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Derechos en los establecimientos de ocio

La responsabilidad de cualquier accidente en lugares de recreo recae en el empresario

¿Qué ocurriría si una persona que se encuentra en el interior de una discoteca, bar o sala de fiesta tiene un accidente provocado por una caída mientras baila? ¿O si durante un concierto se produce un incendio que provoca heridos, e incluso muertes? ¿Y si el cantante de un grupo lesiona a alguien del público mientras se lanza desde el escenario presa de la euforia? Los empresarios del ocio están obligados por ley a suscribir un seguro de responsabilidad civil que les permita responder ante estas y otras situaciones que afectan a sus clientes. Los usuarios también disponen de hojas de reclamaciones cuando creen lesionados algunos de sus derechos. Las quejas más frecuentes tienen que ver con el exceso de aforo o la cancelación sin previo aviso de un espectáculo.

Hojas de reclamaciones

La Ley también establece como obligatoria la existencia de hojas de reclamaciones en los establecimientos de ocio. Este es uno de los principales mecanismos de quejas con los que cuentan los usuarios cuando ven vulnerados sus derechos. La Confederación Española de Consumidores y Usuarios, CECU, recomienda su uso.

Los principales motivos de queja suelen ser los excesos de aforo o la cancelación imprevista de un espectáculo. También se presentan muchas reclamaciones cuando hay problemas con las entradas o incumplimiento de horarios.

Igualmente es motivo de protesta el que se carezca de medidas de seguridad. Según María Rodríguez, presidenta de la CECU, la complejidad del tema radica en que muchas veces los clientes se quejan, pero no reclaman. Ello se nota, sobre todo, cuando la persona se topa con una situación en la que la organización se niega a devolverle el importe de la entrada en casos en los que debería hacerlo. Ante esta circunstancia, muchas veces sólo queda la vía judicial, pero suele ser tan lenta que prácticamente nadie recurre a ella.

Los casos que señala la CECU se observan, sobre todo, durante las fiestas de Navidad. En esta época es tradicional que por todos los rincones del país se organicen las denominadas macrofiestas, celebraciones multitudinarias en las que, por un precio que puede oscilar entre 50 y 100 euros, un cliente tiene derecho a la denominada “barra libre”. Esta, sin embargo, resulta de vez en cuando muy engañosa. Los usuarios se quejan, principalmente, de la mala calidad del alcohol o de la prestación deficiente de servicios como el guardarropa. Estas macrocelebraciones también deben contar, por ley, con un seguro de responsabilidad civil al momento de solicitar la licencia de funcionamiento.

Los principales incidentes que arroja el sector del ocio nocturno en varias ciudades del país, según reconocen fuentes policiales, tienen que ver con el exceso de aforo y con el incumplimiento de los horarios de cierre. En el centro de Madrid, por ejemplo, es vieja ya la larga lucha que mantienen los vecinos con el Ayuntamiento para controlar el ruido que se genera en esta zona durante las noches de la marcha madrileña. De momento, los horarios son estrictos: pueden permanecer abiertos hasta las 2.30 los bares especiales durante los fines de semana y hasta las 6:00 las discotecas. Las normas, en ese sentido, se han endurecido considerablemente en los dos últimos años, y quien no eche el cierre a tiempo se verá enfrentado a una elevada sanción.

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