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El Ejecutivo descarta rescatar a entidades financieras insolventes

Considera que los contribuyentes no tienen por qué sufragar el alto coste de estas operaciones

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 24 marzo de 2009
Bancos y cajas españoles han "soportado razonablemente bien el primer embate de la crisis"

Los contribuyentes, dijo Solbes, no tienen por qué sufragar el enorme coste que supondría rescatar a una entidad que no ha sido lo suficientemente diligente a la hora de gestionar sus cuentas y balances. El vicepresidente segundo hizo estas declaraciones en un encuentro del Foro de la Nueva Economía, donde aseguró que los bancos y cajas españoles han "soportado razonablemente bien el primer embate de la crisis". Avisó de que las dificultades persisten, por lo que todavía podrían sufrir el deterioro vía aumento de la morosidad.

En caso de que fuera preciso fortalecer a alguna entidad, Solbes abogó por "buscar una solución en el ámbito privado" y citó como ejemplos las "absorciones" y los rescates "a través del Fondo de Garantía de Depósitos". Si esto fuera insuficiente, afirmó que el Estado podría realizar una "aportación temporal" de recursos. La legislación española incluye la posibilidad de realizar recapitalizaciones, "que no descartamos", explicó.

Solbes recalcó que hasta la fecha el apoyo público al sector financiero se ha limitado a iniciativas sin coste para los ciudadanos

Hoja de ruta

El ministro de Economía detalló que el Banco de España y el Ministerio trabajan junto con los grupos parlamentarios del Congreso para diseñar una hoja de ruta a seguir en los procesos de recapitalización que puedan realizarse en el futuro. A su juicio, la "normalidad" no volverá al sistema hasta que "no exista duda de la solvencia de las entidades que continúan activas".

Solbes recalcó que hasta la fecha el apoyo público al sector financiero se ha limitado a iniciativas sin coste para los ciudadanos, como la compra de activos de calidad y la articulación de un sistema de avales bancarios, ambas pensadas para inyectar liquidez en el sistema y fomentar la concesión de créditos.

Por su parte, el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín, aseguró en el citado encuentro que las inyecciones de dinero público en las entidades financieras deben darse con disciplina absoluta y transparencia para mejorar el funcionamiento del sistema financiero y que salga más reforzado.

Martín hizo hincapié en que "no hay más remedio que avanzar en el proceso de desendeudamiento" de la economía española de forma ordenada. De lo contrario, alertó, "muchas familias y empresas van a sufrir y eso sería absolutamente inadmisible".

Un rescate siguiendo el "modelo Banesto"

El presidente del BBVA, Francisco González, explicó ayer el modelo de rescate que, a su juicio, debe aplicarse al sistema financiero internacional. Bajo la premisa de «garantizar» la igualdad de condiciones entre las entidades que han recibido ayuda estatal y las que no lo han hecho, su planteamiento difiere notablemente del que se está desarrollando en muchos países y es igual al que se aplicó en España cuando se intervino Banesto en 1993.

Se trataría de una actuación en tres fases: cambiar al equipo directivo de la entidad intervenida, poner al frente a nuevos gestores que saneen el negocio y volver a privatizarlo. Todo ello con la mayor celeridad, «en un plazo de meses y no de años».

Hace unas semanas, González detalló su fórmula para las entidades financieras españolas con problemas. Este lunes, durante un acto celebrado en la Reserva Federal de Texas, en Houston, el banquero la extendió a nivel internacional. «Se han cometido muchos errores en los últimos 18 meses porque había miedo a tomar las iniciativas necesarias», recalcó.

González se ciñó al «modelo Banesto», ejecutado hace 15 años por el Banco de España en colaboración con el sector. Cuando las autoridades acojan bajo su tutela a un banco, dijo, lo primero es «eliminar al equipo de dirección y reducir o eliminar la participación accionarial». Los nuevos gestores separarían los activos «sanos» de los «tóxicos». Estos pasarían a «cuarentena» en fondos específicos gestionados públicamente, a fin de recuperar «todo el valor posible para los contribuyentes». Finalmente, se privatizaría el banco una vez saneado «mediante una venta transparente». Ya a más largo plazo, propuso «aumentar la resistencia del sistema para evitar futuras crisis» mediante regulaciones.

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