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El Libro Blanco de la electricidad apuesta por que los consumidores paguen los costes de generación

Propone la implantación de contratos "virtuales" para los excedentes de producción

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 27 julio de 2005
El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio dio a conocer ayer el llamado Libro Blanco para la reforma de la generación eléctrica, elaborado por el profesor José Ignacio Pérez Arriaga y su equipo del Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad Pontificia de Comillas (Cantabria).

Este documento, que servirá de base para los cambios que pretende llevar a cabo el Ejecutivo, urge al Gobierno a resolver la concentración que vive el mercado, y apuesta por que las tarifas recojan los costes de generación. Además, propone limitar la cantidad de electricidad que los operadores puedan llevar de forma libre al sistema, e implantar contratos "virtuales" para los excedentes de producción.

El Libro Blanco destaca el "atasco regulatorio" en materia de generación, lo que ha provocado que el sector se haya "concentrado en exceso". En resumen, el Gobierno se enfrenta a "un país con un modelo energético insostenible".

Los intentos por evitar la injerencia de operadores extranjeros han llevado a que "dos de las empresas -en alusión a Endesa e Iberdrola- sean demasiado grandes" para el actual mercado. Para solventar esto, el informe propone limitar la potencia que las empresas lleven libremente al sistema a un porcentaje de la potencia punta estimada por el Ministerio para cada ejercicio.

Si se aplicara esta regla este año con un 22% de máximo -que el Libro pone como ejemplo-, Endesa sólo podría negociar el 67% de su capacidad efectiva e Iberdrola, un 70%. El resto de compañías no se verían afectadas. El límite, dice, se debería fijar con tres años de antelación y afectaría también a las compañías en casos de concentración o fusión. "La regla no limita necesariamente la cuota de mercado de un agente, sino su capacidad de manipular el precio del mercado en su beneficio", añade.

El resto de capacidad de las empresas no desaparecería del mercado, sino que quedaría sometida a un procedimiento que, además, solventaría el problema de los costes de transición a la competencia (CTC) de una forma que no alterara el mercado. Sería a través de varios mecanismos como la venta de activos, la venta virtual de energía por un plazo de al menos cinco años, o los denominados contratos "virtuales". En estos últimos, que se presentan como una efectiva solución y en los que el regulador fija el precio, no existe una contraparte a las operadoras que compre la energía sino que, llegado el vencimiento, la diferencia (positiva o negativa) entre el precio pactado y el de mercado se trasladaría a la tarifa.

Pérez Arriaga y su equipo opinan que "es hora de romper el mito de que el éxito de una reforma regulatoria estriba en que el precio de la electricidad baje indefectiblemente". Recuerdan que en la formación de las tarifas influyen muchos aspectos que quedan fuera del alcance del regulador, como los tipos de interés o el comportamiento del petróleo, que es necesario trasladar al consumidor.

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