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Bonsáis

El desconocimiento de los cuidados que requieren reduce su vida

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 25 noviembre de 2003

¿Ha tenido alguna vez un bonsái y ha visto cómo se marchitaba en pocos meses? Estos pequeños árboles, que pueden llegar a vivir cientos de años, son el regalo elegido por muchas personas en épocas como la Navidad. Sin embargo, aún es habitual el desconocimiento de las normas básicas para su cultivo -no distintas a las de cualquier otra planta-. Al contrario de lo que se cree, la mayoría de los bonsáis son especies de exterior, y cuando vayamos a adquirir uno es preferible no dejarse llevar por precios bajos, puesto que probablemente se tratará de ejemplares que no ofrecen garantías. Por ello, es recomendable pedir consejo a alguno de los más de 4.000 aficionados que integran los 85 clubes y asociaciones en España.

Dónde obtener un bonsái. Consejos

En la actualidad existen bastantes lugares en los que se puede adquirir un bonsái, aunque no todos ofrecen las mismas garantías. En algunos se venden ejemplares con pocas posibilidades de supervivencia, especialmente porque tienen poco tiempo de vida y porque suelen ser especies tropicales (ficus, sageretia, serisa, carmona…), más llamativas desde un aspecto visual que las autóctonas (olivo, granado, higuera, pino…), pero menos acostumbradas a las características del clima de la Península Ibérica, sobre todo al frío del Norte, lo que al final se traduce en que la planta muera en pocos meses, según indica el responsable de la asociación alavesa.

Precisamente, estas especies tropicales suelen costar menos que las autóctonas; en algunos establecimientos se pueden adquirir ejemplares de este tipo incluso por menos de 20 euros. “Es posible que este precio tan reducido se deba a que no han seguido un proceso de desarrollo adecuado, por lo que su esperanza de vida se reduce bastante, matiza Lasaga”. Frente a estos árboles, en viveros especializados se venden otros -típicos del clima peninsular y con muchos años- cuyo precio puede llegar a superan los mil euros.

Lasaga recomienda, asimismo, que la persona interesada en cultivar un bonsái se dirija a un vivero especializado y sobre todo que, antes de realizar la compra, acuda a alguna asociación de bonsáis para adquirir unos conocimientos básicos. Además aboga, al igual que Antonio Torres, por empezar con un prebonsái de una especie autóctona, es decir, no el árbol ya hecho, sino el material inicial. De este modo, y a través de la aplicación de distintas técnicas (poda, pinzado, alambrado, etcétera), se seguirá la evolución de la planta, se modelará al gusto de cada uno y se le dará una personalidad propia. Eso sí, se trata de una fórmula muy lenta, que requiere muchos años hasta tener un árbol ya formado y que, por tanto, puede llegar a aburrir.

El mejor momento para adquirir un bonsái es poco antes de primavera, ya que una vez comprado y al no tener, generalmente, una tierra adecuada y sí muchas raíces, es necesario trasplantarlo, algo que sólo puede hacerse en esta época del año. “Si se regala uno en verano -afirma Lasaga-, habrá que esperar unos ocho meses para poder trasplantarlo, y lo más seguro es que no aguante tanto tiempo”. Un consejo: conviene, siempre que se adquiera un árbol, exigir que se entregue la ficha del ejemplar. En ella aparecerá el nombre botánico y el común, la edad, la explicación de si se trata de una especie tropical o autóctona y el perfil que ha de dibujar la copa para poder mantenerla, explica el vicepresidente de la asociación española.

Para cuidar un bonsái lo más importante es que la mente del propietario sea creativa, lo que unido a unas buenas condiciones climatológicas y a un terreno adecuado, garantizará su existencia, tal y como manifiesta Torres. Los bonsáis son árboles, y como todos los de su especie, grandes o pequeños, viven al aire libre. Aunque en el caso de las familias tropicales, al estar fuera de su hábitat natural, deben pasar el invierno dentro de las viviendas, protegidos de un clima que les es ajeno. Precisamente, en estos casos habrá que situar la planta muy cerca de una ventana amplia y bien iluminada (sin cortinas) y en una habitación fresca y lejos de aparatos de calefacción, chimeneas o electrodomésticos que desprendan calor como el televisor.

Si se quiere tener un bonsái, únicamente hace falta el pequeño rincón de un balcón o la repisa de una ventana, no más. Siempre se recomienda escoger la especie que mejor se adapte al ambiente en que se viva, es decir, una autóctona. Así, en una región seca, de clima caluroso, donde el viento sopla con frecuencia y sólo se dispone de espacio a pleno sol, un pino puede ser el árbol más adecuado, y en el caso de climas húmedos y fríos y balcones que sólo reciben el sol de la mañana, una haya.

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