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Los analistas auguran que la actual desaceleración económica será más larga y dura que la de 2002

A la caída de la construcción se suman la inflación y la falta de liquidez

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  • Fecha de publicación: lunes 19 mayo de 2008
La economía española creció en el primer trimestre del año a un ritmo del 2,7%, el más bajo desde hace seis años, pero el actual enfriamiento tiene poco que ver con el pequeño bache de 2002, fecha en que el Producto Interior Bruto (PIB) presentó idéntica tasa de avance. La situación presente tiene rasgos mucho más preocupantes que hacen prever mayor profundidad y duración.

Imagen: CONSUMER EROSKI

Pese a que los bancos estatales no se han visto afectados por las hipotecas "subprime" o de alto riesgo, la falta de liquidez de los mercados del dinero les ha llevado a reducir la concesión de préstamos, lo que se traduce en la contracción del consumo y la actividad productiva. A esto se añade el efecto sobre la inflación de la carrera imparable al alza que han emprendido los precios del petróleo.

"Nos encaminamos hacia un periodo de bajo crecimiento económico y elevada inflación, lo que constituye una mala combinación porque los bancos centrales no tienen margen para actuar", señaló la semana pasada el ex responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato.

Los últimos datos muestran un mejor comportamiento de la economía de la zona euro que la nuestra, al presentar un ritmo de crecimiento entre trimestres del 0,7%, mientras el avance del PIB español fue del 0,3%, el más reducido en 13 años. Desde el Ministerio de Economía reconocen que el PIB sólo recuperará el ritmo de crecimiento tendencial un año más tarde, o tal vez a comienzos de 2011.

Antecedentes

En 2002, el crecimiento de la economía española se frenó hasta quedar en un 2,7% en media anual, y la tasa de inflación trepó al 4% en diciembre, tras registrar un promedio del 3,5%. También ese año se produjo un aumento del paro a un ritmo desconocido desde 1993 y la tasa de creación de empleo retornó a mínimos del 1,1%. De este modo, la contabilidad nacional apenas consignó la creación de 171.000 puestos de trabajo netos.

La otra referencia para la economía española es la crisis de 1992-1993, el único periodo de la historia reciente en el que retrocedió el Producto Interior Bruto y se produjo una destrucción masiva de puestos de trabajo. Aunque algunos analistas ya han establecido comparaciones, en el punto de partida hay notables diferencias que juegan a favor de la situación actual, como el superávit de las cuentas públicas, la notable capitalización de las empresas y la mayor flexibilidad que ha introducido en el mercado laboral la población inmigrante.

En 2002, el crecimiento de la economía española se frenó hasta quedar en un 2,7% en media anual, y la tasa de inflación trepó al 4% en diciembre

Hay expertos que creen que el desequilibrado reparto territorial de los puestos de trabajo evitará la destrucción de empleo si se logra reubicar a trabajadores excedentes en las provincias donde va a seguir existiendo demanda de empleo de baja o media cualificación.

Estabilidad presupuestaria

El bajón de la economía va a estar muy presente en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) que se celebra mañana, martes. Probablemente, en este encuentro el vicepresidente económico, Pedro Solbes, presente el calendario previsto para la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica, cuyo primer borrador debe estar listo antes del 9 de agosto para que pueda tramitarse en el Parlamento tras el verano y entre en vigor el 1 de enero de 2009.

Las negociaciones formales se prevén difíciles al coincidir con el momento de desaceleración que atraviesa la economía española y después de que Cataluña haya propuesto que el fondo de suficiencia se destine únicamente a los servicios públicos básicos. El Gobierno se ha mostrado dispuesto a contemplar, además de las cifras actuales de población, otras variables como la dispersión, la insularidad o la inmigración.

Al margen de la financiación autonómica, el CPFF se reúne para fijar el objetivo de estabilidad de las comunidades autónomas para el próximo trienio (2009-2011). Tal y como marca la Ley de Estabilidad Presupuestaria, los gobiernos autonómicos no estarán obligados a registrar superávit ni en 2009 ni en 2010, dado que el crecimiento económico de estos años estará por debajo del 3%, según las previsiones del Ejecutivo. Para 2011, en cambio, la estimación es del 3,1%.

Los gobiernos autonómicos no estarán obligados a registrar superávit ni en 2009 ni en 2010, dado que el crecimiento económico de estos años estará por debajo del 3%

No obstante, las comunidades tendrán que cerrar sus cuentas en equilibrio con un crecimiento de entre el 2% y el 3%, por lo que en 2009 y 2010 deberán tener sus presupuestos equilibrados, y únicamente podrán registrar déficit con un crecimiento inferior al 2%, cifra que no se contempla para los próximos tres años.

La normativa prevé que las comunidades puedan incurrir, excepcionalmente, en un déficit adicional del 0,25% siempre que se destine a programas de inversión que acrediten un impacto significativo sobre el aumento de la productividad. Entre estos programas se contemplan los relacionados con el medio ambiente, las redes de transporte, las infraestructuras hidráulicas, los equipamientos de carácter energético, de telecomunicaciones o industriales, la inversión en formación de capital humano, y la inversión en investigación, desarrollo e innovación.

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