocar respuestas adictivas en el cerebro. Esto les sucedió a las ratas con las que se experimentó en el estudio, a las que se comenzó a dar "comida basura" y se convirtieron en comedoras compulsivas.

Se sabe que a las personas adictas se les debilita la capacidad de activación de los circuitos cerebrales responsables del recuerdo de sus experiencias positivas, ya que dejan de desempeñar esas actividades por la gratificación que reciben de ellas. Para esta investigación, un equipo del Scripps Research Institute de Florida (Estados Unidos) encabezado por Paul Kenny midió la sensibilidad de las ratas a ese tipo de experiencias. Cuando los científicos ofrecían a las ratas comida de alto contenido en calorías como beicon, salchichas o pasteles, junto con comida más sana -aunque menos apetecible- que forma parte de su dieta habitual, los animales optaban por la primera y engordaban así de forma rápida.

Su sensibilidad al recuerdo de experiencias positivas también cayó. Este debilitamiento de la respuesta a los recuerdos agradables persistió durante al menos dos semanas después de que dejaran de ingerir "comida basura". Un auténtico adicto, sea rata o humano, consume la sustancia causante de la adicción de forma compulsiva incluso cuando es perjudicial para su salud.

Los científicos adiestraron a las ratas para que dejasen de comer cuando una luz se encendiese porque, en caso de no hacerlo, recibirían descargas eléctricas en sus extremidades. Las ratas de peso normal dejaban de comer al encenderse la luz incluso cuando se las tentaba con la más apetitosa "comida basura", pero las obesas, acostumbradas a ingerir este tipo de comida, no interrumpían la ingesta.

El estudio también revela un descenso en los niveles de un específico receptor de dopamina en las ratas con sobrepeso, fenómeno que también se da en los humanos adictos a drogas. Los científicos disminuyeron de modo artificial los niveles del receptor de dopamina en otro grupo de ratas, lo que aceleró su pérdida de sensibilidad al recuerdo positivo cuando se les suministraba una dieta de alto contenido calórico.

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