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La CE exige a España que aplique en su legislación las directivas comunitarias sobre liberalización de gas y electricidad

Bruselas afirma que este retraso provoca falta de competencia, nula integración y mal funcionamiento de los dos sectores

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  • Fecha de publicación: miércoles 16 noviembre de 2005
España y otros 5 países recibieron ayer por parte de la Comisión Europea (CE) una nueva exigencia para que traspasen a su legislación nacional las directivas comunitarias que liberalizan los mercados del gas y de la electricidad. Dos informes del Ejecutivo comunitario señalan que este retraso en la adopción de la normativa comunitaria es una de las causas principales de la falta de competencia, la nula integración y el mal funcionamiento de ambos sectores.

España, Irlanda, Grecia, Estonia y Luxemburgo ya fueron denunciadas en julio pasado ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo por no trasponer alguna de las dos directivas o ambas. Portugal también se enfrenta a la amenaza de una denuncia ante el Tribunal por no liberalizar su sector eléctrico. Esta legislación comunitaria tiene como propósito que las industrias puedan elegir su proveedor desde el 1 de julio de 2004, y los consumidores a partir de julio de 2007.

El comisario de Energía, Andris Piebalgs, afirmó que los Estados miembros "tienen que actuar rápidamente y aplicar plenamente las directivas del gas y la electricidad, no sólo en la letra sino también en el espíritu". Piebalgs aseguró que la Comisión continuará presionando a los Estados miembros para aplicar medidas que "son clave para alcanzar un mayor crecimiento y competitividad en Europa. Si esto no ocurre, se deberán tomar medidas más drásticas".

Aunque el inicio de la liberalización en la UE ha traído algunos beneficios, entre ellos que el precio de la electricidad es inferior al de 1997, todavía queda mucho por hacer, según se desprende del informe elaborado por Piebalgs. A excepción de los países nórdicos, los mercados del gas y de la electricidad europeos siguen siendo en este momento nacionales respecto a su alcance económico. Para la mayor parte de países, las importaciones no son suficientes para dar a los clientes una auténtica alternativa a los operadores históricos.

Por todo ello, continúa habiendo diferencias de precio "significativas" en el mercado interior y un bajo nivel de comercio transfronterizo en gas y electricidad. En muchas fronteras de la UE, añade el informe de Piebalgs, siguen produciéndose problemas de congestión y no se ha cumplido el objetivo marcado en la cumbre de Barcelona de 2002 de que todos los Estados miembros tengan una capacidad de interconexión equivalente al menos al 10% de su consumo nacional.

El informe de Piebalgs señala que la estructura de mercado en la mayoría de los Estados miembros sigue siendo, al no existir competencia transfronteriza bien desarrollada, de casi monopolio del operador histórico. Las tres principales compañías de cada Estado miembro tienen una cuota superior al 75% tanto en gas como electricidad, y aumentan los procesos de consolidación, lo cual pone en riesgo la capacidad de elección de los consumidores.

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