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La UE quiere rebajar hasta un 60% el coste de hablar por el móvil en el extranjero

El nuevo reglamento eliminará el pago del tramo internacional, que en la actualidad abonan todos los usuarios cuando reciben una llamada fuera de su país

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  • Fecha de publicación: miércoles 29 marzo de 2006
La Comisión Europea decidió ayer intervenir para provocar una rebaja de las tarifas que se facturan a los usuarios cuando utilizan sus móviles en el extranjero. El objetivo que persigue es que los precios desciendan entre un 40% y un 60%.

"Encuentro inaceptable que los consumidores se vean penalizados en el coste del teléfono únicamente al atravesar una frontera en el seno de la Unión Europea", dijo la comisaria para la Sociedad de la Información, Viviane Reding. "Ya advertí en varias ocasiones a los operadores que los precios debían bajar, pero parecen tener dificultades para comprender el mensaje", ironizó.

En efecto, desde diciembre pasado, la comisaria viene criticando la inmovilidad y la falta de transparencia de los operadores, y por ello había anunciado el lanzamiento de una reglamentación para hacer bajar las tarifas.

Diferencias significativas

Según las últimas cifras recopiladas por el Ejecutivo comunitario, el precio del "roaming" internacional para una comunicación telefónica de cuatro minutos oscila entre los 0,20 euros para un finlandés que llama a su país desde Suecia y los 13,05 euros para un maltés que hace lo mismo desde Letonia.

El reglamento en el que trabaja Bruselas, y que podría ver la luz a principios de 2007, establecerá que los operadores de telefonía móvil no cobren a sus homólogos de otros países cantidades muy por encima de los costes reales, una regulación para las tarifas minoristas y la eliminación total del pago por las llamadas recibidas al viajar a otro país de la UE.

El "roaming" o itinerancia es la tarifa acordada entre los operadores para ofrecer servicios a usuarios que quieren utilizar su teléfono móvil en el extranjero. Estos precios prácticamente no han evolucionado en los últimos seis meses, desde que Bruselas abrió un portal en Internet donde se incluyen estas tarifas.

La CMT se opone

Para reducir las tarifas del "roaming", Bruselas propone limitar los precios al por mayor que los operadores de telefonía móvil pagan a las compañías de otros países por usar su red, medida que rechaza la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT).

El organismo regulador español quiere que la reducción del coste del "roaming" se haga directamente en la tarifa que se cobra a los usuarios y no en el pago entre los operadores por el uso de las redes, según informó Kip Meek, presidente del Grupo de Reguladores Europeos.

Meek explicó que en el precio que un usuario de móvil paga cuando viaja al extranjero hay dos partes. Una sirve para financiar el coste que su operador paga por utilizar la red en el otro país, y que depende del número de usuarios. Así, por ejemplo, la alemana Deutsche Telekom paga una cuota a la española Telefónica por el uso de su red en función del número de sus usuarios que viajen a España. Otra parte del coste del "roaming" es el precio de la llamada que cobra la compañía a su cliente y que siempre es más elevado que el que abonaría en su país de residencia.

La propuesta de los reguladores europeos se centra en la reducción de esos precios al por mayor, mientras que la CMT opina que el problema debe resolverse directamente sobre el coste de la llamada, para repercutir directamente en los usuarios.

Por su parte, la operadora británica Vodafone cree que la UE "no debería prescribir una única y uniforme estructura de precios para los servicios de 'roaming'". A su entender, "debería recapacitar antes de concluir que la regulación es la mejor forma de diseñar los precios minoristas para clientes de los 25 países miembros".

Vodafone apunta que en las medidas propuestas por la comisaria Reding no figura el precio "ideal" para las tarifas de "roaming", aunque éstas no deberán sobrepasar las que se cobran en los territorios nacionales. Esto significa, según la compañía, que unos clientes pagarían lo mismo por una llamada a otro número de su país aunque se encontrase en el extranjero y, de la misma forma, las llamadas internacionales realizadas en el exterior deberían tener el mismo precio que las realizadas desde el propio país. "No creemos que los clientes deban pagar lo mismo en el extranjero que en casa por la complejidad de enrutar esas llamadas", concluye Vodafone.

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