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Aire acondicionado, antes de que llegue el verano

Las dimensiones de la parte de la casa que se desea refrigerar determinarán la potencia del aparato a adquirir

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 15 mayo de 2009
Img aire acondicionado Imagen: rockriver

La primavera ha arrancado tímidamente, y en muchos lugares casi sin hacerse notar. Pero, una cosa es cierta: la imprevisibilidad de esta estación hace que las altas temperaturas lleguen sin avisar. Y para entonces, la instalación de un sistema de aire acondicionado con el que sobrellevar el calor se hace más complicada: listas de espera en las agendas de los instaladores de estos aparatos, modelos agotados… Por ello, si lo que se busca es poder disfrutar de un hogar en el que cobijarse “al fresco” desde las primeras muestras de calor, es necesario adelantarse y planificar la instalación de un sistema de aire acondicionado. Saber elegir el modelo que más se adapte a las características de cada casa y buscar una ubicación óptima que potencie su efectividad son las claves para poder disfrutar de un verano menos caluroso, al menos de puertas adentro.

Para no quedarse helados con la factura

Lo que vale un sistema de aire acondicionado no sólo se mide por el desembolso inicial en el momento de la compra del aparato, sino que también hay que tener en cuenta el consumo energético a largo plazo del modelo seleccionado. Tener encendido un equipo de aire acondicionado, con una capacidad refrigeradora de 2.200 frigorías, unas cuatro horas al día incrementa la factura de la luz mensual en más de 11 euros. Una cantidad de dinero por la que merece adquirir ciertos hábitos de uso del aire acondicionado. Para empezar, es necesario recordar que por cada grado de temperatura de más que se le exija al aparato su consumo de energía aumentará entre un 8% y un 10%. Los expertos recomiendan no bajar de los 21º. La franja entre los 21º y los 25º es la más saludable para nuestro cuerpo, ya que de otra manera al salir a la calle o a entrar en estancias de la casa que no dispongan de sistema de refrigeración el cambio será muy brusco.

Por cada grado de temperatura de más que se exija al aparato, su consumo de energía aumentará entre un 8% y un 10%

Tampoco se debe caer en el error de poner a trabajar al aparato sin tener en cuenta que las condiciones en las que se encuentra la habitación o la estancia inciden directamente en su efectividad. Por ejemplo, conviene cuidar que las ventanas y puertas que den al exterior, y más si estamos en horas de pleno calor, estén cerradas mientras el equipo esté conectado. De otra forma, estaremos obligando a que el aparato trabaje más y, por tanto, consuma más energía. Lo mismo ocurre con la luz exterior. Se tenga o no aire acondicionado, conviene bajar las persianas y apagar todas las luces y lámparas que no se estén usando. Un gesto con el que se logran dos cosas: crear un ambiente “fresco” en el que se mantenga el nivel de confortabilidad logrado gracias al equipo y ayudar a que el consumo eléctrico no se dispare.

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