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Cotillones, disfrutar de la fiesta sin sorpresas

Antes de acudir, es conveniente cerciorarse de que la organización del evento tenga licencia

Img discod list Imagen: Magda Skale

Un pequeño resbalón porque el suelo esté mojado, el robo del abrigo o la imposibilidad de bailar con comodidad porque se han vendido más entradas de las permitidas pueden arruinar la noche de fin de año de cualquiera que haya optado por disfrutarla en un cotillón, una tradición a la que cada año se suman numerosas personas atraídas por la música, orquestas, regalos, bebida y comida. Sin embargo, los incidentes en este tipo de celebraciones son muy comunes: menor número de consumiciones de las acordadas en el momento de comprar la entrada, ausencia de guardarropa o incumplimiento de los servicios mínimos de asistencia. Por todo ello, antes de comprar la entrada conviene cerciorarse de que los responsables del cotillón tengan licencia para celebrarlo y de que cumplan todas las condiciones de seguridad.

Recomendaciones

Ante estas situaciones, para evitar problemas, los usuarios deben prestar atención e intentar acudir a un cotillón que tenga todos los permisos en regla.

  • Conviene solicitar al organizador una copia de la licencia o de su permiso para celebrar fiestas similares.
  • Se puede visitar el local donde se va a celebrar la fiesta para cerciorarse de que cumple con las normas de seguridad. Es de extrema importancia fijarse en que tenga salidas de emergencia utilizables y extintores, así como aseos en buenas condiciones y acordes al aforo anunciado, entre otros requisitos.

  • El consumidor está en su derecho de exigir información sobre qué empresa está detrás de la organización de la fiesta o ver el CIF.

  • Conviene acudir a cotillones getionados por empresas hosteleras: hoteles, discotecas, pubs, empresas de catering, organizadores de fiestas, de congresos, etc. Siempre a eventos organizados por profesionales que, en general, cumplen con los requisitos legales y de protección a los clientes.

  • Es muy útil guardar la entrada del cotillón para posibles reclamaciones. La publicidad que se haya lanzado de la fiesta también puede servir como prueba porque se considera un contrato.

Problemas habituales

Entre las principales quejas de los usuarios tras acudir a un cotillón, figura el servicio de guardarropa vigilado. En teoría, está incluido en el precio de la entrada, pero en algunos casos supone un coste añadido o carece de vigilancia.

Algo similar ocurre con las bebidas, cuando se acaban a las pocas horas del inicio de la fiesta -o el número de consumiciones gratuitas es menor de lo esperado-. También es habitual que el desayuno que se prometía sea accesible para unos pocos o que se vendan más entradas de lo pactado. En estos casos, los usuarios pueden exigir la devolución de la totalidad o una parte del precio de sus entradas y pedir una hoja de reclamaciones para reflejar su queja.

Todos los establecimientos cuentan con un seguro de responsabilidad civil

Si durante la fiesta ocurre algún accidente, como una caída porque el suelo está resbaladizo o cualquier otro incidente debido al mal estado de las instalaciones habilitadas para la celebración, conviene saber que todos los establecimientos cuentan con un seguro de responsabilidad civil para cubrirse ante los sucesos que puedan afectar a sus clientes. Por lo tanto, se debe comunicar el suceso de inmediato al responsable de la sala, quien le indicará los trámites que debe realizar para que el seguro cubra los gastos médicos, de traslado y servicios de urgencia.

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