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Tipos de tejas

Las tejas son el material más empleado en las cubiertas gracias a su permeabilidad y estanqueidad al aire y al agua de lluvia

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 31 octubre de 2006

Las tejas son el material más utilizado en las cubiertas de los edificios residenciales. Aunque en general están compuestas de cerámica, también se fabrican tejas de pizarra y de hormigón, más empleadas en cubiertas planas y en lugares donde las condiciones climatológicas son más severas. Los avances en su producción han permitido que hoy día las tejas tengan diferentes formas, texturas y colores que, además de garantizar un correcto estado del tejado, lo embellecen. Aunque sus ventajas son múltiples, la principal característica que presentan es la estanqueidad al aire y al agua de lluvia, además de una gran resistencia al fuego y permeabilidad, que permite el paso del vapor de agua y evita la condensación. En cuanto a su colocación, se suelen emplear rastreles o mortero (mezcla de cemento, cal y arena), aunque también se puede recurrir a la colocación en seco con clavos o grapas y al uso de siliconas y adhesivos, más limpios y exactos.

Cómo colocarlas correctamente

Las tejas se colocan generalmente sobre una cubierta inclinada. Sin embargo, para elegir la pendiente adecuada se deben tener en cuenta la pluviometría, la acción del viento y la carga de nieve de la zona en que se encuentra el edificio o vivienda en cuestión. «También es necesario conocer las dimensiones de la teja que se va a emplear, para proceder a estudiar la cubierta y determinar el reparto transversal y longitudinal de las piezas», precisa. De acuerdo a estos aspectos, la Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida distingue entre:

  • Sitio protegido: puede ser el fondo de una depresión rodeada por colinas y protegida del viento en todas direcciones.
  • Sitio normal: llano o meseta que pueda presentar desniveles poco importantes.
  • Sitio expuesto: zonas fuertemente azotadas por el viento, como las proximidades al mar, en la cima de los acantilados, islas o penínsulas estrechas. También se refiere a zonas de interior, como valles estrechos en los que los vientos son fuertes o en lo alto de las colinas.

En este sentido, se debe comprobar que el elemento soporte, es decir, la superficie de colocación que recibe las cargas de las tejas, tiene la pendiente exigida, plana y uniforme para evitar problemas de colocación de las tejas y de sus elementos de fijación. Este soporte puede ser de cerámica, hormigón, cordones de mortero, metálico, fibrocemento (para placas cuya ondulación se adapta a la propia de las tejas) y madera. Este último es el material más habitual y, por ello, se le exige que no presente defectos localizados como nudos o bolsas de resina, una buena durabilidad natural o facilitada por tratamientos, un envejecimiento natural de seis meses, una humedad no superior al 8% en zonas del interior y al 12% en zonas del litoral, una protección fungicida o insecticida, los lugares de empleo y el tipo de madera. Además, de acuerdo al tipo de teja se emplearán rastreles colocados paralelos a la línea de máxima pendiente del faldón (cada uno de los planos inclinados que definen la cubierta) para tejas curvas y rastreles perpendiculares a la línea de máxima pendiente para tejas mixtas y planas.

También se puede recurrir a las siguientes opciones:

  • Colocación con mortero. Para ello se utilizan morteros mixtos, compuestos de cemento, cal y arena, o morteros hidrófugos, no admitiéndose otros morteros más ricos, ya que pueden producir fisuras en las tejas. «El empleo de mortero deberá ser el mínimo imprescindible», recomienda Hispalyt. Además, cuando se emplee mortero como elemento de fijación, los puntos singulares, el soporte, las tejas y las piezas especiales deben mojarse previamente a su colocación.
  • Colocación en seco. Puede realizarse con clavos y tornillos que tengan un diámetro y una longitud adecuados al orificio predispuesto en las tejas. Además, la ubicación del orificio en una teja debe permitir que el clavo o tornillo, que debe ser de acero templado galvanizado o inoxidable, quede protegido por otra teja. También se pueden emplear en este tipo de colocación elementos metálicos, como arandelas flexibles, y ganchos, grapas o, incluso, alambres. «En este tipo de colocación la ejecución es más limpia y exacta, ya que todas las piezas que componen la cubierta deben encajar entre sí» reconocen en Hispalyt.
  • Colocación con adhesivos, siliconas y espumas. Pese a que su uso no está aún muy extendido, cada vez es mayor y, según los propios fabricantes «es una técnica eficaz y económica, siendo recomendable seguir las indicaciones de cada fabricante para su puesta en obra». Eso sí, debe asegurarse su adherencia, durabilidad y compatibilidad con las tejas y sus piezas especiales.

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