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Adiestramiento de perros

Un lenguaje sencillo y una actitud firme son imprescindibles para controlar al animal

¿Está desesperado porque su perro no le obedece, muerde sus muebles o se escapa a menudo poniendo en peligro no sólo su vida, sino la de conductores y viandantes? Se habla de educación canina, pero en realidad los profesionales del adiestramiento y los especialistas en conducta animal tratan de educar a los dueños de los perros porque lo esencial es su actitud. La información y concienciación del propietario son primordiales para iniciar un proceso de instrucción que conduzca a la perfecta integración del perro en el entorno familiar. El veterinario y el experto en modificación de conductas pueden ayudar a resolver los problemas si se presentan, aunque éstos no tienen por qué aparecer si previamente existe una labor de asesoramiento y una actitud estricta por parte del propietario.

El instinto animal

Como animales gregarios de su manada, los perros necesitan un miembro dominante. Por ello, la relación entre el amo y el perro ha de estar presidida por el dominio del hombre sobre el que poco a poco acabará convirtiéndose en su fiel amigo. Porque es el dueño quien ha de adiestrar, con o sin ayuda, a su perro. Si el propietario no logra transmitir su autoridad al animal, su relación acabará siendo hostil y no conseguirá controlar los instintos básicos del can, que Villasante reduce a tres principalmente:

  • Presa: deseo de morder y mordisquear, que muchas veces tiene que ver con el juego.
  • Caza: tendencia a perseguir todo lo que se mueve.
  • Defensa: es el más fuerte de todos los instintos y es el causante de que el animal defienda de forma agresiva su territorio.

“Los perros son animales con mucho instinto, e impredecibles”. Nunca puede decirse que un perro ‘no hace nada’. Cualquier gesto rápido, aunque sea para acariciarlo puede desarrollar en él su instinto de defensa”, advierte Villasante. Pero el problema de los perros mal controlados no es que muerdan, indica este adiestrador, sino los accidentes de tráfico que provocan al invadir las carreteras y las agresiones a otros perros. “Es más peligroso un york shire en la autopista que un rottweiler en la calle”, sentencia.

Javier Pérez, responsable de la “Escuela de Dueños” de la Casa del Perro en Sopelana (Vizcaya), considera que los perros reflejan una falta de disciplina evidente en la sociedad actual. “Se les observa pero nadie les dice lo que tienen que hacer y se deja pasar el tiempo pensando, a veces, que ellos son capaces de aprender solos. Hay gente -señala- que llega a creer que tener que cambiar el sofá de casa porque lo ha destrozado un cachorro entra dentro de lo normal”.

De lo que se trata es de hacer entender al perro, de la forma más sencilla, que ha de obedecer porque el amo siempre es el que manda y la orden ha de ser muy clara. En definitiva, “hay que crear un idioma para comunicarnos con el animal y que se someta a nuestro control”, aclara Villasante. “Y la actitud es más importante que las palabras”, recalca, mientras comenta que muchos problemas de comportamiento de los animales se deben a que sus dueños son demasiado “blandos” y no logran trasmitir las ordenes con la firmeza y la lógica que precisan las mascotas.

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