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Seis pasos para eliminar las tarjetas menos útiles, ¡y ahorrar!

Desprenderse de las tarjetas menos necesarias permite ahorrarse el dinero de sus cuotas y destinarlo a otras necesidades más urgentes de sus titulares

Las tarjetas son una herramienta casi imprescindible: sirven para pagar las compras, abonar la factura del restaurante, hacer la reserva de cualquier viaje e incluso para obtener financiación. Pero también en la cartera se guardan otros «plásticos» que nunca se utilizan, están duplicadas o fueron suscritas con cierta alegría en su momento. En este artículo, se ofrecen las ideas más prácticas para ahorrar dinero al desprenderse de las tarjetas menos útiles. El efecto de esta estrategia se verá de inmediato en el bolsillo.

1. Hacer inventario de tarjetas

El proceso para desprenderse de los "plásticos" menos utilizados es sencillo, si se hace un inventario de ellos. El siguiente paso consiste en darse de baja o no renovarlos, en función de las prestaciones que generan.

Esta acción resulta una importante fuente de ahorro, sin prescindir de ningún servicio o prestación a través de este medio de pago. La idea es racionalizar su uso, eliminar duplicidades, formatos poco empleados o con unos intereses muy elevados.

2. Revisarlas para quitar duplicidades

Si se analiza toda la gama de tarjetas que están en la cartera, se llega a la conclusión de que algunas de ellas son muy parecidas, con las mismas prestaciones. En este caso, sería absurdo mantenerlas todas y bastará con una sola en cada modalidad.

Disponer de varios "plásticos" de las mismas características multiplica los gastos en las cuotas anuales por emisión y mantenimiento. Supondrá un desembolso que varía entre 20 y 60 euros aproximadamente, en función del diseño suscrito y que, en cualquier caso, permitirá un ahorro por la simple eliminación de servicios innecesarios.

3. Si no se utilizan, darlas de baja

No es extraño que algunas de las tarjetas fueran suscritas por obligación, insistencia de los comerciales o por afán de coleccionismo. Ya es hora de detectar cuáles son las menos necesarias y, de inmediato, el siguiente paso sería darse de baja en su servicio.

Estarán costando dinero todo el año, y para nada. Nunca se utilizan, solo sirven para decorar el billetero y hacer una demostración de poderío financiero. Es más, llegan a confundirse en el momento de usarlas.

4. Eliminar las que mayores gastos generen

El principal ahorro se consigue por dejar de pagar las cuotas de mantenimiento de las tarjetas. Por eso, hay que intentar deshacerse de las que presenten cláusulas de contratación más exigentes, por lo general, a partir de 50 euros todos los años. Como alternativa, deben ser sustituidas por otras de similares características, pero con cargos más asequibles.

Y dentro del segmento de las tarjetas de crédito, no habrá más remedio que desprenderse de las que impliquen tipos de interés más altos por la línea de financiación aceptada, sobre todo las que se acerquen al 20%.

5. ¿Vinculaciones poco usadas?, ¡mejor que no!

Cada vez es más frecuente que los "plásticos" estén ligados a una marca o empresa para fidelizar al cliente. Lo conveniente es quedarse con los que más se utilicen en las compras: hipermercados, empresas turísticas, grandes almacenes....

En este sentido, hay que estudiar cuáles son los hábitos de consumo e incidir en las tarjetas que están más implicadas a este proceso.

6. Desvincularse de las tarjetas asociadas a otras cuentas

Tampoco es extraño disponer de varias cuentas, alguna de ellas casi inactivas, pero a las que están vinculadas algunas tarjetas. Para fomentar el ahorro, habrá que darse de baja de las mismas (o no renovarlas), para de esta forma no afrontar su mantenimiento, y de la tarjeta asociada, de manera innecesaria.

Tarjetas, ¿cómo conseguirlas gratis?

La mejor forma para ahorrar dinero con las tarjetas es eliminar los gastos por su utilización. De este modo, se consigue que las cuotas de emisión y mantenimiento desaparezcan de los cargos a la cuenta corriente. Pero, ¿cómo lograrlo? Estas son algunas ideas:

  • Domiciliar la nómina (o pensión): esta operación bancaria conllevará que sus titulares puedan disfrutar de la exención de cuotas anuales por tener su tarjeta, sin ninguno otro requisito para obtenerlo.
  • Asociarla a una cuenta corriente: muchos de estos productos bancarios llevan implícitos la adquisición de tarjetas sin ningún gasto, al menos durante el primer año. No será necesario mantener saldo mínimo alguno, ni aportar ingresos regulares.
  • Cliente preferente: solo por su condición de mejores usuarios, se les dotará de este instrumento de pago para realizar sus operaciones bancarias, sin que tengan que desembolsar un solo euro por su mantenimiento.

Etiquetas:

ahorro consumo tarjetas

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