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Bodas en la playa

Casarse en la playa implica trámites y gastos añadidos que pueden aumentar el precio de la celebración hasta en un 5%

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 31 mayo de 2008

Permisos y costes

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Pese a los obstáculos legales, hay organizadores de bodas que consiguen permisos en algunas playas para realizar solamente la ceremonia, que en la mayoría de los casos es simbólica, ya que los sacerdotes no acostumbran a celebrar matrimonios fuera de su parroquia, y conseguir quien oficie la boda civil a la orilla del mar es costoso y complicado. Para pedir un permiso, se deben entregar a las autoridades de la Demarcación de Costas correspondiente los datos de los contrayentes (DNI o número de pasaporte, en caso de ser extranjeros) y un proyecto en el que se especifique con exactitud cualquier aspecto de lo que se desea realizar: metros cuadrados utilizados, si se montará algún tipo de tarima o carpa, así como la época del año en que se efectuará, y el número de invitados, entre otros aspectos.

Los permisos, el montaje de sillas o carpas, los honorarios del oficiante, etc. implican un coste extra mínimo de unos 950 euros para una boda con menos de 100 invitados

Realizar una ceremonia en la playa supone un coste mínimo extra de unos 950 euros para una boda con menos de 100 invitados, según explica Ariadna Gómez, del Hotel Mar Menuda, que organiza bodas en la Cala de la Mar Menuda, en la Costa Brava, y además tramita los permisos necesarios. La Demarcación de Costas expide el permiso para celebrar la boda en la playa por unos 500 ó 600 euros, a los que hay que sumar el precio del montaje de las sillas o carpas, que puede ser de entre 150 y 300 euros, así como el coste de llevar al oficiante de la ceremonia a la playa para que celebre el matrimonio, que supone, al menos, alrededor de 200 euros más.

Aunque los organizadores profesionales de bodas han celebrado ceremonias de matrimonio en las playas españolas, fuentes del Ministerio de Medio Ambiente aseguran que por ley está prohibido realizarlas; sin embargo, recomiendan dirigirse a las demarcaciones de Costas de cada comunidad autónoma para informarse mejor al respecto.

Fechas e invitados

La planificación de una boda playera debe hacerse al menos con ocho meses de anticipación, y también es importante determinar con antelación las fechas del matrimonio y el número previsto de invitados. Generalmente, las bodas en la playa se suelen realizar en mayo, junio, septiembre y octubre, ya que en julio o agosto (fechas en las que más parejas desean hacerlo) las playas están al completo y muchos permisos pueden denegarse, según explica Marta Priu, de la empresa BCN Wedding Planners. Además, los expertos aseguran que la mejor hora para casarse en una playa es por la tarde, para evitar el intenso calor del mediodía.

Respecto al número ideal de invitados para este tipo de ceremonia, es variable, aunque lo usual es a partir de 30, y con un máximo de 100 personas. No hay un límite de invitados, pero las demarcaciones de Costas sí que establecen un límite de metros cuadrados -sobre unos 25 ó 30, según la amplitud de la playa-, por lo que es aconsejable, como indica Ariadna Gómez, “poner entre 30 y 40 asientos, y que el resto de invitados esté de pie”.

Celebrar una boda en la playa puede ser idílico e inolvidable, pero no está de más recordar que siempre pueden surgir problemas, como los cambios climáticos inesperados, la presencia de insectos e incluso de algún que otro “invitado no deseado”, imprevistos para los que hay que estar preparado. Hay que ser consciente de que una celebración de estas características tiene aspectos negativos, empezando por la cuestión meteorológica, por lo que siempre conviene disponer de una opción alternativa en caso de que llueva, recomienda Priu. Otro factor que hay que tener en cuenta es que la playa elegida para celebrar la boda cuente con algún punto de corriente eléctrica, sobre todo si se va a conectar algún equipo de sonido para la música de fondo o el micrófono. Si no hay toma de electricidad en el lugar, tal vez haya que contratar un generador. También es importante mirar bien los accesos a la playa, así como que ésta cuente con baños.

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