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Sentencia: daño moral por retraso aéreo

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 12 febrero de 2012
Un pasajero resultó afectado por el retraso del vuelo que había contratado. Por ello, demandó a la compañía aérea y solicitó una indemnización por daño moral cuyo importe debía señalar el juzgado, con un limite máximo de 900 euros. La justicia condenó a la transportista a abonar una compensación por 200 euros, pero el viajero la consideró insuficiente y apeló para pedir una cantidad superior. Le dieron la razón.

Se condenó a la transportista a abonar una compensación por 200 euros, pero el viajero la consideró insuficiente

El cliente alegó que el retraso del vuelo previsto por la compañía con salida desde Madrid a las 12.30 horas del día 29 de julio y regreso a esta ciudad el 4 de agosto, conllevó que tuviera que cambiar sus planes de viaje. No le fue posible alcanzar la escala prevista en Londres con destino Nueva York y tuvo que aceptar la propuesta de la citada compañía. Partió dos días más tarde y realizó el viaje el 31 de julio, vía Lisboa, y regresó a Madrid el 6 de agosto.

Debido a estas circunstancias, según comentó el viajero, se frustró la posibilidad de viajar en las fechas que tenía previstas. Al hacerlo en otras, padeció los sinsabores de tener que rehacer sus planes y salvar las dificultades que se le presentaban. Además, su estancia ya no coincidió con el fin de semana que tenía pensado pasar en Nueva York y tuvo que viajar en la ida en otras líneas aéreas, de inferior calidad en el servicio. Más tarde obtuvo información de AENA, que le expuso que en esas fechas también había vuelos de la transportista demandada con plazas disponibles.

En el caso, según señaló la Audiencia Provincial de Madrid (sección 28) en sentencia de 14 de octubre de 2011, se trataba de la situación de un pasajero que vio trastornados sus planes iniciales por causa no justificada. Además, para que sus vacaciones a un lugar distante de su residencia no se frustraran por completo, se vio compelido a aceptar ir en otras fechas diferentes de las que había planeado y a tener que volar en unas condiciones de calidad que no eran las que había elegido.

La Audiencia consideró que el viajero merecía una indemnización más adecuada y fijó una compensación de 500 euros

Según consta en la sentencia, era algo más que el padecimiento de simples incomodidades o de una situación que pudiera generar enojo: la interferencia ocasionada era incuestionable, ya que acudió al aeropuerto para salir de viaje y no pudo hacerlo; tuvo que regresar, tras haber soportado una larga espera y sufrir la comprensible desazón por el temor de que se podía frustrar su viaje, a su domicilio, y no pudo partir hasta dos días después, lo que supuso tener que adaptar de modo improvisado todos sus planes (y los de sus hijos, a quienes había dejado al cuidado de terceros) y esperar otras 48 horas más.

El grado de aflicción significativo que entrañaba todo ello hizo que la Audiencia de Madrid resolviera que hubo una perturbación psicológica relevante, que merecía una indemnización más adecuada. Estimó exigua la suma de 200 euros para compensar ese daño y fijó en su lugar otra compensación de 500 euros más intereses.

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