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Plantas tóxicas y venenosas

Entre las plantas más tóxicas figuran la cicuta, el ricino, la ortiga, la belladona y el tejo

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 14 septiembre de 2004

Bellas y peligrosas. Muchas de las plantas que crecen en los jardines, bordes de caminos y campos de cultivo ocultan tras sus verdes hojas y espectaculares flores unos principios activos de mayor o menor toxicidad para las personas y los animales. Son plantas como la belladona, que a pesar de su nombre es peligrosa por su alto contenido en alcaloides. También destacan por su toxicidad otras especies como la cicuta, el ricino o el regaliz americano. Para mantenerse alejado de estas y otras plantas más o menos venenosas, es indispensable saber qué aspecto tienen y dónde está el peligro.

Plantas con una merecida mala fama

Entre las plantas más conocidas por su toxicidad destacan la hiedra, la cicuta, la ortiga y el ricino.

La hiedra es una planta trepadora y tapizante, muy habitual en jardines y parques. De hoja perenne y perteneciente a la familia de las Araliáceas, tiene hojas pecioladas, alternas y persistentes, de color verde oscuro, con formas muy variadas, desde ovaladas o elípticas cerca del racimo, hasta triangulares y con 3 o 5 lóbulos. Sus flores son pequeñas, de color verde y poco vistosas. El simple contacto de las hojas con la piel puede provocar enrojecimiento, dermatitis y, en los casos más graves, pequeñas ampollas. Esta planta tiene unas pequeñas bayas globulosas de color verde amarillento cuando están inmaduras y negro, cuando han madurado. Estos frutos no se deben ingerir nunca, ya que provocan diarreas, vómitos y náuseas.

La cicuta tiene un cierto parecido con el perejil o el hinojo, aunque se diferencia de estas plantas por el desagradable olor de sus hojas

También es muy conocido el veneno de la cicuta. Esta planta tiene alcaloides que, al actuar sobre el sistema nervioso, provocan parálisis muscular y posterior muerte por parada respiratoria. Sin embargo, como ocurre con la mayoría de estas especies, su aspecto es inofensivo. La cicuta tiene un cierto parecido con el perejil o el hinojo, aunque se diferencia de estas plantas por su color oscuro y el desagradable olor de sus hojas. Crece en las orillas de los ríos y demás zonas húmedas de Europa y América, donde puede alcanzar dos metros y medio de altura. La cicuta se caracteriza por su tallo hueco y estriado con muchas ramas en su parte superior. De ellas salen inflorescencias de pequeñas flores blancas. Sus hojas son blandas, verdinegras y triangulares.

Es de sobra sabido que el simple roce con una ortiga provoca irritaciones cutáneas causadas por los pelillos urticantes del tallo y las hojas. Estas son de color verde oscuro, ovaladas, rugosas y puntiagudas. Las ortigas comienzan a florecen en julio. Sus pequeñas flores de color verde amarillento están dispuestas en racimos colgantes de hasta 10 cm.

El ricino es un arbusto de tallo grueso y leñoso, que está hueco por dentro y, a menudo, cubierto de un polvo blanco semejante a la cera. De grandes hojas, sus flores de color lila están dispuestas en inflorescencias de porte erguido. En sus frutos se encuentran unas semillas grandes y brillantes que contienen una toxina llamada ricina, cuya ingestión puede provocar la muerte.

Peligros ocultos

Muy habitual en parques y jardines por sus bellas flores de color blanco, rosa, naranja o púrpura, la adelfa esconde un veneno que puede llegar a ser muy peligroso en caso de ingestión accidental. Además, sus hojas producen un líquido lechoso que puede causar alergias en la piel si se pone en contacto con la misma. Esta planta arbustiva puede llegar a formar un árbol de pequeño porte con largas y estrechas hojas perennes de un verde intenso, que crece de forma silvestre en barrancos y terrenos costeros de zonas de clima mediterráneo.

El tejo es otro arbusto perenne venenoso, no en vano sus hojas, ramas y tronco contienen taxina, un alcaloide muy tóxico que provoca convulsiones, hipotensión y, en casos muy graves, la muerte. Oriundo de las regiones de clima templado del hemisferio norte, el tejo es un arbusto muy resistente y frondoso, con un follaje acicular, alargado, de color verde oscuro. Los ejemplares hembras producen como fruto unas bayas rojas, muy carnosas, cuya semilla también resulta venenosa, aunque al estar muy protegida es difícil ingerirla. La toxicidad de la planta es mayor en invierno que en verano.

Otra planta arbustiva, la belladona, destaca también por su toxicidad debido a los alcaloides presentes tanto en su raíz como en su tallo. Este principio activo también se concentra en el fruto, una baya esférica y negruzca del tamaño de una cereza. La belladona crece silvestre a la sombra de los árboles en las praderas y bosques de Europa, norte de África y oeste de Asia. Alcanza una altura de metro y medio, tiene flores de color morado y un característico mal olor.

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