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Reclamar no siempre es sencillo

Aunque se debe reclamar, en ocasiones, las quejas pueden tener consecuencias negativas para quienes las realizan

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Las organizaciones de consumidores y usuarios aconsejan a los ciudadanos que reclamen cuando los productos que adquieren o los servicios que disfrutan no tienen la calidad que deberían. De este modo, se consigue mejorar la eficacia del sistema y reducir los posibles abusos. Lo mismo ocurre cuando una persona no está de acuerdo con una valoración sobre su trabajo o sus estudios. Sin embargo, la reclamación no siempre es sencilla ni se convierte en la manera más eficaz de resarcir al ciudadano, que en ocasiones puede resultar perjudicado cuando realiza una queja.

Perder más de lo que se gana

Las reclamaciones de los ciudadanos -ya sean por vía judicial, por medio del arbitraje de consumo o de las hojas de reclamaciones- pueden dar buenos resultados, pero también se corre el riesgo de sufrir pérdidas mayores que las posibles ganancias. No obstante, reclamar es el mejor modo de hacer valer los derechos como usuario.

Si las posibilidades de ganar un recurso ante una sanción de Tráfico son escasas, conviene acogerse al pronto pago

Si para reclamar un derecho el ciudadano acude a los tribunales de Justicia y la cuantía solicitada es superior a 900 euros, tiene que ir a juicio representado por un procurador y asistido por un abogado. Si no tiene derecho a que estos se nombren de oficio, el demandante debe pagar los honorarios de ambos. Conviene sopesar si compensa litigar. El coste del procedimiento judicial puede llegar a ser más elevado que la compensación que obtenga en el caso de que la demanda se estime. También cabe la posibilidad de reclamar a través de una asociación de consumidores, que gozan del derecho de justicia gratuita, con lo que los costes se abaratarían de manera notable.

  • Reclamar multas: cuando se recibe por correo una multa o se encuentra en el parabrisas la notificación que indica que se ha sancionado al conductor, siempre queda la posibilidad de reclamar. Cuando el dueño del coche considere que las posibilidades de ganar el recurso son escasas, es preferible pagar la multa de forma anticipada y disfrutar de un descuento en el importe. Con la nueva Ley de Tráfico, el pronto pago -en los 20 días siguientes a la notificación- se bonifica con un 50% del importe de la multa, en vez del 30% anterior.

  • Pedir que la aseguradora arregle el coche: si el vehículo sufre un pequeño golpe, un roce o una raya apenas perceptible, puede ser conveniente no dar parte al seguro. Si el coste del arreglo en el taller no supera el importe de la bonificación, es preferible pagarlo. De lo contrario, el conductor perdería este beneficio, del que disfruta por no dar parte al seguro, y al año siguiente tendría que pagar un precio superior.

  • Reclamar la nota de un examen: cuando los alumnos no están de acuerdo con las calificaciones que obtienen en los exámenes o en los trabajos que realizan, la reclamación es una alternativa para mejorar las puntuaciones. Si el alumno ha suspendido por unas décimas y reclama la nota, en el peor de los casos, seguirá sin aprobar pero lo habrá intentado. Idéntica circunstancia se da si necesita una puntuación determinada para acceder a un curso u optar a una beca.

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