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Mifid: la banca se compromete a informar y proteger al cliente

Una nueva normativa obliga a las entidades a hacer un test a sus clientes para conocer su perfil de riesgo antes de que contraten un producto financiero

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  • Fecha de publicación: lunes 12 noviembre de 2007

En las últimas semanas es posible que muchos ahorradores españoles se hayan sorprendido tras recibir una carta de su banco en la que les comunican cambios en su forma de atender y asesorar al cliente. Desde el 1 de noviembre los clientes comenzaron a recibir un trato más atento y personalizado por parte de los asesores de sus oficinas. ¿A qué se debe este cambio de actitud? Todas estas cartas tienen su esencia en la aprobación de una nueva ley europea sobre el Mercado de Instrumentos Financieros (MIFID), cuyo objetivo es ampliar la protección del inversor, por lo que las entidades se verán obligadas a hacer un test a sus clientes para conocer su perfil de riesgo antes de que contrate un producto financiero.

Conocer al ahorrador

Una de las exigencias que impone la nueva ley a las entidades financieras es la de contratar a asesores especializados capaces de ofrecer a sus clientes los productos más adecuados a los perfiles del inversor. Para conseguirlo, bancos y cajas de ahorros tendrán que realizar un test con numerosas preguntas para determinar si el cliente está o no dispuesto a asumir riesgos con su dinero.

La ley no especifica ni ha creado un test estándar para que lo realicen las entidades, por lo que serán libres para desarrollarlo a su manera, lo que implica que el cuestionario será diferente según el banco o caja del que se trate. En cualquier caso, todas incluirán preguntas comunes, como por ejemplo las siguientes:


  • ¿En qué tramo de edad se encuentra?:

    Con esta cuestión, las entidades determinan cuál es la capacidad o nivel de riesgo de un inversor. Por lo general, cuando se es más joven se pueden asumir más riesgos que cuando una persona traspasa la barrera de los 50-55 años.


  • ¿Cuál es el plazo estimado de su inversión?:

    No es lo mismo estar dispuesto a invertir en el medio-largo plazo, por ejemplo con un horizonte temporal superior a los 5 años, que hacerlo con vistas a recuperar el dinero en sólo unos meses. Si lo que se desea es hacer una inversión rápida, el riesgo de invertir en bolsa es mayor, con lo que el cliente deberá ser avisado de este aspecto.


  • ¿Tiene experiencia en inversiones en renta variable?:

    Con esta pregunta, las entidades tratarán de analizar el conocimiento que pueda tener un cliente sobre la bolsa. Los más experimentados necesitarán menos información por parte del asesor que aquellos que deseen iniciarse en la inversión bursátil.


  • ¿Qué porcentaje de sus ahorros totales desea invertir?:

    Si lo que se invierte es un porcentaje bajo de todo el patrimonio del cliente, el riesgo que se puede correr es mayor.


  • ¿Va a necesitar el dinero que ahora invierte en el corto plazo?:

    Necesitar liquidez en un breve espacio de tiempo también limita bastante las posibilidades de conseguir alta rentabilidad con la inversión.

Determinar el perfil del cliente

En general, tras realizar el test, la entidad debe llegar a una conclusión: conocer si su cliente es conservador, equilibrado o agresivo. Si es conservador, significará que no desea asumir riesgos con su dinero, con lo que deberá descartar su incursión en inversiones de alto riesgo, como puede ser la bolsa, los fondos de renta variable y, sobre todo, los derivados (opciones, futuros…). Por lo general, este tipo de clientes “se conforman con rentabilidades menores, si eso no implica asumir ningún riesgo”, según comentan desde Caja Rural.

Un informe de Bolsas y Mercados Españoles, el holding que agrupa las cuatro bolsas que operan en España, estima que la nueva normativa estimulará, sobre todo, los distintos instrumentos de renta fija, activos considerados tradicionalmente de bajo riesgo y que pueden interesar, por tanto, a inversores de perfil conservador.

Si el cliente es de perfil equilibrado, es decir, está dispuesto a asumir un riesgo medio en sus inversiones, el catálogo de productos que le podrán ofrecer se amplía. Puede contener fondos de inversión mixtos, una cartera de valores de alta rentabilidad por dividendo… Los clientes que se insertan en este perfil de riesgo suelen buscar algo más de rentabilidad, pero deben saber que esto supone asumir oscilaciones a la baja en el valor de sus inversiones.

Por último, los inversores de perfil agresivo son aquellos que quieren optar a toda costa a obtener altas rentabilidades con sus inversiones, aunque para conseguirlo deben estar dispuestos a ver bastantes oscilaciones en el valor de sus carteras.

Además del test, cuando el cliente decida contratar un producto de inversión deberá firmar un contrato de prestación de servicios financieros con la entidad, en el que ratificará que cumple con sus objetivos de inversión y que comprende los riesgos del mismo. Desde Barclays aseguran estar concentrando todos sus esfuerzos en lograr un asesoramiento preciso que les permita saber si el producto “cumple los objetivos de inversión del cliente, si los conocimientos del inversor le permiten comprender los riesgos y si cuenta con capacidad financiera para asumirlos”.

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