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El Congreso estudiará el martes dos proposiciones de ley contra el acoso moral en el trabajo

Este fenómeno afecta a 2,4 millones de trabajadores, el 16% de la población activa española

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 3 marzo de 2002
El pleno del Congreso de los Diputados estudiará el próximo martes dos proposiciones de ley del PSOE e Izquierda Unida encaminadas a tipificar y castigar el acoso moral en el trabajo. Llega así al Parlamento la preocupación por un fenómeno que ya ha sido objeto de sentencias judiciales pese a no estar definido legalmente, y que, según el estudio más prestigioso, afecta al 16% de la población activa española, es decir, 2,4 millones de trabajadores. Los grupos parlamentarios de las formaciones que lideran Zapatero y Llamazares han planteado la necesidad de reformar el Estatuto de los Trabajadores y el Código Penal.

El acoso moral en el trabajo ("mobbing" en la terminología anglosajona), se define como el ejercicio de una violencia psicológica sobre un trabajador, de una forma continua y sistemática y con el objetivo común de que abandone su puesto. Las manifestaciones más habituales de ese acoso son la humillación pública, la asignación de tareas de nivel muy inferior a la cualificación de la víctima, la adjudicación de una carga de trabajo de imposible realización, la difusión de rumores negativos sobre su persona o el aislamiento físico y social.

Las proposiciones que estudiará el pleno el martes plantean modificaciones legales encaminadas a definir jurídicamente el acoso moral en el trabajo, de manera que pueda ser perseguido, tanto en el ámbito de las empresas privadas como en la función pública. Incluso, el PSOE plantea su tipificación como delito, lo que requeriría modificar el Código Penal.

El acoso moral, pese a que como reconocen empresarios y sindicatos, ha existido siempre, es objeto de atención preferente desde hace apenas un par de años. Sin embargo, su definición legal tiene ya una larga tradición en algunos países europeos. En Suecia incluso hay estudios que concluyen que es la causa última de entre el 10 y el 15% de los suicidios.

En el caso español, no hay datos tan concluyentes. El "Barómetro Cisneros", elaborado por el profesor de la Universidad de Alcalá de Henares Iñaki Piñuel, apunta que uno de cada tres trabajadores en activo manifiesta haber sido víctima de acoso moral en algún momento de su vida laboral, y algo más de 2,4 millones de personas están convencidas de sufrirlo.

No es seguro que la creciente preocupación por el fenómeno se deba a que el número de casos va en aumento. "Estamos sorprendidos por todo lo que se está hablando de ello. No hay datos de que se trate de una patología creciente", dice Jon Bilbao, director de Relaciones Laborales de la patronal Confebask, quien también entiende que debe hablarse más "de un problema de relaciones humanas que de relaciones laborales".

Horizontal y vertical

Sindicatos y empresarios reconocen la existencia de acoso en la doble faceta de la que hablan los especialistas: "vertical", cuando lo ejerce algún superior jerárquico; y "horizontal", cuando son los propios compañeros de la víctima quienes lo llevan a cabo. Y aunque desde perspectivas diferentes, coinciden en que el empresario y los directivos tienen responsabilidad también en el segundo tipo, porque deben estar vigilantes para que un trabajador no pueda ser acosado por sus compañeros. La experiencia demuestra que con frecuencia el empleado más brillante o el funcionario más eficaz son desplazados por sus compañeros para eliminar a un competidor en la carrera profesional.

En cuanto al vertical, Bilbao apunta que, dado el aumento de la flexibilidad geográfica y funcional en el seno de las empresas, debería ser un fenómeno decreciente. "Hay medios suficientes para dar solución a los problemas de una forma ética", asegura.

Unos y otros son también escépticos sobre los resultados de una modificación legislativa. Más bien parecen partidarios de una mayor cultura de la salud en las empresas y de una concienciación de los directivos sobre los efectos negativos de estas prácticas.

Efectos que no se limitan sólo al mal ambiente laboral que se genera o a la mala imagen que da la empresa. También hay consecuencias económicas si se produce una demanda y el juez estima que se ha dado acoso: desde los complementos de pensiones a los que deberán hacer frente las organizaciones (en el caso extremo de que el acoso desembocara en un suicidio) hasta el pago de indemnizaciones.

Por ello, con independencia de que se establezcan sanciones para ciertos comportamientos, patronales y sindicatos confían más en la prevención. Abogados de Landwell-Price Waterhouse Coopers lo explican con claridad: "Las medidas preventivas evitarán daños económicos por estos conceptos, ahorrarán costes sociales derivados de las bajas laborales, mejorarán las relaciones en el seno de la empresa y contribuirán a mejorar la productividad".

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