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Elegir frigorífico y lavavajillas: el consumo eléctrico es la clave

El sobrecoste de comprar los más eficientes se amortiza en cuatro años y el resto de su vida útil aportan un gran ahorro en la factura

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 25 octubre de 2008

Amplia oferta: desde los frigoríficos convencionales con un solo motor a los ecológicos

Imagen: Bart

Sin entrar a valorar los de última generación -con conexión a Internet y pantalla de televisión- por ser todavía poco demandados y muy caros (a partir de 1.500 euros), estos son, «grosso modo», los modelos existentes:

  • Convencionales: los más sencillos y económicos. Disponen de un solo motor que hace funcionar el congelador y la nevera. Una característica que se valora como negativa porque al contar con un solo regulador, cuando se precise congelar un alimento durante más tiempo, se enfriarán en exceso los alimentos de la nevera, hasta el punto de que algunos se pueden incluso congelar. Los hay de una puerta -con congelador dentro- y de dos puertas.
  • Combis: salvan el defecto de los anteriores porque cuentan con dos motores independientes que permiten regular de distinta manera congelador y nevera. Además, incorporan un sistema de descongelación especial que hace que la escarcha se convierta en agua y después se evapore, permitiendo así un aumento de la humedad que mejora la conservación de los alimentos perecederos.
  • Frigoríficos de «frío seco» o «sin escarcha» (no frost): el hielo y la escarcha actúan como aislantes que dificultan el enfriamiento del interior del frigorífico. El modelo «no frost» permite una circulación continua de aire en el interior, mejora la refrigeración y la congelación, y logra evitar la mezcla de olores y la pérdida de propiedades de los alimentos.
  • De tres puertas: tienen tres apartados, uno de congelación, otro de refrigeración y un tercero que se puede usar para una de estas dos funciones, según las necesidades. Por ejemplo, al salir de vacaciones se puede necesitar más espacio para el congelador; y al regreso, se cambia otra vez a la posición anterior.
  • Ecológicos: los frigoríficos para enfriar y aislar utilizan CFC (gases cloro fluoruro carbonados) que dañan la capa de ozono si se escapan al exterior. Estos frigoríficos se denominan ecológicos porque reducen el uso de estas sustancias perjudiciales para la capa de ozono.

A esta clasificación pueden añadirse los frigoríficos bodega, los multipuertas y otros sin compartimiento de baja temperatura y sin estrellas.

Además de las etiquetas energéticas, otras cuestiones que merecen una reflexión por parte del comprador son:

  • Tamaño. No compre un frigorífico más grande del que necesita, pues consumirá más de lo necesario y su capacidad no se aprovechará.
  • Clase climática. Es la temperatura ambiente recomendada por los fabricantes para garantizar el funcionamiento óptimo de los frigoríficos. Se indica con rangos de letra:
    • SN’ 10º C- 32º C
    • N’ 16º C- 32º C
    • ST’ 18º C- 38º C
    • T ‘ 18º C- 43º C
  • Selección de temperatura. Los fabricantes recomiendan mantener el refrigerador entre 3º C y 5º C, y el congelador entre -15 y -18º C.

Imagen: anamoly23

Lavavajillas: quien lo prueba repite

Aunque tardó más tiempo que otros electrodomésticos en hacerse imprescindible en los hogares españoles, en la actualidad todas las cocinas reservan un espacio para el lavaplatos. Algunos fabricantes estiman que en un hogar de cuatro miembros se pueden ahorrar con este aparato 200 horas anuales de las 300 que se necesitan para la limpieza de la vajilla. Aunque el lavaplatos representa el 2% del gasto eléctrico del hogar, puede resultar hasta un 60% más económico que lavar la vajilla a mano con agua caliente (calentar el agua consume mucha energía), siempre que se atienda a algunas cuestiones.

  • Su ubicación y apariencia: debe colocarse en un lugar que disponga de toma de agua. De manera que si la cocina es antigua y no se dispone de ella hay que habilitarla, con el encarecimiento que ello supone. Los modelos estándar tienen 60 cm de ancho, están preparados para 12 cubiertos y consumen alrededor de 18 litros de agua en cada ciclo de lavado. Las dimensiones del hueco disponible en el hogar para la instalación del lavavajillas y el entorno determinarán también el tipo de electrodoméstico que se vaya a adquirir:
    1. Independiente: no requiere de ninguna preparación especial.
    2. Panelable: se coloca debajo de una encimera y se suele panelar -embellecer- a juego con el mobiliario de cocina.
    3. Integrable: se coloca totalmente oculto (dentro de armarios).
    4. Con fregadero: incorporan un fregadero en la parte de arriba. Se les llama también centro de lavado.
  • Uso que se le va a dar: el número de comensales diarios y de comidas que se elaboran en un día serán determinantes en la elección del tamaño del lavavajillas y la calidad el mismo. Si la frecuencia de lavados y el volumen de platos y vasos que hay que limpiar cada día es elevado conviene adquirir un aparato robusto, con altas prestaciones y potencia, aunque sea más caro.
  • Precio: el coste del lavavajillas varía mucho según el modelo elegido, aunque la mayoría cuesta entre 350 y 900 euros.
  • Etiqueta energética: Conviene buscar la calificación energética «A» y comparar la eficiencia energética entre modelos similares. El volumen de agua que consume un aparato de clase A es de unos 15 litros, cantidad muy inferior a la que se utiliza para fregar a mano el mismo número de utensilios de cocina y vajilla.

La utilización eficiente del lavavajillas varía según la propia elección del aparato, la forma de programarlo y de efectuar la carga

Una vez estudiadas estas opciones, hay que decidirse por los distintos modelos, teniendo muy en cuenta las prestaciones que ofrecen los distintos lavavajillas. Las más importantes son:

  • Potencia máxima: es de entre 2 y 3 KW.
  • Número de programas: entre 4 y 7 programas.
  • Botón de media carga: permite lavar a media carga.
  • Consumo de agua y electricidad: aparece en las etiquetas. Algunos modelos indican también otros datos, como el número de cubiertos o el consumo de agua y la eficacia de secado (A-G).
  • Duración y efectividad de los programas: hay que escoger el ciclo apropiado al tipo, cantidad y suciedad de la vajilla. El 90% de la energía que consume el aparato se emplea en calentar el agua y sólo se necesita el 10% restante para hacer girar las aspas y agitar el agua. Lo habitual es que el programa recomendado por el fabricante supere las dos horas de lavado. Marcas y modelos denominan de formas distintas sus ciclos de lavado pero, en general, se distinguen los siguientes:
    1. Lavado intensivo: es el más rápido pero el que más energía consume, dado que implica un calentamiento mayor del agua. Se recomienda sólo cuando se han introducido cazuelas y sartenes que requieren un lavado más intenso.
    2. Lavado ecológico o económico: consume menos energía eléctrica -no supera los 50º C en los lavavajillas- pero puede durar una hora o más. Los programas fríos y económicos ahorran hasta el 50% de energía.
    3. De media carga: en general, es mejor no poner en marcha el lavavajillas hasta que se llene, ya que su consumo será casi el mismo que si se utiliza medio vacío. Es importante diferenciar el impacto en el consumo energético de la cantidad de agua usada y de la temperatura a la que el electrodoméstico va a funcionar. Es el aumento de la temperatura, pasar de agua fría a caliente y de caliente a muy caliente, y no la cantidad de agua utilizada, lo que hace que el consumo se dispare. Cuidado con estos programas de media carga, porque consumen, efectivamente, menos agua pero casi la misma energía.

ANTES DE COMPRAR UN FRIGORÍFICO CONVIENE VALORAR...

  • Su ubicación. No sólo para conocer las dimensiones que ha de tener, sino también para elegir el color o la panelación, acorde con el mobiliario que lo rodea.
  • El uso y frecuencia de utilización. Hay que pensar en el número de personas que lo van a usar, si su uso será diario y si va a albergar gran cantidad de alimentos congelados. No merece la pena realizar la misma inversión en el frigorífico de una casa de verano que en el de la vivienda en la que se habita todo el año.
  • La capacidad de la nevera , que se mide en litros. Para una persona que vive sola puede ser suficiente un frigorífico de entre 100 y 150 litros, mientras que en una casa de tres o cuatro personas conviene un frigorífico de 350 a 500 litros.
  • El tiempo de conservación de los productos congelados. No es lo mismo congelar para dos días que para varios meses. La capacidad de congelación viene dada por las estrellas del congelador:
    • Una estrella: -6º C de mínima temperatura. Son congeladores diseñados para mantener unas horas los alimentos.
    • Dos estrellas: -12º C de temperatura mínima. Los alimentos se pueden congelar aproximadamente hasta tres días.
    • Tres estrellas: -18º C de mínima temperatura. Los alimentos se mantienen en buen estado congelados durante meses.
    • Cuatro estrellas: la congelación es más rápida y permite congelar una mayor cantidad de alimentos.
  • Precios. Van de 350 a 600 euros en un frigorífico convencional de una puerta, y de 550 euros a más de 1.000 en los frigoríficos «combi».

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