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Existen diferentes criterios entre los bancos a la hora de valorar los blindajes y su incidencia en los particulares

BBVA y SCH se muestran partidarios de eliminarlos, al contrario que el Popular

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 28 junio de 2003

Para el director general financiero de Banco Popular, Roberto Higueras, la norma “tiene que adaptarse a las circunstancias y el momento”, porque podrían producirse “abusos” que el regulador no puede impedir y no beneficiarían al accionista minoritario, según explicó durante su intervención en el curso “El buen gobierno de las empresas” organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la UIMP, con el patrocinio de BBVA.

En este sentido, Higueras explicó que no hay una regla general sobre los blindajes, a los que consideró como un mecanismo “disciplinador”. “No me atrevería a decir que todas las barreras son un perjuicio”, agregó.

En opinión del vicepresidente cuarto del Santander Central Hispano, Manuel Soto, “todo lo que sea introducir factores de libertad en el mercado es positivo y favorecerá a los accionistas”. “No creo que sea bueno tutelar a las personas, que son lo suficientemente adultas para tomas sus decisiones y si hay abuso ahí está el regulador”, apostilló.

El Santander Central Hispano, que acaba aprobar la supresión de sus blindajes estatutarios en la junta de accionistas celebrada el sábado pasado, ve “positivo dejar que las fuerzas del mercado ejerzan toda su acción”.

Por su parte, BBVA, que suprimió sus mecanismos contra OPA’s hostiles en la junta del pasado 1 de marzo, considera esta iniciativa como “una manifestación de fortaleza y convicción de la sociedad en su futuro”, según refirió su director general, Eduardo Arbizu.

El directivo de BBVA abogó por la eliminación de los blindajes como una fórmula para favorecer a los accionistas particulares, en tanto que les permite vender sus títulos si no están conformes con la gestión de la sociedad o si reciben ofertas atractivas.

Arbizu defendió esta medida como “un síntoma de buen gobierno”, tras augurar que el grado de involucración de los inversores minoristas en la gestión de las compañías va a seguir siendo reducido, aunque se fomente su participación en las juntas por medio de delegaciones de voto y votos por Internet.

En su opinión, impulsar medidas dirigidas a aumentar la participación de los particulares en las juntas es “encomiable” por lo que estas deben proliferar. Sin embargo precisó que “no debemos ser optimistas” porque los minoristas “seguirán siendo apáticos” por falta de estímulos económicos -por el coste que acarrea acudir a una junta fuera de su ciudad de residencia- y políticos -al saber que su voto rara vez va a ser decisivo para que esas situaciones cambie- y porque si no tiene buena opinión de la compañía tiene la opción de vender las acciones.

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