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Turbowarrants

La rentabilidad que proporcionan los "turbos" es más alta que la de la renta variable, aunque pueden expirar de forma anticipada

El "turbowarrant" es un gran desconocido por gran parte de los usuarios financieros debido a su reciente implantación en España y a que son muy pocas las firmas financieras que comercializan este producto tan especial. Su aparición parte del "boom" que experimentó la bolsa en la década de los 90, a partir del cual surgieron productos cada vez más agresivos con los que se podía obtener una rentabilidad superior a la que proporcionaba la renta variable y los productos derivados de ella. Ahí radica su mayor atractivo para los inversores, aunque no se debe olvidar que es una opción muy arriesgada.

Los "turbowarrants" son un contrato o instrumento financiero que proporciona al comprador el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender un activo subyacente (acción o futuro) a un precio determinado -lo que se denomina en el argot financiero precio de "strike" o barrera- en una fecha futura. Son productos altamente arriesgados y peligrosos para el pequeño y mediano inversor, pues si el precio del subyacente alcanza en algún momento el precio de "strike" o barrera, el comprador pierde el derecho de comprar o vender el activo subyacente, y por tanto el "turbowarrant" pierde su valor. Teniendo en cuenta su alto riesgo, es importante que un inversor cuente con el asesoramiento de un experto en este tipo de mercados que valore la idoneidad de contratar el producto. Desde el punto de vista fiscal, las plusvalías obtenidas tributan al 18%, como las acciones, los fondos y los depósitos, u otros productos de ahorro.

Diferencias con los "warrants"

Tanto los "warrants" como los "turbos" son derivados vinculados a un subyacente, que en el caso de los últimos de momento sólo es el Ibex-35, mientras que para los "warrants" se amplía a diversos índices, acciones, materias primas o cambios de divisas. Desde este punto de vista, es más aconsejable posicionarse en los "warrants" debido a la diversidad financiera que ofrecen, y las diversas alternativas de inversión. En lo que sí coinciden ambos es que son dos de los instrumentos más agresivos que existen en el mercado.

Los "turbos", al igual que los "warrants" tradicionales, son opciones que permiten ponerse alcista o bajista en un subyacente con apalancamiento, es decir, que permiten invertir grandes cantidades poniendo sólo una pequeña parte de ese dinero, lo que se denomina la prima. Como consecuencia de ello se pueden multiplicar las ganancias si el mercado acompaña a la posición, mientras que las pérdidas están limitadas a la prima pagada, es decir, al total de la inversión. De igual forma que un "warrant", los "turbos" proporcionan el derecho a comprar ("call") o vender ("put") un activo a un precio ligado a una fecha concreta. El principal peligro de estos radica en que pueden expirar de forma anticipada si el subyacente toca un determinado nivel (barrera), que coincide con el precio de ejercicio del "turbo". Si así sucediese el inversor habría perdido la totalidad de su inversión.

Los "turbowarrants" son opciones que permiten invertir grandes cantidades poniendo sólo una pequeña parte, a la que estarán limitadas las pérdidas

Sus principales diferencias estriban en tres parámetros vitales para su funcionamiento:

  • Vencimiento: Al igual que los tradicionales, tienen fecha de vencimiento, pero si el subyacente toca el nivel establecido como "strike" (precio de ejercicio al que puede comprarse o vender el activo) no valen absolutamente nada.

  • Volatilidad: Desempeña un papel menos determinante, debido a que la pérdida de valor a medida que se va a cercando el vencimiento es menor que en los "warrants".

  • Apalancamiento (incremento de los beneficios y de la rentabilidad financiera superior al que cabría esperar): Es, por regla general, superior al que tienen los "warrants" tradicionales. Por cada punto porcentual que sube el subyacente -en este caso, el Ibex-35-, los "turbowarrants" se anotan entre un 5% y 30%.

Valoración de su contratación

Al ser una inversión poco conocida y peligrosa por su agresividad es especialmente recomendable que el inversor medite los pros y contras que puede acarrear invertir en este tipo de productos.

Los pros:

  • Tiene una sensibilidad a la volatilidad menos acusada.
  • Alto apalancamiento, con posibilidad de ganar más dinero.
  • Supone una alternativa a la bolsa en época de crisis o de inestabilidad bursátil, en especial para los inversores con mayor experiencia y más altos grados de conocimiento de este mercado.
  • Supone una opción válida para conseguir altas rentabilidades, por encima de la que ofrecen los productos relacionados con la renta variable.
  • Es un producto financiero en crecimiento, con lo que las oportunidades de invertir en él serán cada vez mayores.

Los contras:

  • Es una inversión claramente agresiva, en la que si bien se puede ganar mucho dinero, también se asume un riesgo mayor.

  • El momento de entrada es muy importante, por la posibilidad de desactivación si toca la barrera.
  • Al ser un mercado relativamente novedoso, necesita de un cierto grado de conocimiento y adiestramiento por parte de los inversores.
  • Se trata de una inversión muy complicada en su mecánica; y cualquier imprudencia se puede pagar muy cara.
  • No es un producto que comercialicen mayoritariamente las entidades financieras, y sólo unas pocas trabajan con él.

ASESORAMIENTO FINANCIERO

Los “turbowarrants” son un producto financiero altamente agresivo y delicado que necesita de ciertas precauciones a la hora de tomar posiciones en él, y nunca se debe ir por libre a la hora de contratarlo. Lo primero que ha de hacer el inversor medio es poner la decisión de su inversión en manos de un especialista financiero que le explique en qué consiste el producto, qué ventajas tiene y, por supuesto, los inconvenientes que le puede ocasionar su entrada en este mercado. El experto sabrá indicar si es una inversión adecuada para su cliente en función del perfil del inversor y del grado de liquidez que tenga.

Al no ser una inversión aún muy extendida, el primer problema al que se enfrenta el pequeño y mediano inversor es la falta de información sobre su funcionamiento. En este sentido, los especialistas pueden ocuparse de la inversión, aunque también hay determinados intermediarios financieros que ofrecen cursos gratuitos sobre estos productos, pero generalmente están destinados a un sector social bien definido: los inversores cualificados que están íntimamente ligados con el mundo de las inversiones.

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