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Baja la nota de España, ¿cómo afecta a los usuarios bancarios?

El impacto es negativo pero limitado, pues son otros factores los que influyen más en la concesión de préstamos o la remuneración de depósitos

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Las agencias de calificación han bajado hace poco la nota que otorgan a España, a las comunidades autónomas y a la mayoría de los bancos. De la máxima valoración de hace unos años, el país ha pasado ahora a estar muy cerca de lo que se denomina “bono basura”. Al igual que sucede con todas las decisiones macroeconómicas, la rebaja del valor de la deuda soberana tiene efectos negativos para los ciudadanos. Como la mala nota repercute sobre las entidades financieras, también recaerá a medio plazo sobre los clientes: les será aún más difícil acceder a préstamos y los intereses que les abonan por mantener su dinero en depósitos y cuentas corrientes serán más bajos.

Qué significa que baje la nota de España

Las principales agencias de calificación a nivel mundial son Moody's, Standard&Poor's y Fitch. Su labor es fijar el riesgo que supone invertir en diferentes instituciones y productos financieros, en empresas, pero también en países o regiones. En función de distintas variables, otorgan una nota. La máxima calificación, la triple A, significa que el riesgo de impago es casi nulo. En los últimos escalones se sitúa el "bono basura", en el que la posibilidad de no recuperar el dinero invertido es muy elevada. España está muy cerca de esta calificación, tras degradarla Standard&Poor's a principios de octubre de BBB+ a BBB-. Es decir, las agencias consideran que es probable que nuestro país no cumpla en el futuro con sus compromisos financieros.

La dificultad de los bancos de acceder a préstamos repercute sobre los clientes

Esto se traduce en que los mercados, los inversores, al ver que el grado de solvencia de España es muy bajo -siempre según estas empresas de calificación, que suelen tener intereses especulativos y no son en absoluto objetivas- prestan dinero en condiciones muy duras.

Cuando las agencias rebajan el rating de un país, lo más habitual es que suba la prima de riesgo y financiarse resulte más caro. Si la prima de riesgo no se ha disparado tras la rebaja, es debido a las expectativas de que España pida un rescate de manera inminente.

Cómo afecta a los bancos

La rebaja en la calificación de la deuda española hace que para los bancos también sea más difícil captar el capital que necesitan del exterior. Como se supone que dejar dinero a estados o entidades que han sido degradadas es más arriesgado, los organismos o entidades (los llamados mercados) que lo prestan, lo hacen a un interés más elevado, ya que es posible que no lo recuperen.

Cuanto más baja sea la calificación, más dificultades tendrán los bancos para acceder al dinero, porque desde el exterior se fían menos de los establecimientos españoles. Además, el descenso en la valoración de España ha traído consigo una rebaja paralela de la nota de los bancos, algo que hace que su situación sea cada vez más complicada.

Consecuencias para los clientes

Ante esta coyuntura, los bancos actúan aún con más cautela. Aunque la rebaja en la nota de España tiene un impacto bastante limitado sobre la remuneración de los depósitos y la concesión de hipotecas, tampoco suele ayudar a los clientes, que ven cómo repercuten sobre ellos las dudas que la economía de España suscita en las agencias de rating.

  1. Menos préstamos y en peores condiciones

    Durante los últimos años, conseguir un crédito es bastante difícil. Al igual que los mercados recelan de las entidades españolas, los bancos desconfían de las posibilidades de los ciudadanos para devolverles el dinero, debido al paro creciente y a la inestable situación laboral.

    Pero en esto también ha influido la continua rebaja en las calificaciones tanto del país como de las entidades financieras españolas. Como los bancos tienen difícil el acceso al dinero, tampoco lo prestan con facilidad. Las entidades lo reciben a un interés más alto y, por tanto, se lo adelantan a los clientes a cambio de que estos paguen unas tasas más elevadas. Por tanto, quienes obtienen un crédito o una hipoteca lo hacen en peores condiciones.

  2. Intereses más bajos

    En paralelo, tras la bajada de la calificación de España, los depósitos, las cuentas corrientes de los clientes se remuneran a un tipo más bajo. En todo caso, la degradación de la valoración de un país no es uno de los factores que más influyen en la bajada de los réditos que pueden obtener los ahorradores. Además, no tiene un efecto inmediato, sino que se produce a medio y largo plazo. Como las entidades necesitan liquidez, pagan poco a quienes ya tienen su dinero en el banco. Sin embargo, es posible que para captar capital nuevo hagan ofertas interesantes a quienes aún no son clientes.

  3. Caída de la Bolsa

    Muchas familias tienen dinero invertido en acciones de establecimientos financieros. No ha sido un buen año para ellos, en especial para quienes lo depositaron en entidades que hoy han sido nacionalizadas. La caída del rating tampoco es positiva para los pequeños inversores, pues tras cada rebaja suele producirse una bajada de la Bolsa, principalmente en las empresas relacionadas con el mundo de la banca. La desconfianza provoca una caída del precio de las acciones que incide de forma directa sobre el bolsillo de muchos ciudadanos. No obstante, y afortunadamente para España, aunque las agencias siguen teniendo un papel muy importante en la subida y la bajada de las acciones, su impacto se ha reducido mucho en los últimos meses, hasta el punto de que, tras la última rebaja, las cotizaciones apenas cayeron.

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