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Diana Valcárcel, portaveu d’UNICEF a Filipines

A Filipines, una donació evita que un nen mori de xarampió

Imatge: ©UNICEF 2013

Diana Valcárcel va arribar a Filipines amb prou feines uns dies després que el tifó Haiyan arrasés bona part del país. Ja havia estat a Haití després del terratrèmol que ho va assolar i va causar la mort a més de 200.000 persones, però cada desastre és únic i deixa tals sensacions. Va tornar de Filipines el passat 8 de febrer i, des de llavors, “la volta ha estat un procés per digerir el viscut”. Ha estat testimoni de nens que han perdut als seus familiars i pares que han dit adeu per sempre als seus fills. “És la primera vegada que he vist la mort tan a prop”, afirma. El seu treball com a portaveu d’UNICEF a Filipines ha balancejat “entre la ruïna i l’esperança”. No obstant això, subratlla, sempre ha comptat amb l’alegria dels nens: “M’han donat l’energia per tornar a recuperar-me i a comprendre el sentit de la meva professió”. De Filipines s’ha portat la imatge d’una comunitat que va reaccionar ràpid davant l’ocorregut i compta amb “una força molt gran per tirar endavant”. Però insisteix: “Això no vol dir que sigui de manera immediata”. Augura que la recuperació del país serà un procés “complicat i llarg”, en el qual l’ajuda de tota la societat és vital perquè, recalca, “l’ajuda arriba i canvia la vida dels nens”.

Ha treballat durant tres mesos com a portaveu d’UNICEF a Filipines. Què ha estat el més difícil d’informar sobre aquesta emergència?

L’impacte que suposa a tots els nivells una destrucció massiva i trobar-te amb gent que ho ha perdut tot. És alguna cosa que se’t queda per a tota la vida. Vaig aterrar en l’aeroport de Taclobán i el primer que vaig veure va ser un munt de gent en una cua esperant a sortir del país. Vaig veure la seva cara i el seu trauma i va ser com un ressort per posar-me a treballar immediatament, sense parar. La part més complicada va ser enfrontar-me a els qui han perdut familiars. Vaig estar amb una mare que havia perdut a tres dels seus cinc fills. Són moments de molta impotència en els quals solament cap el silenci, estar amb ella i acompanyar-la.

Hi ha lloc per a l’esperança en aquests moments?

La meravella del treball que realitza UNICEF és que està per aplacar el sofriment de la gent i perquè tiri endavant. Es realitza en favor de nens i famílies i té resultats directament, tots els dies. Treballem entre la ruïna i l’esperança. El sofriment, el dolor i la pèrdua enormes no tenen l’última paraula. La comunitat filipina s’ha conscienciat per tirar endavant i, juntament amb les organitzacions i el Govern, s’ha creat una força molt gran, la qual cosa no vol dir que la recuperació sigui immediata. Est serà un procés llarg i complicat.

Quant temps calcula que serà necessari?

“La magnitud del desastre en Filipinas es tan grande, que la recuperación llevará mucho tiempo”

La magnitud del desastre es tan grande, que la recuperación llevará mucho tiempo. El número de años, no tengo ni idea, pero hay un dato que puede ayudar a hacerse una idea. Filipinas es el segundo mayor exportador de cocos del mundo y la zona afectada por el tifón era una zona de cocoteros. Sin embargo, al llegar a Taclobán, se aprecia que todos los árboles están por completo arrasados, arrancados de la tierra. La imagen es impactante. Hay que pensar que un cocotero tarda en crecer entre cinco y diez años, lo que no significa que este sea el tiempo que tardará en recuperarse, pero se augura que la recuperación será muy larga. Estamos en la fase de reconstrucción y no se trata de poner parches, sino de generar un verdadero presente y futuro para los niños de las zonas afectadas.

En quines condicions ha treballat durant la seva estada a Filipines?

Ya había estado en Haití y, aunque podía imaginar lo que me iba a encontrar, cada vivencia es única. Cuando llegué a Taclobán, la ciudad y los alrededores estaban totalmente arrasados. Permanecimos en un hotel donde solo había agua y electricidad durante unas horas al día, tampoco había mucha comida y se instauró toque de queda. No había electricidad en la ciudad y, a consecuencia del tifón, la prisión se destruyó y 80 presos habían quedado en la calle. Filipinas es un país muy seguro, pero tenía las particularidades de una emergencia.

En cuanto a las condiciones de trabajo, era muy complicado el acceso a las comunicaciones porque se cayeron todas. Trabajábamos bajo unas carpas al aire libre, en un centro de deportes, con acceso puntual a internet. Uno de los retos mayores fue enviar la información, la foto, el vídeo o la crónica. A veces se podía y otras veces, no.

Comparat amb Haití, quines diferències o similituds ha trobat?

“A nivel geográfico, el desastre ha sido mayor en Filipinas que en Haití”

La magnitud del desastre a nivel geográfico ha sido mayor en Filipinas, pero el país tenía unas estructuras mejores que las de Haití y estaba un poco mejor preparado ante un desastre. Cuando sucedió el terremoto de Haití, el Gobierno era muy débil, muchos edificios se destruyeron y murieron muchas personas. La reacción de la comunidad filipina y del Gobierno han sido más rápidas.

Per què és important després d’un desastre comunicar el que està succeint?

Para conocer el impacto del desastre en los niños, qué significa para ellos a nivel familiar, escolar, de asistencia sanitaria. Es fundamental escucharles y contarlo. El hecho de tener una persona de nuestro comité nacional en el lugar del desastre significa una cercanía muy grande. Siempre escuchamos. No hacemos un plan de respuesta sin contar con lo que nos dice el gobierno del país, nuestros aliados sobre el terreno, organizaciones nacionales, ONG locales, las familias y los niños. Para nosotros es muy importante conocer sus necesidades de primera mano y transmitir a las familias y a los donantes qué está sucediendo ahí.

Com s’aconsegueix transmetre les necessitats, les circumstàncies a les quals s’està enfrontant la població local després d’una catàstrofe com la de Filipines?

Es fundamental contar las historias en primera persona. La gente que hace una donación tiene que saber qué está ocurriendo. Queremos que la gente esté informada de lo que está pasando en realidad y es importante que seamos los transmisores de lo que los niños nos cuentan que sufren directamente.

No obstant això, ja amb prou feines es parla de Filipines, però encara es necessita ajuda. És difícil aconseguir que l’emergència romangui en els mitjans?

Todos tenemos una parte de responsabilidad en evitar el olvido. Cuando estaba en Filipinas, me encontraba con algunas personas que me preguntaban: “¿Todavía no te has ido?”. Ahí ves la importancia de estar con quienes han sufrido una emergencia así. UNICEF está antes, durante y después de la emergencia. Estamos en Filipinas desde 1948 trabajando para paliar las necesidades de los niños y por su desarrollo. Por ello siempre mantenemos informados a los medios de lo que está pasando. Invitamos a dar repercusión de esa información porque nosotros sí nos encargamos de que eso no caiga en el olvido. A las personas que han donado les animo a que realicen un seguimiento a través de las redes sociales y de la página web de UNICEF, les animo a seguir con curiosidad lo que sucede en el mundo y lo que hacen con su dinero, a que lean historias de superación y de éxito porque animan a seguir colaborando.

“L’ajuda arriba?”, aquesta és potser la principal preocupació d’els qui no donen i un motiu per no fer-ho. Què els diria?

“Cuando recibimos los fondos, desarrollamos los programas para responder a las necesidades de los niños, en ningún momento hay ningún ‘gap'”

He sido protagonista en directo de cómo llega la ayuda y cómo cambia la vida de los niños. Primero, UNICEF hace una evaluación de las necesidades de los pequeños y seguido hace un plan, asociado a unos fondos, para responder a esas necesidades. Entonces hace un llamamiento a la sociedad y a los gobiernos y, cuando recibe los fondos, desarrolla los programas para responder a las necesidades de los niños. En ningún momento hay ningún “gap”, nada que falta, y toda esta información está publicada.

Cuatro meses después de un trabajo de 24 horas al día, de lunes a domingo, hemos conseguido que 930.000 personas tengan acceso a agua potable, pusimos en marcha una campaña masiva de vacunación contra el sarampión y contra la polio que alcanzó a 83.200 niños menores de 5 años y 55.000 pequeños recibieron vitamina A, que es un suplemento alimenticio para situaciones de carencia. Al pequeño donante y a la gran empresa le decimos que su ayuda puede significar una vacuna y esa vacuna puede significar que un niño no contraiga el sarampión y, por lo tanto, que no muera.

Sobretot, es dona per impuls, quan es veu una imatge que toca el cor. Durant el temps que ha romàs a Filipines, hi ha imatges que ha preferit no difondre?

Desgraciadamente, la realidad supera a la ficción. Cuando ves algo en una pantalla y lo ves de primera mano es muy diferente porque tienes la transmisión de los sentimientos de la gente y lo que están viviendo.

Recorda alguna imatge difícil d’oblidar?

Recuerdo dos. Conocimos a unos niños que se habían quedado huérfanos. Estaban preocupados porque no se había recuperado el cadáver de una de sus hermanas, que había muerto. Ese día salimos con un grupo de rescate a buscar el cuerpo de esta niña. Lo hallamos. Es la primera vez que he visto la muerte tan de cerca. Eso jamás se me olvidará. Pero para mí siempre ha sido una constante encontrarme con la alegría de los niños, que me han dado la energía para volver a recuperarme y a comprender el sentido de mi trabajo. Los niños son siempre niños.


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