Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Economía doméstica

Cotillones, disfrutar de la fiesta sin sorpresas

Antes de acudir, es conveniente cerciorarse de que la organización del evento tenga licencia

Img discod list Imagen: Magda Skale

Un pequeño resbalón porque el suelo esté mojado, el robo del abrigo o la imposibilidad de bailar con comodidad porque se han vendido más entradas de las permitidas pueden arruinar la noche de fin de año de cualquiera que haya optado por disfrutarla en un cotillón, una tradición a la que cada año se suman numerosas personas atraídas por la música, orquestas, regalos, bebida y comida. Sin embargo, los incidentes en este tipo de celebraciones son muy comunes: menor número de consumiciones de las acordadas en el momento de comprar la entrada, ausencia de guardarropa o incumplimiento de los servicios mínimos de asistencia. Por todo ello, antes de comprar la entrada conviene cerciorarse de que los responsables del cotillón tengan licencia para celebrarlo y de que cumplan todas las condiciones de seguridad.

Sin licencia

Las empresas no hosteleras otorgan menos seguridad al consumidor, ya que no demuestran una trayectoria durante todo un año y, en muchos casos, su única preocupación es hacer negocio, sin asumir los posibles costes posteriores. Constituir una sociedad limitada cuesta unos 3.000 euros, pero las macrofiestas recaudan millones en un único día. Si se registra algún altercado o hay reclamaciones, al año siguiente se monta otra empresa y vuelta a empezar.

Sin embargo, el principal problema, desde el punto de vista del consumidor, es la proliferación de fiestas sin licencia. Es deber de los organismos públicos impedir la celebración de cotillones ilegales donde, por no cumplir las normas de seguridad, se pueden originar graves accidentes. La falta de controles puede traducirse en cualquier momento en siniestros que, por la gran afluencia de público, pueden llegar a ser serios.

La falta de controles puede traducirse en cualquier momento en accidentes de considerable gravedad

Para celebrar este tipo de eventos, los locales no dedicados a la hostelería y los establecimientos hosteleros que carezcan de licencias están obligados a solicitarlas a sus ayuntamientos o comunidades autónomas. Así hay que exigirlo a los organizadores de un cotillón.

Las administraciones tienen el deber de realizar un control previo para detectar las fiestas ilegales y proceder a su prohibición. Además, deben inspeccionar durante la noche los establecimientos donde se celebren estos eventos para clausurar los clandestinos y garantizar que los legales cumplen con todos los requisitos de salubridad y seguridad.

Paginación dentro de este contenido


RSS. Sigue informado

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones