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Cómo afecta al consumidor una inflación baja

La bajada de precios es beneficiosa para los consumidores sólo si es una situación transitoria fruto de un ajuste

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 11 marzo de 2009
img_mercado 1 Imagen: Joao Vicente

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, advirtió hace unas semanas de que una inflación tan baja como la actual tiene aspectos positivos en relación con la moderación de salarios, ya que evita una gran pérdida de poder adquisitivo. Pero, es una dificultad para el proceso de desendeudamiento en el que está embarcado el país y para la recuperación económica. La bajada de los precios, ahora que muchas economías familiares están al borde del colapso, da un pequeño respiro a miles de ciudadanos. A lo largo e este artículo se desgranan los aspectos positivos de la inflación baja, pero también se indica cómo, a la larga, si la bajada de precios continúa puede traer consigo efectos muy negativos.

Los beneficiados por la baja inflación

No todo el panorama es tan negro. La caída de los precios tiene aspectos positivos. El continuo descenso de la inflación en la Unión Europea ha obligado al Banco Central a rebajar los tipos de interés una y otra vez. El 5 de marzo sufrieron un recorte de medio punto y alcanzaron el 1,5%, la tasa más baja de su historia, y se prevé que sigan bajando durante este año.

¿Cómo afecta esto a los consumidores? El descenso de los tipos de interés genera, a su vez, una bajada del Euribor con lo que los principales beneficiarios de esta medida son los millones de españoles que están pagando una hipoteca y que ven cómo las cuotas mensuales descienden notablemente, en una bajada similar a la espectacular subida que sufrieron el año pasado. Esto alivia, en parte, a las economías domésticas y podría servir para incentivar relativamente el consumo si no fuera por la cautela con la que ahora viven los españoles. Aunque no todos los titulares de una hipoteca se van a ver beneficiados por la rebaja del Euribor pues muchos de ellos, sin saberlo, tienen firmadas cláusulas en su contrato con el banco en las que figura un “suelo” y aunque el referencial europeo siga bajando, los consumidores no pagarán por debajo del porcentaje firmado.

El desplome de la inflación ha provocado la bajada de tipos y la reducción de las cuotas hipotecarias

También se ven favorecidos por el descenso de los precios los ahorradores, las personas que no han gastado su dinero durante la época de bonanza y ahora cuentan con un capital para poder gastar. Su dinero ahora “vale más” porque pueden adquirir más productos o comprarlos de mejor calidad. Sobre todo pueden beneficiarse si quieren adquirir bienes en determinados sectores como el inmobiliario o el automovilístico. Los precios de las viviendas han descendido considerablemente en algunas zonas, como las localidades costeras en las que proliferan las segundas residencias -aunque muchos posibles compradores aún esperan a que el precio se reduzca más-, y otro tanto ha pasado con los coches, donde las rebajas son continuas.

En una situación similar se encuentran aquellos que cuentan con un trabajo fijo. La inestabilidad laboral no les influye personalmente; disponen de un sueldo todos los meses -ya sea alto o bajo-, y pueden adquirir los productos más baratos, al contrario que les ocurre al resto de los trabajadores a quienes quizá les gustaría comprar tras la caída de los precios pero saben que pueden perder su empleo y tienen que dejar el consumo para más adelante, cuando la situación mejore.

La bajada de los precios, por tanto, puede ser muy beneficiosa para los consumidores siempre que se trate de una situación transitoria y pasajera fruto de un ajuste, como ha sucedido con la espectacular subida y actual reajuste del precio del petróleo y productos de primera necesidad. Lo mismo sucede con la bajada de los tipos de interés que arrastran al Euribor, porque favorece a gran parte de las familias españolas que hoy en día están pagando una hipoteca. Beneficia a los consumidores y puede incentivar la demanda de productos y servicios. El problema viene cuando el descenso de la inflación viene acompañado por una recesión, la destrucción de empleo y negras expectativas económicas porque, en ese caso, la bajada de precios es síntoma de que algo va mal en la economía de un país o de un grupo de Estados como la Unión Europea. Cuando el fantasma de la deflación planea sobre el futuro de una economía, los efectos que podría tener la bajada de precios para los ciudadanos y para el tejido empresarial son realmente perjudiciales y preocupantes.

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