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Juguetes: ¡Me lo pido!

Una compra responsable y segura requiere la selección del juguete por parte de los padres según la edad del niño y mantenerse firme sin ceder ante sus caprichos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 22 diciembre de 2008

La elección de un juguete no es un juego. El reto al que se enfrentan padres, abuelos y familiares como responsables en la compra de los regalos soñados por los más pequeños de la casa es importante. Otra cosa es que se sepa ver. Si evitar gastos innecesarios siempre está bien, se antoja aún más conveniente en tiempos de crisis e incertidumbre. Pero antes de decidirse por un juguete que luce un precio hasta un 50% más barato que otro en apariencia idéntico, hay que saber que este ahorro inicial puede salir muy caro. Desde Infojuego, un equipo formado por 150 psicólogos y pedagogos especializados en juego y juguetes, se recomienda a quienes comprarán estos regalos lúdicos que administren con sensatez y conocimiento de causa el dinero disponible. Entre otras cosas, se recuerda que comprar todo lo que los niños piden para Reyes no solo perjudica a la economía, sino también a la madurez personal de los pequeños.

Un juguete para cada edad

Imagen: Brent Moore

Por mucho que los pequeños escriban una lista repleta de juguetes, quienes tienen la última palabra en la elección final son los mayores. La publicidad y el criterio o gusto de los niños puede crear en los pequeños unas apetencias concretas, pero para cada edad hay una serie de juguetes más apropiados y conviene que los padres los conozcan. En Infojuego se puede consultar los juguetes más recomendados para cada tramo de edad y las capacidades que deben potenciar en cada etapa.

  • Para bebés de hasta dos años: es el periodo en el que los más pequeños descubren el entorno que les rodea. Por ello, conviene regalar juguetes que contengan elementos para chupar y palpar (sonajeros de colores, mordedores y mantitas con actividades) y otros que puedan arrastrarse y manipularse 8construcciones grandes, torres y cubos apilables, así como coches de piezas grandes y poco pesadas).
  • Para niños de entre dos y cinco años: han de aprender a imaginar y comunicarse con el resto de personas. Por tanto, la mejor opción es obsequiarles con juguetes que les permitan moverse y experimentar, como bicis de tres ruedas, cochecitos de bebé, pinturas y plastilinas, disfraces e instrumentos musicales. Son algunos de los regalos más apropiados para niños de esta edad.

  • Desde seis hasta 11 años: se aconseja regalar juguetes que potencien su capacidad creativa, como mecanos, construcciones, puzzles y en general los que permitan jugar y cooperar en equipo. Los videojuegos (atención: no cualquiera, sino los creados para usuarios de esta edad), los juegos de mesa, de experimentos y de expresión plástica son los regalos más acertados para estos menores.

  • A partir de los 11 años: es el momento idóneo para recibir como regalo complementos deportivos, bicicletas, monopatines, juegos de ordenador con contenidos indicados para esta edad, equipos de experimentos complejos y artículos que motiven la capacidad de investigación y cooperación de los niños.

Estos criterios no solo deben recordarse en la tienda, sino también en casa, en el momento de decidirse por uno u otro, más aún cuando en una misma familia convivan niños de diferentes edades. Entonces, los padres tienen que prestar especial atención a que los más pequeños no utilicen los juguetes de los mayores porque pueden ser peligrosos para su salud.

Videojuegos, sí pero con implicación de los padres

Un uso responsable de los videojuegos no solo no es perjudicial, sino que puede resultar provechoso para los niños. Ahora bien, los padres deben controlar los contenidos del juego y, de modo especial, limitar el tiempo que los niños dedican a esta actividad. Los videojuegos son una herramienta útil para desarrollar ciertas habilidades intelectuales y para que padres e hijos compartan momentos de ocio.

Los videojuegos son útiles para desarrollar habilidades intelectuales y para que padres e hijos compartan el ocio

Cada videojuego está diseñado para una edad concreta. Con la entrada en vigor del sistema informativo PEGI, la tarea de supervisar los contenidos de los videojuegos es más sencilla para los progenitores.

La carátula del videojuego debe mostrar un icono de la edad a la que se dirige el producto. Los segmentos aprobados son: más de tres años y menos de siete, entre siete y 12 años, entre 12 y 16, de 16 a 18, y de 18 años en adelante. Además, se describen los contenidos y valores del juego y, si es el caso, se advierte de si son inadecuados, se informa sobre si contienen un lenguaje soez o si muestran escenas que incluyan drogas o sexo. Los videojuegos no deben comprarse a la ligera, por mucho que los niños los reclamen con insistencia.

El buen uso de los videojuegos pasa por no superar las cuatro horas semanales

Una vez seleccionado y adquirido, hay que comprobar las condiciones en las que los niños disfrutarán de él. Su buen uso pasa por no superar las cuatro horas semanales de juego. Y se recomienda que se juegue con él en un espacio común de la casa bien iluminado, y no en su habitación, para evitar que se aíslen del entorno familiar y escapen de la supervisión paterna. Se les debe hacer saber a los niños que el juego es irreal y ficticio, ya que algunos podrían llegar a identificarse en exceso con los protagonistas del juego y confundir ficción con realidad. La conclusión fundamental es que los efectos de los videojuegos dependen, en gran medida, de la implicación de los padres.

Consejos para padres en la compra de un juguete seguro

  • Tener en cuenta la edad y la orientación psicomotriz que especifica el fabricante. Para ello, hay que leer la etiqueta del artículo.
  • En la tienda, procurar tocar y comprobar el funcionamiento del juguete, lo que ayudará a determinar qué tipo de entretenimiento proporcionará al niño y a decidirse en la compra.

  • Rechazar los juguetes cuya etiqueta no incorpore la marca «CE» e información sobre el fabricante o el importador.

  • Si se regalan videojuegos, hay que fijarse en los indicativos que aparecen en la carátula sobre la edad a la que van dirigidos y los contenidos que incluyen. Se debe limitar de modo estricto el tiempo y el espacio de juego y supervisar su uso.

  • En los minicoches o minimotos eléctricos, la corriente no debe superar los 24 voltios. Si funcionan con motor de combustión, hay que extremar los cuidados: ya no es un juguete, sino un vehículo.

  • No saturar al niño de juguetes, fijar un límite razonable. Se puede aprovechar la fecha y solicitar a los familiares y amigos de confianza otros artículos que el pequeño necesite (pijamas, zapatillas de deporte, ropa, mochila, etc.).

  • Evitar los juguetes que pueden transformarse en elementos inútiles que se acumulan en la habitación de los niños. Buscar la utilidad práctica del juego con productos versátiles que estimulen la creatividad y la imaginación del niño. Valorar mejor los juegos o juguetes que conviertan a los menores en protagonistas.

  • Acostumbrar a los niños a jugar acompañados, con padres y hermanos y con otros niños. Respetar, sin embargo, sus momentos de juego individual, ya sea creativo o simbólico.

  • Conservar el tique de compra y el envase del juguete; en este último aparecen los datos del fabricante, necesarios en caso de reclamación.

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