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Destinar los intereses del banco a un proyecto solidario

Con este mecanismo, los clientes tienen un papel más activo en la asignación de recursos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 2 febrero de 2010

Las crisis financieras, los desastres naturales o los conflictos bélicos, entre otros, renuevan la importancia del voluntariado y la solidaridad. Las recesiones económicas, como la que atraviesa en este momento España, o las catástrofes medioambientales, como los recientes terremotos en Haití, conllevan riesgos de pobreza, exclusión y marginalidad, al tiempo que ponen de manifiesto el protagonismo de las ONG, su labor de asistencia social y sus múltiples iniciativas en diversas partes del mundo. Pero las grandes ideas y la buena voluntad, por sí solas, no bastan. Para llevarlas a la práctica hace falta dinero. Algunos bancos brindan a sus clientes la posibilidad de colaborar con causas humanitarias y programas de desarrollo social.

Información y seguridad

La seguridad y la transparencia en el manejo del dinero resultan fundamentales para todos los bancos y cajas de ahorros, más aún cuando funcionan como intermediarios financieros entre sus clientes y las ONG. Por ese motivo, antes de que una entidad registre a una asociación como beneficiaria de sus rendimientos, se cerciora de que sea fiable, tenga trayectoria y trabaje de manera activa en beneficio de la comunidad. En general, se les exige que estén constituidas como tales, que cuenten con una declaración de utilidad pública y que demuestren una antigüedad que, como mínimo, supere los tres años. Estos parámetros dan tranquilidad a las entidades y, por extensión, a sus clientes. La actividad de la Obra Social de las cajas de ahorros está regulada y documentada en informes periódicos que se remiten al Banco de España.

Los bancos, que por su constitución no están obligados a desarrollar actividades de obra social, funcionan de un modo distinto y son más conservadores. En todos hay cuentas abiertas por ONG, pero no siempre se establecen mecanismos para ordenar transferencias de dinero. Cualquier cliente puede decidir qué hacer con su capital, dónde invertirlo o a qué causa donarlo, pero el banco no tiene potestad para operar con las cuentas de sus clientes, ni con sus rendimientos. Así lo explican desde Banesto, Santander y Banco Popular, tres entidades miembro de la AEB. Estos bancos coinciden al indicar que no hay mecanismos automáticos de solidaridad y descartan que puedan redirigir el dinero de un capital privado a proyectos sociales ya que la única persona habilitada para ello es el propio cliente.

Cuando se realizan transferencias o ingresos con fines benéficos, las transacciones deben estar libres de gastos y comisiones

Otra cuestión es el compromiso del banco con la sociedad y sus políticas sociales, tanto las permanentes como las puntuales. En las primeras se engloba el programa “Solidaridad x2” de Banesto, mediante el cual, cualquier donativo a las cuentas abiertas por las ONG se duplica de modo automático a través de los fondos de la Fundación del banco. Si una persona deposita 1.000 euros, la fundación depositará otros 1.000. Cuando se realizan transferencias o ingresos con fines benéficos, las transacciones están libres de gastos y comisiones de envío.

Abrir una cuenta o contratar un plan de pensiones se traduce, en algunos casos, en desarrollo social. Algunos bancos ceden una parte de las comisiones de gestión a objetivos solidarios. En cuanto a las políticas puntuales, destaca el caso de Haití que, por reciente y dramático, ha dado lugar a numerosas iniciativas bancarias. Además de los proyectos habituales impulsados por las entidades, se han creado campañas específicas de ayuda para los damnificados, se ha donado dinero y se ha apoyado a las causas iniciadas por asociaciones como Unicef, Cruz Roja o Médicos Sin Fronteras.

Más allá de las diferencias entre entidades, o entre bancos y cajas, es fundamental informarse acerca de los proyectos que apoyan, si hay más de una iniciativa en marcha y si es posible elegir. Aunque todas dirijan sus esfuerzos al desarrollo social, en mayor o menor medida, la variedad es enorme. No es lo mismo invertir en cultura o en restauración de edificios históricos, que sumarse a los proyectos ecologistas, donar dinero a iniciativas de educación o ayudar a paliar la desnutrición infantil. Todas estas áreas forman parte del progreso humano, pero se relacionan con distintos aspectos y siempre se siente más afinidad por unos que por otros.

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