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Declaración de la Renta: cómo hacerla cuando se trabaja en más de una empresa

Si se reciben ingresos de dos o más pagadores, las retenciones son menores que si se cobra un único salario, por lo que la Declaración puede salir a pagar

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 18 junio de 2009
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Para algunos contribuyentes, hacer la Declaración de la Renta es un sencillo ejercicio. Lo habitual es tener sólo un pagador durante el año, que aplica la retención pertinente en las nóminas mensuales. Además, muchos de estos ciudadanos no disfrutan de deducciones por inversión en vivienda ni por hacer aportaciones a un plan de pensiones. En estos casos, lo más frecuente es que el resultado, cuando se presenta el impuesto a Hacienda, sea cercano a cero: ni pagar ni cobrar demasiado. Al margen de los numerosos contribuyentes que tuvieron un único pagador en 2009, otros cuentan con varios pagadores o durante el ejercicio cambiaron de empleo, lo que puede suponer cambios sustanciales al presentar su IRPF.

Qué grava el IRPF

/imgs/2009/03/autonomo.art.jpgEl IRPF es un impuesto subjetivo, porque atiende a las circunstancias personales del sujeto pasivo. Se sustenta sobre la idea de gravar la renta disponible del contribuyente, que es la parte de renta que le queda una vez descontados los “mínimos personal y familiar” (el “mínimo vital”), la parte de sus ingresos destinada a cubrir sus necesidades imprescindibles, según sus circunstancias subjetivas personales y familiares. La Ley 35/2006, de reforma del IRPF, incrementó los importes de ese “mínimo vital” del contribuyente. Además, es un impuesto cedido de modo parcial a las comunidades autónomas, que están facultadas para regular las tarifas correspondientes al gravamen autonómico (con cuatro tramos) y las deducciones que recaigan sobre el tramo autonómico de la base liquidable.

En particular, el IRPF tiene en cuenta distintas clases de rentas del contribuyente, que pueden ser de diversa naturaleza: por trabajo, rendimiento de capital (mobiliario e inmobiliario), rendimientos de actividades económicas (antes empresariales y profesionales), ganancias y pérdidas patrimoniales (denominación dada a los incrementos y disminuciones de patrimonio) u otras imputaciones de renta establecidas por la Ley. El IRPF grava la totalidad de la renta del contribuyente, con independencia del lugar donde se obtenga y cualquiera que fuera la residencia del pagador: se conoce como la “renta mundial”.

Por rendimientos íntegros de trabajo se conocen todas las contraprestaciones, cualquiera que sea su naturaleza (dinerarias o en especie), que deriven, de modo directo o indirecto, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas. En este apartado se incluyen, con carácter general, los sueldos y salarios, prestaciones por desempleo, las remuneraciones por gastos de representación y las dietas y asignaciones para gastos de viaje (distintas de las de locomoción y las normales de manutención y estancia).

El IRPF grava la renta total del contribuyente, con independencia del lugar donde se obtenga y de la residencia del pagador

Pero además, la ley del IPRF agrupa en el apartado de rendimientos de trabajo otra amplia serie de prestaciones, como las pensiones y haberes pasivos percibidos de los regímenes públicos de la Seguridad Social y clases pasivas, y demás prestaciones públicas por situaciones de incapacidad, jubilación, accidente, enfermedad, viudedad, orfandad o similares, o las ayudas percibidas por los beneficiarios de mutualidades generales obligatorias de funcionarios, colegios de huérfanos y otras entidades similares.

También entran en este capítulo las pensiones compensatorias recibidas del cónyuge y las anualidades por alimentos a favor de los hijos sin mediar decisión judicial.

De igual forma, las cantidades que se abonen, por razón de su cargo representativo (eurodiputados, diputados y senadores), con exclusión, en todo caso, de la parte de las mismas que dichas instituciones asignen para gastos de viaje y desplazamiento, también tienen la consideración de rendimientos de trabajo, al igual que las retribuciones de los administradores y miembros de los consejos de administración, de las juntas y de otros órganos representativos. De entrada, todos estos aspectos (pensiones o prestaciones) se consideran rendimientos de trabajo.

Hacienda también trata con estas mismas retenciones las prestaciones percibidas por productos financieros, como los planes de pensiones, los planes de previsión asegurados, las prestaciones de seguros de dependencia o las conseguidas por seguros concertados con mutualidades de previsión social cuyas aportaciones hayan podido ser, al menos en parte, gasto deducible para la determinación del rendimiento neto de actividades económicas u objeto de reducción en la base imponible del impuesto. Las aportaciones satisfechas por los promotores de planes de pensiones o los compromisos de empresarios por externalización de pensiones, cuando las mismas se imputen a las personas a quienes se vinculen las prestaciones, reciben también el tratamiento de rendimientos de trabajo.

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