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Firmaron con una entidad contratos de seguros y resultaron ser derivados financieros de altísimo riesgo

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 7 julio de 2010

Unas pymes firmaron con una entidad bancaria varios contratos de gestión de riesgos financieros, los denominados swaps. Cuando los suscribieron, creyeron que eran seguros de cobertura del riesgo de fluctuaciones de los tipos de interés, pero registraron pérdidas. Por ello, acudieron a juicio contra el banco y solicitaron la nulidad de los contratos. Se basaron en la falta de información bancaria sobre la verdadera naturaleza jurídica de estos. Consideraban que eran productos complejos que operaban con derivados financieros de altísimo riesgo y que hubo dolo (engaño) en la entidad bancaria al vender un producto como algo que no era. Alegaron también que los contratos no eran adecuados para su perfil y que había falta de reciprocidad entre los riesgos que asumía cada parte: mínimos para la entidad bancaria y enormes para las pymes. La justicia dio la razón a las empresas.

Las pymes alegaron que hubo dolo por parte de la entidad bancaria al vender un producto como algo que no era

Aunque no eran consumidores, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra (Sección 1ª) de 7 de abril de 2010, estaban amparados como clientes con arreglo a otra normativa:

  • La Ley sobre Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito: establece que los contratos deben formalizarse por escrito y reflejar, “de forma explícita y con la necesaria claridad”, los compromisos contraídos y los derechos de las partes.

  • La Ley de Condiciones Generales de los contratos rechaza todas aquellas que sean ilegibles, ambiguas, oscuras e incomprensibles, al punto de poder decretarse su nulidad de pleno derecho si ocasionan un perjuicio a la parte adherente del contrato.

  • La Ley del Mercado de Valores: exige a las entidades de crédito una serie de normas de conducta, como comportarse con diligencia y transparencia en interés de sus clientes y en defensa de la integridad del mercado. Los bancos y cajas deben asegurarse de disponer de toda la información necesaria sobre sus clientes y mantenerlos siempre informados. Según el código general de conducta de los mercados de valores, las entidades tienen que ofrecer y suministrar a sus clientes toda la información que conozcan, cuando ésta pueda ser relevante para la adopción de decisiones de inversión, y deberán dedicar a cada uno el tiempo y la atención adecuados para encontrar los productos y servicios más apropiados a sus objetivos. Por supuesto, la información a la clientela debe ser clara, correcta, precisa, suficiente y entregada a tiempo para evitar su incorrecta interpretación. Es preciso que hagan especial hincapié en los riesgos que conlleva cada operación, sobre todo, en el caso de los productos financieros de alto riesgo.

La sentencia señala que los contratos de swaps o permutas financieras se han considerado por los expertos como contratos o productos complejos. Por este motivo, las entidades deben cerciorarse de que sus clientes son conscientes del hecho de que, bajo determinados escenarios de evolución de los tipos de interés (bajistas), las liquidaciones periódicas pueden ser negativas.

Se declararon nulos los contratos, con devolución recíproca de las cantidades

En este caso concreto, debido a la falta de una información precisa, correcta y adecuada por parte del banco demandado, la Audiencia de Pontevedra declaró nulos los contratos, con devolución recíproca de las cantidades.

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